jueves, 5 de mayo de 2016
Lecturas del 05/05/2016: Jueves de la sexta semana de Pascua
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 18,1-8.)
Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos, y como ejercía el mismo oficio, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. Todos los sábados, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos. Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías. Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban, sacudió su manto en señal de protesta, diciendo: "Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas. Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos". Entonces, alejándose de allí, fue a lo de un tal Ticio Justo, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto, que habían escuchado a Pablo, abrazaron la fe y se hicieron bautizar.
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SALMO
(Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.)
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.
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EVANGELIO
(Juan 16,16-20)
Jesús dijo a sus discípulos: "Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver". Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'? ¿Y qué significa: 'Yo me voy al Padre'?". Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir". Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'. Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo."
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COMENTARIO
(San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia)
"Habéis llegado a ser imitadores del divino Maestro", dijo Pablo. ¿Cómo es esto? "Acogiendo la Palabra en las pruebas, con la alegría del Espíritu Santo" (1Tm 1,6). No solamente en las pruebas sino en medio de las pruebas entre incontables sufrimientos. Se puede ver en los Hechos de los Apóstoles. Vemos cómo surgió la persecución contra ellos, cómo sus enemigos los denunciaron a los magistrados y soliviantaron la ciudad. Estaban en la prueba, y no se puede decir que permanecieron fieles con tristeza, lamentándose; no, ellos estaban muy alegres. Los Apóstoles les habían dado el ejemplo: "Estaban contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Cristo" (Hch. 5,41 ).
¡Es realmente admirable! Ya es mucho, sufrir la prueba con paciencia; pero con alegría, es mostrarse superior a la naturaleza humana y no tener más, por así decirlo, que un cuerpo impasible. Pero, ¿cómo han sido imitadores de Cristo? En aquello que Él mismo sufrió sin quejarse, con alegría; porque voluntariamente aceptó las pruebas. Por nosotros se anonadó, escupido en la frente, agonizando en la Cruz, apeló a su gloria: "Padre, dijo, glorifícame" (Jn 17,5).
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REFLEXIÓN
“Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto”
Hoy en la narración evangelizadora de Pablo dice el pasaje que a pesar de que logró algunas conversiones no tuvo el éxito esperado. A nosotros muchas veces nos ocurre lo mismo en medio del mundo arropado por el secularismo en que nos ha tocado vivir. Vemos que nuestra predicación no rinde los frutos que esperamos o, al menos, no tan rápido como quisiéramos. Tal vez inclusive puede que sea otro quien coseche los frutos. Pero así es la semilla del Reino, que se siembra y va creciendo bajo tierra, fuera de nuestra vista, hasta que el día propicio germina y da fruto. Es ahí donde entra en juego el Espíritu Santo que nos da el don de la paciencia que nos hace madurar; madurez que nos aviva la esperanza (Rm 5,3) y nos permite seguir adelante.
¡Cuántas veces en nuestras vidas no podemos “ver” a Jesús en medio de la oscuridad que nos rodea! ¡Cuántas veces sentimos ese vacío, esa ausencia! Pero cuando tenemos la certeza de que si perseveramos en la oración, “dentro de poco” volveremos a verlo y “nuestra tristeza se convertirá en alegría”, nos sentimos consolados. Para eso tenemos que creer en Jesús y creerle a Jesús. Porque para Él no hay desierto ni abismo que no pueda conquistar.
Reflexiones en Mayo para Nuestra Madre: Jesús dice “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él (Jn 14,23)”. Estas expresiones se dirigen a los discípulos, pero se pueden aplicar al máximo grado a Aquella que es la primera y perfecta discípula de Jesús. María de hecho observó primera y plenamente la palabra de su Hijo, demostrando así que le amaba no sólo como madre, sino antes incluso, como sierva humilde y obediente; por esto Dios Padre la amó y tomó morada en ella la Santísima Trinidad. Y aún más, allí donde Jesús promete a sus amigos que el Espíritu Santo les asistirá ayudándoles a recordar cada una de sus palabras y a comprenderla profundamente ¿cómo no pensar en María, que en su corazón, templo del Espíritu, meditaba e interpretaba fielmente todo lo que su Hijo decía y hacía?
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ORACIÓN
Señor Dios nuestro:
No lo tomes a mal, cuando clamamos a ti
en los desiertos de nuestras penas y soledades.
Sigue fortaleciéndonos con el alimento reconfortante
y con la bebida de alegría de Jesús.
Y haz que percibamos también tu presencia
en la gente buena que nos rodea,
en sus palabras de consuelo y esperanza.
Danos la certeza de que tú nos conduces firmemente
hacia una alegría y una felicidad sin fin.
Concédenos esto por medio de Jesucristo nuestro Señor
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miércoles, 4 de mayo de 2016
Lecturas del 04/05/2016: Miércoles de la sexta semana de Pascua
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 17,15.22-34.18,1.)
Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible. Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: 'Al dios desconocido'. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer. El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. El hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: 'Nosotros somos también de su raza'. Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre. Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos". Al oír las palabras "resurrección de los muertos", unos se burlaban y otros decían: "Otro día te oiremos hablar sobre esto". Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros. Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.
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SALMO
(Salmo 148(147),1-2.11-12ab.12c-14a.14bcd.)
¡Aleluya!
Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos.
Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños,
alaben el nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos!
¡Aleluya!
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EVANGELIO
(Juan 16,12-15)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."
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COMENTARIO
(San Antonio de Padua (1195-1231), franciscano, doctor de la Iglesia)
El Espíritu Santo, el Paráclito, el Defensor, es aquel que el Padre y el Hijo envían al alma de los justos como un aliento de vida. Por él que somos santificados y merecemos ser santos. El aliento humano es la vida del cuerpo; el aliento divino es la vida de los espíritus. El aliento humano nos hace sensibles; el aliento divino nos hace santos. Este Espíritu es Santo, porque sin él ningún espíritu, ni angélico ni humano, puede ser santo.
"El Padre, dice Jesús, os lo enviará en mi nombre" (Jn 14,26), es decir, en mi gloria, para manifestar mi gloria; y también, porque él tiene el mismo nombre que el Hijo: es Dios. "Me glorificará" porque os convertirá en espirituales, y os hará comprender que el Hijo es igual al Padre y no sólo hombre como vosotros lo veis, y porque os quitará vuestro temor y os hará anunciar mi gloria al mundo entero. Por eso, mi gloria, es la salvación de los hombres.
"Os enseñará todas las cosas". "Hijos de Sión, dice el profeta Joel, alegraos, porque el Señor vuestro Dios os ha dado a aquel que enseña la justicia (2,23 Vulg), que os enseñará todo lo que se refiere a la salvación.
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REFLEXIÓN
“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”
Esta verdad es muy significativa para nuestra fe, la de hoy, es la Misión del Espíritu, la que ha dado continuidad a todo lo revelado por Jesucristo, “La aportación del Espíritu no es cuantitativa, sino cualitativa”, su presencia, su iluminación nos aclarará el misterio de la Misión de Cristo, “La VERDAD”. El Espíritu nos guiará al conocimiento de la Palabra de Vida en su totalidad universal, siendo la misión de formarnos para la vivencia del misterio de salvación del ser humano en su totalidad, partiendo de la fe en Jesús, aceptado y comprendido con la luz siempre nueva y renovadora. Al decir Jesús, que El Espíritu todo lo recibirá de Él, nos refleja que la obra de salvación está íntimamente relacionada con el Padre, por la fuerza del mismo Espíritu. Él facilita la comprensión del nuevo orden de cosas que comenzaron con la muerte y resurrección de Jesús y nos deja claro que su obra no fue ni es un engaño para nosotros, sino una Verdad Liberadora y Vivificadora.
El “Espíritu de la verdad” es el que nos va a ayudar a comprender todas aquellas verdades que por nuestra pequeñez no podemos asimilar de golpe, por eso tenemos que invocar al Espíritu Santo en oración para que venga sobre nosotros y nos guíe “hasta la verdad plena”. Esta verdad nos es que nos venga a “revelarnos” nuevas doctrinas o nuevas “verdades” a cada cual, por eso hay tantas denominaciones y sectas, cada una con su propia “verdad”. Debemos recordar que la misión del Espíritu es “ser memoria de Jesús”, no revelarnos nada nuevo; pues la Divina Revelación terminó con el comienzo de la Redención y Misericordia “Jesús crucificado y Resucitado”.
El Espíritu Santo descendió sobre el colegio apostólico en Pentecostés; digamos con propiedad que nuestra Iglesia es apostólica, es decir, fundada sobre la doctrina de los apóstoles, quienes a su vez transmitieron el Espíritu Santo a sus sucesores hasta nuestros días. Pidamos al Espíritu Santo que se derrame sobre nosotros para poder acceder al depósito de la fe (constituido por la Palabra y la Santa Tradición) guiados por el Magisterio de la Iglesia, y llegar a la “verdad plena” que Jesús nos reveló.
Ese camino del Espíritu va acompañado siempre de la Mano de la Madre que Jesús nos dejó, caminemos con ella nuestra vida, Santa María del Camino “Mientras recorres la vida, tú nunca solo estás. Contigo por el camino Santa María va”. Sencillo verso, que busca expresar una profunda verdad de fe. En el camino de la vida cristiana, por designio amoroso de Dios, siempre contamos con la presencia maternal de nuestra Madre la Virgen María. El Señor Jesús quiso manifestar explícitamente, desde lo alto de la Cruz, la maternidad espiritual de su propia Madre para con todos sus discípulos: «He ahí a tu Madre». Es ésta una realidad que el Pueblo de Dios no ha cesado de experimentar desde los orígenes de la Iglesia.
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ORACIÓN
Señor Dios nuestro:
Tú nos has cerciorado de nuevo,
de que tú estás con nosotros
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Que su Espíritu de verdad nos guíe
para afrontar la verdad con todas sus consecuencias
-- la verdad sobre tu Hijo y su evangelio,
para que vivamos su vida más profundamente,
y la verdad sobre nosotros mismos
que no somos más que pálidas imágenes y pobres testigos
de quien es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
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martes, 3 de mayo de 2016
Lectura del 03/05/2016: Fiesta de san Felipe y Santiago, apóstoles
PRIMERA LECTURA
(Carta I de San Pablo a los Corintios 15,1-8.)
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SALMO
(Salmo 19(18),2-3.4-5.)
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol
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EVANGELIO
(Juan 14,6-14)
Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto". Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre." Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."
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COMENTARIO
(San Hilario (c. 315-367), obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia)
Jesús dijo: «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Ven al hombre Jesucristo. Los apóstoles tienen delante de sus ojos su aspecto exterior, es decir, su naturaleza de hombre, siendo así que Dios, liberado de toda carne no es reconocible en un miserable cuerpo de carne. ¿Cómo es, pues, que conocerle sea conocer también al Padre?
Son estas palabras inesperadas las que causan turbación al apóstol Felipe...; la debilidad de su espíritu humano no le permite comprender una afirmación tan extraña... Entonces, con la impetuosidad propia de su familiaridad con Jesús y de su fidelidad de apóstol, interroga a su Maestro: « ¡Señor, muéstranos al Padre y nos basta! »... No es que desee contemplar al Padre con sus propios ojos físicos, sino que pide comprender lo que está viendo. Porque viendo al Hijo bajo forma humana, no comprende cómo, por este mero hecho, haya visto al Padre...
Y el Señor le responde: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?»; lo que le reprocha es que todavía ignora quién es él... ¿Por qué no le habían todavía reconocido siendo así que durante tanto tiempo le habían buscado? Es que para reconocerle, era preciso reconocer que la divinidad, la misma naturaleza del Padre, estaba en él. En efecto, todas las obras que había realizado eran las propias de Dios: caminar sobre las aguas, dar órdenes a los vientos, llevar a cabo cosas imposibles de comprender como son, cambiar el agua en vino o multiplicar unos panes..., hacer huir a los demonios, quitar enfermedades, poner remedio a males del cuerpo, enderezar a disminuidos de nacimiento, perdonar los pecados, devolver la vida a los muertos. Esto es lo que había hecho su cuerpo de carne, y todo ello le permitía proclamarse Hijo de Dios. De aquí su reproche y su queja: a través de la realidad misteriosa de su nacimiento humano, no había percibido que era la naturaleza divina la que llevaba a cabo estos milagros a través de esta naturaleza humana asumida por el Hijo.
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REFLEXIÓN
“Hace tanto que estoy con vosotros ¿y no me conoces?”
Tanto asistir a nuestros actos litúrgicos, leer los textos del Evangelio, vivir como cristianos, sentir a Jesús en muchos momentos, ser testigos durante tanto tiempo, nos preguntan y decimos “somos cristianos”… y llega el momento de verdad en creerle por cualquier circunstancia de la vida ¡y! nos olvidamos, nos confundimos, viene la desesperanza, nuestra alma se aflige; Jesús nos de nuevo se sorprende y nos dice “Hace tanto que estoy con vosotros ¿y no me conoces, <nombre>?”. Las palabras de Jesús suenan, no como un regaño, sino una gran lección, porque quizás llevamos mucho tiempo alrededor de Él, caminando a su lado, y no lo conocemos del todo. Sencillamente creemos pero no “le creemos”… ¿Dónde está nuestra fe?
Nuestra vida cristiana consiste en conocer a Jesucristo quien, por otra parte, es de una profundidad y riqueza inagotable, todos estamos llamados a ello y a través de Él, y sólo mediante Él, conozcamos al Padre, es el único camino y ese conocimiento no es intelectual sino vivencial “de vida”. Él nos comunica su vida y nos va transformando hasta el punto de poder realizar sus obras.
La Iglesia nos recuerda hoy la vida de los mártires Felpe y Santiago “apóstoles”, invitándonos a examinar nuestra vida y a descubrir cuál es nuestra relación con Jesucristo, para que nuestra conversión y en nuestro caminar como fieles, tomemos conciencia de que Jesús lo es todo, que nuestra vida, verdaderamente, comience a tener en Él su centro, su principio y su final.
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ORACIÓN
Señor Dios nuestro:
Te alabamos y te damos gracias
en la fiesta de tus apóstoles Felipe y Santiago.
Por medio de ellos
muchos llegaron a conocer
que Jesús resucitó y vive para siempre.
Hoy te pedimos que también nosotros
seamos buenos testigos de Jesús Resucitado
por la forma cómo vivimos su nueva vida,
aun cuando seamos imperfectos y débiles,
para que la gente encuentre,
por medio de nosotros,
el camino hacia el Padre.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
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lunes, 2 de mayo de 2016
Lectura del 02/05/2016: Lunes de la sexta semana de Pascua
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,11-15.)En aquellos días, nos embarcamos en Tróade y fuimos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis. De allí fuimos a Filipos, ciudad importante de esta región de Macedonia y colonia romana. Pasamos algunos días en esta ciudad, y el sábado nos dirigimos a las afueras de la misma, a un lugar que estaba a orillas del río, donde se acostumbraba a hacer oración. Nos sentamos y dirigimos la palabra a las mujeres que se habían reunido allí. Había entre ellas una, llamada Lidia, negociante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo. Después de bautizarse, junto con su familia, nos pidió: "Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa"; y nos obligó a hacerlo.
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SALMO
(Salmo 149(148),1-2.3-4.5-6a.9b.)
Canten al Señor un canto nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador
y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.
Celebren su Nombre con danzas,
cántenle con el tambor y la cítara,
porque el Señor tiene predilección por su pueblo
y corona con el triunfo a los humildes.
Que los fieles se alegren por su gloria
y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas;
ésta es la victoria de todos sus fieles.
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EVANGELIO
(Juan 15,26-27.16,1-4a)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen. Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.»
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COMENTARIO
(San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia)
Todo lo que Cristo debía hacer en la tierra se había ya cumplido; pero convenía que nosotros «llegáramos a ser partícipes de la naturaleza divina» del Verbo (2P 1,4), esto es, que abandonásemos nuestra vida anterior para transformarla y conformarla a un nuevo estilo de vida y santidad... Pues mientras Cristo vivía personalmente entre los creyentes, se les mostraba como el dispensador de todos sus bienes; pero cuando llegó la hora de regresar al Padre celestial, continuó presente entre sus fieles mediante su Espíritu, y «habitando por la fe en nuestros corazones» (Ef 3,17).
Este mismo Espíritu transforma y traslada a una nueva condición de vida a los fieles en que habita y tiene su morada. Esto puede ponerse fácilmente de manifiesto con testimonios tanto del antiguo como del nuevo Testamento. Así el piadoso Samuel dice a Saúl: «Te invadirá el Espíritu del Señor, y te convertirás en otro hombre» (1S 10,6). Y san Pablo: «Nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (2C 3,18).
No es difícil percibir como transforma el Espíritu la imagen de aquello en los que habita: del amor a las cosas terrenas, el Espíritu nos conduce a las esperanza de las cosas del cielo; y de la cobardía y la timidez, a la valentía y generosa intrepidez de espíritu. Sin duda es así como encontramos a los discípulos, animados y fortalecidos por el Espíritu, de tal modo que no se dejaron vencer en absoluto por los ataques de los perseguidores, sino que se adhirieron con todas sus fuerzas al amor de Cristo. Se trata exactamente de lo que había dicho el Salvador: «Os conviene que yo me vaya al cielo» (Jn 16,7). En este tiempo, en efecto, descendería el Espíritu.
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REFLEXIÓN
“Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo les había dicho”
La acción del Espíritu Santo nos da a entender la dimensión misionera de la Iglesia que con el ejemplo de la oración y el diálogo, da el mensaje de reconciliación, de integración y de comunión. Ese mismo Espíritu que Jesús nos dejo es el que nos prepara, como sus apóstoles, para todo lo que nos ha de venir, incluyendo el martirio, para dar testimonio de Él. La palabra “testimonio”, es sinónimo de martirio. Dar la vida por el Evangelio es el gran Testimonio, confesar con la sangre la Verdad. Jesús nos está diciendo de tendremos que enfrentar el martirio: “llegará incluso una hora cuando el que nos dé muerte pensará que da culto a Dios” y nos advirtió que: “Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo les había dicho”.
Es el Espíritu quien nos ha de dar las fuerzas para “dar testimonio”. Y mientras existan en el mundo el pecado, el egoísmo y el mal, los cristianos seremos perseguidos, humillados, ridiculizados. La mayoría de nosotros tenemos la dicha de proclamar nuestra fe en un mundo donde no tenemos que confesar la Verdad con nuestra sangre, pero ello no nos exime de la burla, la persecución, a veces abierta y (la peor) a veces vedada. Desgraciadamente, todavía hoy existen aquellos que sufren el martirio por profesar su fe, como está ocurriendo en el Oriente medio.
Por ser el mes dedicado a esa mujer, que es María Madre, a las Madres y a todas, debemos reconocerle que son Ellas precisamente las primeras en darse cuenta de los mensajeros, las primeras en acoger y comprender el proyecto de vida, porque ellas están por la construcción de un mundo mejor, de un mundo más justo, más integrado y más solidario. Un ejemplo del que hoy vemos es el de Lidia (Comerciante en púrpura en Tiratira y muy devota), no duda en abrir su casa, su corazón y preparar una mesa y en alojamiento para la Palabra de Vida.
Bendita las mujeres que evangelizan en todo tiempo y lugar y que sin explicitarlo, ni protagonismos viven las obras de misericordia en la cotidianidad de sus vidas.
El Papa Francisco nos dice: «Agradezco el hermoso ejemplo que me dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más». Y añadía: «Quiero pediros especialmente un testimonio de comunión fraterna que se vuelva atractivo y resplandeciente». Eso es siempre una luz que atrae.
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ORACIÓN
Señor Dios nuestro:
¿Qué profesión de fe podemos hacer más profunda,
ya que creemos en tu Hijo Jesucristo
-- Dios y hombre a la vez--,
que celebrando esta eucaristía con él?
Que él nos empape con la nueva y eterna Alianza
y nos una más profundamente con él,
contigo y con el Espíritu Santo.
Dígnate hacer todo esto
por medio de Jesucristo, nuestro Señor
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domingo, 1 de mayo de 2016
Lecturas del 01/05/2016: Sexto domingo de Pascua
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 15,1-2.22-29.)
Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse. A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. Entonces los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta: "Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber:
que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós".
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SALMO
(Salmo 67(66),2-3.5.6.8.)
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones.
Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra.
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SEGUNDA LECTURA
(Apocalipsis 21,10-14.22-23.)
Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino. Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero. No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.
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EVANGELIO
(Juan 14,23-29)
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.» Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
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COMENTARIO
(San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia)
"El Padre y yo, decía el Hijo, vendremos a él, es decir, en el hombre que es santo, y vendremos a morar en él". Y yo creo que el profeta no se ha referido a otro cielo cuando ha dicho: "Tú que habitas en los santos, tú la gloria de Israel" (Sl 24 Vulg). Y el apóstol Pablo dice claramente: "Por la fe, Cristo habita en nuestros corazones" (Ef 3,17). No es de extrañar, pues, que Cristo se complazca en habitar en este cielo. Puesto que, si para crear el cielo invisible sólo tuvo necesidad de su palabra, tuvo que luchar para adquirir el otro cielo, y murió para rescatarlo. Por eso, después de todos estos trabajos, habiendo realizado su deseo, dice: "Esta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo" (sl 131,14)…
Ahora "¿por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas?" (sl 41,6). ¿Piensas encontrar en ti un lugar para el Señor? ¿Qué lugar hay en nosotros que sea digno de tan gran gloria? ¿Qué lugar sería digno para recibir su majestad? ¿Acaso sólo puedo adorarlo en el lugar en que sus pasos se detuvieron? ¿Quién me concederá, al menos, poder seguir las huellas de un alma santa "que él se escogió como heredad"? (sl 32,12)
Que se digne derramar en mi alma el ungüento de su misericordia, de tal manera que también yo sea capaz de decir: "Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón" (sal 118,32). ¿Acaso podré, yo también, mostrar en mi "una gran sala bien preparada, en la que pueda comer con sus discípulos? (Mc 14,15) o por lo menos "un lugar donde reclinar la cabeza"(Mc 8,20).
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REFLEXIÓN
“no hay camino; se hace camino al andar”
Hoy, nuestro mundo global se parece mucho a ese mercado de las religiones del Imperio Romano… Al comienzo del cristianismo ¿tiene mucho que enseñarnos hoy? Así como ayer tenemos la necesidad de tener un nuevo concilio, como el primero en Jerusalén, para ver cómo asegurar la fidelidad de todas las comunidades dispersas hoy por el mundo al proyecto originario de Jesús y que garantiza esa fidelidad.
“El Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, será quien os vaya recordando todo lo que os he dicho”. Pero, de nuevo, hemos de atender a la historia en la que el Espíritu despliega su acción. Como ayer, hoy seguimos siendo Cristianismo en formación, toma vigencia la frase “no hay camino; se hace camino al andar”. El Espíritu nos lanza como Iglesia al camino, al camino que ha de hacer en su caminar, tarea que no debe ser fácil, el Camino no se ha concluido, porque su fin no es concluirse sino seguir ofreciendo a los hombres de toda época una senda de fe y esperanza fundada en Jesucristo. Hoy como entonces, el mundo no es uniforme, las circunstancias son plurales y diversas, pero el camino ha de servir a todos; o tal vez, hemos de asumir, fiándonos del Espíritu, nuestro guía, que no hay un solo camino, sino diversos que el mismo Espíritu se encargará de hacer llegar a buen puerto, siendo que el Espíritu “nos ha enseñado” que “lo indispensable” en ese camino es el hombre mismo, en quien Dios ha depositado su Espíritu.
Cuando descubramos, precisamente, que el hombre es lo más importante del camino, entonces nuestro camino habrá llegado a puerto, pues “el Padre y el Hijo han venido al hombre y han hecho morada en él”. Cuando eso suceda, ya no será necesario ningún camino, ninguna religión, ningún templo,… “Santuario no vi ninguno, porque su santuario es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero”.
Nota: Hoy es el 1º de Mayo, Día del Trabajo y de San José Obrero. En muchos sitios se celebra también el Día de la Madre, por ser el primer domingo de Mayo, mes dedicado a la Madre de Dios “María”.
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ORACIÓN
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú y tu Hijo Jesús ponen su morada
en los que guardan la palabra del mismo Jesús.
Él nos ha proclamado aquí su palabra
y nosotros creemos en ella, la amamos
y la haremos realidad en nuestras vidas.
Y si alguna vez llegamos a olvidarla,
que tu Espíritu nos la vuelva a recordar
y nos enseñe a vivir conforme a ella con alegría.
Que esa palabra y tu amor bondadoso
nos traigan tu paz.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
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(Libro de los Hechos de los Apóstoles 15,1-2.22-29.)
Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse. A raíz de esto, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos, y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. Entonces los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres eminentes entre los hermanos, y les encomendaron llevar la siguiente carta: "Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. El Espíritu Santo, y nosotros mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables, a saber:
que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós".
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SALMO
(Salmo 67(66),2-3.5.6.8.)
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones.
Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.
¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra.
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SEGUNDA LECTURA
(Apocalipsis 21,10-14.22-23.)
Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino. Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero. No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.
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EVANGELIO
(Juan 14,23-29)
Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.» Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
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COMENTARIO
(San Bernardo (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia)
"El Padre y yo, decía el Hijo, vendremos a él, es decir, en el hombre que es santo, y vendremos a morar en él". Y yo creo que el profeta no se ha referido a otro cielo cuando ha dicho: "Tú que habitas en los santos, tú la gloria de Israel" (Sl 24 Vulg). Y el apóstol Pablo dice claramente: "Por la fe, Cristo habita en nuestros corazones" (Ef 3,17). No es de extrañar, pues, que Cristo se complazca en habitar en este cielo. Puesto que, si para crear el cielo invisible sólo tuvo necesidad de su palabra, tuvo que luchar para adquirir el otro cielo, y murió para rescatarlo. Por eso, después de todos estos trabajos, habiendo realizado su deseo, dice: "Esta es mi mansión por siempre, aquí viviré, porque la deseo" (sl 131,14)…
Ahora "¿por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas?" (sl 41,6). ¿Piensas encontrar en ti un lugar para el Señor? ¿Qué lugar hay en nosotros que sea digno de tan gran gloria? ¿Qué lugar sería digno para recibir su majestad? ¿Acaso sólo puedo adorarlo en el lugar en que sus pasos se detuvieron? ¿Quién me concederá, al menos, poder seguir las huellas de un alma santa "que él se escogió como heredad"? (sl 32,12)
Que se digne derramar en mi alma el ungüento de su misericordia, de tal manera que también yo sea capaz de decir: "Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón" (sal 118,32). ¿Acaso podré, yo también, mostrar en mi "una gran sala bien preparada, en la que pueda comer con sus discípulos? (Mc 14,15) o por lo menos "un lugar donde reclinar la cabeza"(Mc 8,20).
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REFLEXIÓN
“no hay camino; se hace camino al andar”
Hoy, nuestro mundo global se parece mucho a ese mercado de las religiones del Imperio Romano… Al comienzo del cristianismo ¿tiene mucho que enseñarnos hoy? Así como ayer tenemos la necesidad de tener un nuevo concilio, como el primero en Jerusalén, para ver cómo asegurar la fidelidad de todas las comunidades dispersas hoy por el mundo al proyecto originario de Jesús y que garantiza esa fidelidad.
“El Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, será quien os vaya recordando todo lo que os he dicho”. Pero, de nuevo, hemos de atender a la historia en la que el Espíritu despliega su acción. Como ayer, hoy seguimos siendo Cristianismo en formación, toma vigencia la frase “no hay camino; se hace camino al andar”. El Espíritu nos lanza como Iglesia al camino, al camino que ha de hacer en su caminar, tarea que no debe ser fácil, el Camino no se ha concluido, porque su fin no es concluirse sino seguir ofreciendo a los hombres de toda época una senda de fe y esperanza fundada en Jesucristo. Hoy como entonces, el mundo no es uniforme, las circunstancias son plurales y diversas, pero el camino ha de servir a todos; o tal vez, hemos de asumir, fiándonos del Espíritu, nuestro guía, que no hay un solo camino, sino diversos que el mismo Espíritu se encargará de hacer llegar a buen puerto, siendo que el Espíritu “nos ha enseñado” que “lo indispensable” en ese camino es el hombre mismo, en quien Dios ha depositado su Espíritu.
Cuando descubramos, precisamente, que el hombre es lo más importante del camino, entonces nuestro camino habrá llegado a puerto, pues “el Padre y el Hijo han venido al hombre y han hecho morada en él”. Cuando eso suceda, ya no será necesario ningún camino, ninguna religión, ningún templo,… “Santuario no vi ninguno, porque su santuario es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero”.
Nota: Hoy es el 1º de Mayo, Día del Trabajo y de San José Obrero. En muchos sitios se celebra también el Día de la Madre, por ser el primer domingo de Mayo, mes dedicado a la Madre de Dios “María”.
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ORACIÓN
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú y tu Hijo Jesús ponen su morada
en los que guardan la palabra del mismo Jesús.
Él nos ha proclamado aquí su palabra
y nosotros creemos en ella, la amamos
y la haremos realidad en nuestras vidas.
Y si alguna vez llegamos a olvidarla,
que tu Espíritu nos la vuelva a recordar
y nos enseñe a vivir conforme a ella con alegría.
Que esa palabra y tu amor bondadoso
nos traigan tu paz.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
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Lecturas de Pascua de Resurrección
sábado, 30 de abril de 2016
Lecturas del 30/04/2016: Sábado de la quinta semana de Pascua
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,1-10.)
Pablo llegó luego a Derbe y más tarde a Listra, donde había un discípulo llamado Timoteo, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano.
Por las ciudades donde pasaban, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los apóstoles y los presbíteros, recomendando que las observaran. Así, las Iglesias se consolidaban en la fe, y su número crecía día tras día. Como el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia, trataron de entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade. Durante la noche, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie, que le rogaba: "Ven hasta Macedonia y ayúdanos".
Apenas tuvo esa visión, tratamos de partir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos.
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SALMO
(Salmo 100(99),1-2.3.5.)
Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.
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EVANGELIO
(Juan 15,18-21)
Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia. Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.»
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COMENTARIO
(San Juan Pablo II (1920-2005), papa)
"El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna" (Jn 12,25). Se trata aquí de una verdad que el mundo contemporáneo a menudo rechaza y desprecia, porque hace del amor a sí mismo el criterio supremo de la existencia. Pero los testigos de la fe [del siglo XX] no han pensado en su ventaja propia, ni en su bienestar, ni tan sólo en su supervivencia como si fueran valores superiores a la fidelidad al Evangelio. A pesar de su debilidad, se han opuesto vigorosamente al mal. En su fragilidad ha brillado la fuerza de la fe y de la gracia del Señor.
La preciosa herencia que estos testigos de la fe nos han dejado es un patrimonio común a todas las Iglesias y a todas las Comunidades eclesiales… El ecumenismo más convincente es el de los mártires y los testigos de la fe; ello indica a los cristianos del siglo veintiuno el camino de la unidad. Es la herencia de la cruz vivida a la luz de la Pascua; herencia que enriquece y sostiene a los cristianos a medida que avanzan en el nuevo milenio…
¡Que en el siglo y milenio que empieza, la memoria de estos hermanos y hermanas, permanezca siempre viva! ¡Que se transmita de generación en generación, a fin de ser semilla fecunda de una profunda renovación cristiana! ¡Que se guarde como un tesoro de insigne valor para los cristianos del nuevo milenio y sea levadura para llegar a la plena comunión de todos los discípulos de Cristo!... ¡Pido al Señor para que la nube de testimonios que nos rodea (Hb 12,1) nos ayude a todos nosotros, creyentes, a saber expresar nuestro amor a Cristo con una valentía igual a la suya, para aquel que permanece viviendo en su Iglesia, hoy como ayer, mañana y siempre!
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REFLEXIÓN
“Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.”
Para seguir a Jesús tenemos que recorrer el camino de la cruz, que no es otra cosa que el desprendernos de todo obstáculo que nos impida amarle más y mejor, ofreciéndole nuestro cumplimiento esmerado, ser fiel a nuestra fe, tener el control de nuestras reacciones y la renuncia a todo lo que nos impida servirle a los demás.
Ser cristiano no es algo sencillo, hay que saber ceder y ayudar a otros a que cedan también, nuestras posturas rígidas e inamovibles nos llenan de confusión, Jesús no se pasó la vida echando a los mercaderes del templo o insultando dirigentes. Lo hizo, cuando tuvo que hacerlo, pero no fue odiado por eso, fue odiado; por transmitir un nuevo modo de comprender el mundo y la vida, porque demostró que el ser humano puede amar sin límites, aprendiendo a amar como el Padre ama al Hijo, porque enseñó que todos podemos aspirar a la plenitud de la vida humana y más allá, a la vida eterna.
Si hemos de ser odiados y perseguidos, que lo seamos porque entendemos y vivimos a Jesús, porque, a pesar de todo, Él vive en nosotros. Y, en definitiva, Él sigue siendo el perseguido. No nosotros. El mensaje de Cristo no siempre es un mensaje cómodo, tanto más cuanto que habla también necesariamente de la cruz. Pero debemos, no solo de proclamar el mensaje, sino vivir de acuerdo a el, aun cuando tengamos que afrontar el ridículo y la contradicción.
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ORACIÓN
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias
por la alegría de participar en el banquete de tu Hijo
en esta celebración eucarística.
Haz nuestra fe suficientemente fuerte
para poder compartir la vida entera de Jesús,
incluso cuando fue rechazado o ignorado,
y nosotros con él.
Haznos comprender que su misterio pascual
es, a la vez, muerte y vida
y que ésa es la forma cómo tenemos que vivir
con Jesucristo resucitado, nuestro Señor.
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