martes, 15 de marzo de 2016

Lectura del 15/03/2016: Martes de la quinta semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de los Números 21,4-9.)

 
Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!". Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado". Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.



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SALMO
(Salmo 102(101),2-3.16-18.19-21.)

Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.

Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.

Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.

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EVANGELIO
(Juan 8,21-30)

Jesús dijo a los fariseos: "Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir". Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir: 'Adonde yo voy, ustedes no pueden ir'?". Jesús continuó: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: 'Ustedes morirán en sus pecados'. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados". 
Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?". Jesús les respondió: "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo". Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: "Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada". Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

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COMENTARIO
(San León Magno (¿-c. 461), papa y doctor de la Iglesia)

El verdadero venerador de la pasión del Señor tiene que contemplar de tal manera, con la mirada del corazón, a Jesús crucificado, que reconozca en él su propia carne... A ninguno de los pecadores se le niega su parte en la cruz, ni existe nadie a quien no auxilie la oración de Cristo. Si ayudó incluso a sus verdugos, ¿cómo no va a beneficiar a los que se convierten a él?

Y, en primer lugar, el hecho de que Dios acogiera nuestra condición humana, cuando "la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros", ¿a quién excluyó de su misericordia, sino al infiel? ¿Y quién no tiene una naturaleza común con Cristo, con tal de que acoja al que a su vez lo ha asumido a él, puesto que fue regenerado por el mismo Espíritu por el que él fue concebido? ¿Y además, ‘quién no reconocerá en él sus propias debilidades? ¿Quién dejará de advertir que el hecho de tomar alimento, buscar el descanso y el sueño, experimentar la solicitud de la tristeza y las lágrimas de la compasión es fruto de la condición humana del Señor?...

Nuestro es lo que, por tres días, yació exánime en el sepulcro y, al tercer día, resucitó; lo que ascendió sobre todas las alturas de los cielos hasta la diestra de la majestad paterna....Habrá que cumplirse lo que manifiestamente proclamó: "Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo" (Mt 10,32).

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REFLEXIÓN
José Perea

“¿Tú quién eres?” “Yo Soy”

En el tiempo de Jesús hecho hombre y las primeras comunidades, Jesús era escandalo para los judíos y estupidez para los paganos. ¿Cómo un grupo de judíos (¡los primeros cristianos!), con su férreo monoteísmo, y un grupo de paganos, con su concepción gloriosa de los dioses, pudieron confesar la presencia de la divinidad en un fracasado y crucificado? Sólo una honda reflexión sobre su forma de actuar, especialmente sobre su entrega final, junto con las experiencias de la Resurrección, pudo permitir este gran cambio. Que nuestra reflexión no se quede en las heridas externas de Jesús; que ellas sean como un mirar a través del cual percibamos la inabarcable y adorable La Majestad de “¿tú quién eres?” y  “Yo Soy”

Hoy para nosotros, ¿Qué sentido tienen el dolor y el sufrimiento? ¿Con qué voluntad luchamos por salir adelante?

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ORACIÓN

Perdón Señor si tantas veces he renegado por el dolor o el sufrimiento en mi vida. Que sepa sacar provecho de ese sufrimiento y que pueda ofrecerme en tu unión para el bien de las almas empezando por la mía ¡Te lo pido por Cristo Señor nuestro. Amen!

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PROPÓSITO

Valorar los dones que he recibido, para resolver los problemas y las vicisitudes a las que nos afrentamos en todo momento.


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lunes, 14 de marzo de 2016

Lecturas del 14/03/2016: Lunes de la quinta semana de Cuaresma



PRIMERA LECTURA
(Libro de Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62.)

 
Había en Babilonia un hombre llamado Joaquín. Se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy bella y temerosa de Dios; sus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy rico, tenía un jardín contiguo a su casa, y los judíos solían acudir donde él, porque era el más prestigioso de todos. Aquel año habían sido nombrados jueces dos ancianos, escogidos entre el pueblo, de aquellos de quienes dijo el Señor: «La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y jueces que se hacían guías del pueblo.» Venían éstos a menudo a casa de Joaquín, y todos los que tenían algún litigio se dirigían a ellos. Cuando todo el mundo se había retirado ya, a mediodía, Susana entraba a pasear por el jardín de su marido. Los dos ancianos, que la veían entrar a pasear todos los días, empezaron a desearla. Perdieron la cabeza dejando de mirar hacia el cielo y olvidando sus justos juicios. Mientras estaban esperando la ocasión favorable, un día entró Susana en el jardín como los días precedentes, acompañada solamente de dos jóvenes doncellas, y como hacía calor quiso bañarse en el jardín. No había allí nadie, excepto los dos ancianos que, escondidos, estaban al acecho. Dijo ella a las doncellas: «Traedme aceite y perfume, y cerrad las puertas del jardín, para que pueda bañarme.» En cuanto salieron las doncellas, los dos ancianos se levantaron, fueron corriendo donde ella, y le dijeron: «Las puertas del jardín están cerradas y nadie nos ve. Nosotros te deseamos; consiente, pues, y entrégate a nosotros. Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que estaba contigo un joven y que por eso habías despachado a tus doncellas.» Susana gimió: «¡Ay, qué aprieto me estrecha por todas partes! Si hago esto, es la muerte para mí; si no lo hago, no escaparé de vosotros. Pero es mejor para mí caer en vuestras manos sin haberlo hecho que pecar delante del Señor.» Y Susana se puso a gritar a grandes voces. Los dos ancianos gritaron también contra ella, y uno de ellos corrió a abrir las puertas del jardín. Al oír estos gritos en el jardín, los domésticos se precipitaron por la puerta lateral para ver qué ocurría, y cuando los ancianos contaron su historia, los criados se sintieron muy confundidos, porque jamás se había dicho una cosa semejante de Susana. A la mañana siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, llegaron allá los dos ancianos, llenos de pensamientos inicuos contra Susana para hacerla morir. Y dijeron en presencia del pueblo: «Mandad a buscar a Susana, hija de Jilquías, la mujer de Joaquín.» Mandaron a buscarla, y ella compareció acompañada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes. Todos los suyos lloraban, y también todos los que la veían. Los dos ancianos, levantándose en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre su cabeza. Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón tenía puesta su confianza en Dios. Los ancianos dijeron: «Mientras nosotros nos paseábamos solos por el jardín, entró ésta con dos doncellas. Cerró las puertas y luego despachó a las doncellas. Entonces se acercó a ella un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos. Los sorprendimos juntos, pero a él no pudimos atraparle porque era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escapó. Pero a ésta la agarramos y le preguntamos quién era aquel joven. No quiso revelárnoslo. De todo esto nosotros somos testigos.» La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte. Entonces Susana gritó fuertemente: «Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda, tú sabes que éstos han levantado contra mí falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí.» El Señor escuchó su voz y, cuando era llevada a la muerte, suscitó el santo espíritu de un jovencito llamado Daniel, que se puso a gritar: «¡Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!» Todo el pueblo se volvió hacia él y dijo: «¿Qué significa eso que has dicho?» El, de pie en medio de ellos, respondió: «¿Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigación y sin evidencia a una hija de Israel? ¡Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que éstos han levantado contra ella!» Todo el pueblo se apresuró a volver allá, y los ancianos dijeron a Daniel: «Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad.» Daniel les dijo entonces: «Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogaré.» Una vez separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: «Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada, dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor dice: 'No matarás al inocente y al justo.' Conque, si la viste, dinos bajo qué árbol los viste juntos.» Respondió él: «Bajo una acacia.» «En verdad - dijo Daniel - contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el ángel de Dios ha recibido de él la sentencia y viene a partirte por el medio.» Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: «¡Raza de Canaán, que no de Judá; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu corazón! Así tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Judá no ha podido soportar vuestra iniquidad. Ahora pues, dime: ¿Bajo qué árbol los sorprendiste juntos?» El respondió: «Bajo una encina.» En verdad, dijo Daniel, tú también has mentido contra tu propia cabeza: ya está el ángel del Señor esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros.» Entonces la asamblea entera clamó a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él. Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio y, para cumplir la ley de Moisés, les aplicaron la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: les dieron muerte, y aquel día se salvó una sangre inocente.

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SALMO
(Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.)

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

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EVANGELIO
(Juan 8,12-20)

Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida". Los fariseos le dijeron: "Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale". Jesús les respondió: "Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió. En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí". Ellos le preguntaron: "¿Dónde está tu Padre?". Jesús respondió: "Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre". El pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

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COMENTARIO
(San Clemente de Alejandría (150-c. 215), teólogo)

Cuando tú, Señor Jesús, me conduces a la luz y encuentro a Dios, gracias a ti y, gracias a ti, recibo al Padre, soy coheredero contigo (Rm 8,17), ya que tú no te avergüenzas de tenerme como hermano. (Hb 2,11) Apartemos, pues, el olvido de la verdad, venzamos la ignorancia. Habiendo disipado las tinieblas que nos envuelven como una nube, contemplemos al Dios verdadero y proclamemos: "Bendita sea la luz verdadera."

Porque la luz ha brillado sobre nosotros que estábamos hundidos en las tinieblas y en la sombra de la muerte. (Lc 1,79), luz más pura que el sol y más bella que la vida de este mundo. Esta luz es la vida eterna y todos aquellos que participan en la luz tienen vida eterna. La noche huye de la luz, se esconde por miedo y cede ante el día del Señor. La luz que no se puede apagar se ha extendido por todas partes, de Oriente a Occidente. Esto es lo que significa "la creación nueva". En efecto, el sol de justicia (Ml 3,20) que ilumina toda cosa resplandece sobre toda la humanidad, a ejemplo de su Padre que hace salir el sol sobre todos los seres humanos (Mt 5,45) y deja caer sobre ellos el rocío de la verdad.

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REFLEXIÓN
José Perea

“Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo” (Sal 22).

Hoy como ayer se nos presentan dos casos, donde una es culpable y otra inocencia, ambos claman a Dios y son escuchados, Misericordia de Dios. Andamos en un mundo de tinieblas y Jesús se nos presenta como la Luz verdadera, el único que puede apartar las tinieblas de nuestro entorno y conducirnos a la Luz de su Pascua, a la Pascua verdadera de su resurrección y nos invita su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte.

Seguimos siendo nostálgicos del pasado, pensando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Afirmar que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, encerrándonos a lo que conocemos como lo mejor que nos ha podido suceder, la vida nos demuestra que cada situación engendra su propia preocupación y muchas experiencias nuevas pueden tener la llave para nuestra realización humana y pueden ser encuentros maravillosos con el “Dios siempre sorprendente”, que se manifiesta en el momento presente y en las personas que nos rodean. ¿Continuaremos en ese pasado o de verdad aceptaremos a Jesús como la Luz del Mundo?

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ORACIÓN

Oh Dios y Padre nuestro, Dios de vida:
Tú quieres que vivamos y que seamos felices.
Tu Hijo Jesús nos asegura:
“Yo soy la resurrección y la vida”.
No permitas que tu vida muera en nosotros.
Haz que salgamos de nuestras tumbas de pecado,
de mediocridad y temores.
Que la vida triunfe en nosotros,
aun en nuestras incertidumbres y pruebas,
y haz que contagiemos a otros nuestra esperanza
de que nos has destinado para una vida gozosa sin fin
por medio del primer nacido de entre los muertos,
Jesucristo nuestro Señor

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domingo, 13 de marzo de 2016

Lecturas del 13/03/2016: domingo de la quinta semana de Cuaresma



PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 43,16-21.)

 
Así habla el Señor, el que abrió un camino a través del mar y un sendero entre las aguas impetuosas; el que hizo salir carros de guerra y caballos, todo un ejército de hombres aguerridos; ellos quedaron tendidos, no se levantarán, se extinguieron, se consumieron como una mecha. No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas; yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta? Sí, pondré un camino en el desierto y ríos en la estepa. Me glorificarán las fieras salvajes, los chacales y los avestruces; porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa, para dar de beber a mí Pueblo, mi elegido, el Pueblo que yo me formé para que pregonara mi alabanza.

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SALMO
(Salmo 126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6.)

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.

Hasta los mismos paganos decían:
"¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!".
¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!

¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.

El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.

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SEGUNDA LECTURA
(Carta de San Pablo a los Filipenses 3,8-14.)

Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo. y estar unido a él, no con mi propia justicia -la que procede de la Ley- sino con aquella que nace de la fe en Cristo, la que viene de Dios y se funda en la fe. Así podré conocerlo a él, conocer el poder de su resurrección y participar de sus sufrimientos, hasta hacerme semejante a él en la muerte, a fin de llegar, si es posible, a la resurrección de entre los muertos. Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia adelante y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.

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EVANGELIO
(Juan 8,1-11)

Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?". Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?". Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".

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COMENTARIO
(Simeón el Nuevo Teólogo (c. 949-1022), monje griego)

Oh Dios mío, que amas tanto perdonar, mi Creador,
haz crecer sobre mí el esplendor de tu inaccesible luz
para llenar de gozo mi corazón.
¡Ah, no te irrites! ¡Ah, no me abandones!
pero haz que mi alma resplandezca de tu luz,
porque tu luz, oh Dios mío, eres tú…
Me extravié del camino recto, del camino divino,
y, lamentablemente, abandoné la gloria que se me había dado.
Me despojé del vestido luminoso, el vestido divino,
y, caído en las tinieblas, yazgo ahora en las tinieblas,
y no soy consciente de que estoy privado de luz…
Porque si tú has brillado desde lo alto, si te has aparecido en la oscuridad,
si has venido al mundo, oh Misericordioso, si has querido
vivir con los hombres, según nuestra condición, por amor al hombre,
si… tú has dicho que eres la Luz del mundo (Jn 8,12)
y nosotros no te vemos,
¿no es porque somos totalmente ciegos
y más desdichados que los ciegos, oh Cristo mío?...
Pero tú, que eres todos los bienes, que los das sin cesar
a tus servidores, a los que ven tu luz…
Quien te posee, en ti lo posee realmente todo.
¡Que yo no sea privado de ti, Maestro! ¡Que no sea privado de ti, Creador!
¡Que no sea privado de ti, Misericordioso, yo, humilde extranjero…!
Te lo ruego, ponme junto a ti
aunque sea verdad que he multiplicado los pecados más que todos los hombres.
Acoge mi oración como la del publicano (Lc 18,13),
como la de la prostituta (Lc 7,38), Maestro, aunque yo no llore como ella…
¿No eres tú, manantial de piedad, fuente de misericordia
y río de bondad? : Por estos títulos, ¡ten piedad de mí!
Sí, tú que has tenido las manos, tú que has tenido los pies clavados en la cruz,
y tu costado traspasado por la lanza, Compasivo Señor,
ten piedad de mí y arráncame del fuego eterno…
Que en este día permanezca ante ti sin condenación
para ser acogido dentro tu sala de bodas
donde compartiré tu felicidad, mi buen Señor,
en el gozo inexpresable, por todos los siglos. Amén.

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REFLEXIÓN
José Perea

“Sólo quedaron dos, la miserable y la misericordia”. Preguntémonos: ¿Creo profundamente en la misericordia y el amor de Jesús hacia mí?

Los Cristianos nos debemos proponernos tres metas: Conocer a Cristo, Ganar a Cristo y Existir en Cristo. Como nos aconseja Pablo que a pesar de la dificultades: olvidándome del camino recorrido, me lanzo hacia delante y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.

La más importante es la Misericordia que se refleja entre Jesús y la pecadora, nadie te juzgo yo tampoco, pero no vuelvas a pecar, este pasaje se repite a diario en nuestra vida de hoy, así como en aquella oportunidad querían lapidar a la mujer pecadora, sin juicio, solo por cumplir un precepto y dar muerte física a una persona, nosotros lo hacemos contantemente cuando, juzgamos, ponemos acciones, señalamos y ponemos es estela de juicio a nuestros hermanos y los destruimos, no con muerte física, sino con el señalamiento sin saber de verdad que está pasando dentro de cada uno. El actuar de cada uno solo lo conoce Dios, por eso en vez de señalar ayudemos, me pregunto: ¿podremos nosotros con nuestro ejemplo guiar a otro?.

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ORACIÓN

Nadie nos condena porque el Señor nos ha perdonado y nos pide apartarnos del pecado, especialmente del rencor, la envidia, los juicios temerarios y las habladurías. Somos perdonados, seamos testigos de tanto amor. Nadie nos condena porque el Señor nos ha perdonado y nos pide apartarnos del pecado, especialmente del rencor, la envidia, los juicios temerarios y las habladurías. Somos perdonados, seamos testigos de tanto amor.

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sábado, 12 de marzo de 2016

Lecturas del 12/03/2016: Sábado de la cuarta semana de Cuaresma



PRIMERA LECTURA
(Libro de Jeremías 11,18-20.)

 
El Señor de los ejércitos me lo ha hecho saber y yo lo sé. Entonces tú me has hecho ver sus acciones. Y yo era como un manso cordero, llevado al matadero, sin saber que ellos urdían contra mí sus maquinaciones: "¡Destruyamos el árbol mientras tiene savia, arranquémoslo de la tierra de los vivientes, y que nadie se acuerde más de su nombre!". Señor de los ejércitos, que juzgas con justicia, que sondeas las entrañas y los corazones, ¡que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he confiado mi causa!

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SALMO
(Salmo 7,2-3.9bc-10.11-12.)

Señor, Dios mío, en ti me refugio:
sálvame de todos los que me persiguen;
líbrame, para que nadie pueda atraparme
como un león, que destroza sin remedio.

Júzgame, Señor, conforme a mi justicia
y de acuerdo con mi integridad.
¡Que se acabe la maldad de los impíos!
Tú que sondeas las mentes y los corazones,
tú que eres un Dios justo, apoya al inocente.

Mi escudo es el Dios Altísimo,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un Juez justo
y puede irritarse en cualquier momento.

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EVANGELIO
(Juan 7,40-53)

Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: "Este es verdaderamente el Profeta".
Otros decían: "Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?". Y por causa de él, se produjo una división entre la gente. Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él. Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajeron?". Ellos respondieron: "Nadie habló jamás como este hombre". Los fariseos respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar? ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él? En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita". Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo: "¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?". Le respondieron: "¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta". Y cada uno regresó a su casa.

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COMENTARIO
(Beato Tito Brandsma (1881-1942), carmelita holandés, mártir)

Vivimos en un mundo donde el amor mismo es condenado: lo llaman debilidad, cosa que hay que superar. Algunos dicen: " El amor no tiene importancia, hay que desarrollar más bien sus fuerzas; qué cada uno se vuelva tan fuerte como pueda; ¡y qué la debilidad perezca!" También dicen que la religión cristiana con sus sermones sobre el amor, es del pasado... Es así: os vienen con estas doctrinas, y hasta encuentran a gente que las adopta voluntariamente.

El amor es desconocido: " el Amor no es amado " decía en su tiempo San Francisco de Asís; ¡y algunos siglos más tarde en Florencia, santa María Magdalena de Pazzi tocaba las campanas del monasterio de su Carmelo para que el mundo sepa qué bello es el Amor! Yo también, ¡yo querría tocar las campanas para decir al mundo qué bello es amar!

El neo-paganismo [del nazismo] puede repudiar el amor, la historia nos enseña que, a pesar de todo, venceremos este neo -paganismo con el amor. No abandonaremos el amor. El amor recobrará los corazones de estos paganos. La naturaleza es más fuerte que la filosofía. Que una filosofía condene y rechace el amor y lo llame debilidad, el testimonio viviente del amor renovará siempre su fuerza para conquistar y cautivar los corazones de los hombres.

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REFLEXIÓN
José Perea

“Misericordia quiero, y no sacrificio”…

Aún en pleno siglo XXI, seguimos pensando y sostenemos que el que no sabe leer no puede salvarse, pues no puede leer la Biblia, confundimos el conocimiento el cumplimiento de la palabra con el conocimiento de Dios.

Esta actitud resalta en contraste entre nosotros y Jesús, nos sentimos “superiores”, por encima de cualquier persona, mientras Jesús se identifica con los humildes, somos como aquellos fariseos que también apoyan sus prejuicios en las Escrituras cuando insultan a Nicodemo: “verás que de Galilea no salen profetas”.

En esta cuaresma y año de la Misericordia, hagamos examen de conciencia. ¿Utilizamos las Escrituras para juzgar, y fundamentar nuestros prejuicios contra ciertas personas o grupos? ¿Ponemos los preceptos por encima del amor? ¿O seguiremos convencidos que solo mediante el estudio del cumplimiento que nos imponen y las escrituras se podía alcanzar el favor de Dios? ¡Hay que Amar de Verdad al Prójimo!

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PROPÓSITO Y DIALOGO CON CRISTO
Papa Francisco

“Procurar un estilo de vida más sencillo y sobrio para ser solidario con los necesitados.”

«Vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo, y, al mismo tiempo, teniendo el corazón en el Cielo, sumergido en la misericordia de Dios». Permite, Señor, que ésta sea mi actitud, mi estilo de vida. No evadir egoístamente los problemas, afrontarlos sabiendo que Tú estás conmigo, viviendo auténticamente mi libertad, dando a mi vida la trascendencia para la cual fue creada.

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viernes, 11 de marzo de 2016

Lectura del 11/03/2016: Viernes de la cuarta semana de Cuaresma



PRIMERA LECTURA
(Libro de la Sabiduría 2,1a.12-22.)

 
Los impíos se dicen entre sí, razonando equivocadamente: «Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. El proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará.» Así razonan ellos, pero se equivocan, porque su malicia los ha enceguecido. No conocen los secretos de Dios, no esperan retribución por la santidad, ni valoran la recompensa de las almas puras.

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SALMO
(Salmo 34(33),17-18.19-20.21.23.)

El Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.

El cuida todos sus huesos,
no se quebrará ni uno solo.
Pero el Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en El no serán castigados.

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EVANGELIO
(Juan 7,1-2.10.25-30)

Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar? ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

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COMENTARIO
(Juan Taulero (c. 1300-1361), dominico en Estrasburgo)

Jesús dijo: « Mi tiempo no ha llegado todavía, el vuestro está siempre dispuesto...Subid vosotros a la fiesta. Yo no subo a esta fiesta porque mi tiempo no se ha cumplido todavía » (Jn 7, 6-8). ¿Qué es exactamente esta fiesta a la que nuestro Señor nos dice de subir y cuyo tiempo es en cualquier momento? La fiesta la más excelente y la más verdadera, la fiesta suprema, es la celebración de la vida eterna, es decir, la felicidad eterna donde estaremos realmente cara a cara con Dios. Esto es, no podemos verlo aquí abajo, pero la que podemos ver, es un anticipo de aquella, una experiencia de la presencia de Dios en el espíritu por la alegría interna que nos da un sentimiento tan íntimo. El tiempo que sigue siendo nuestro, es para buscar a Dios y continuar el sentimiento de su presencia en todos nuestros trabajos, nuestra vida, nuestro querer y nuestro amor. Por lo tanto, nosotros debemos elevarnos por encima de nosotros mismos y todo lo que no es Dios, no queriendo y no amando más que a solo Dios, con toda pureza y ninguna otra cosa más. Este tiempo es todos los instantes.

Este verdadero tiempo de la fiesta de la vida eterna, todos lo desean, es un deseo natural, puesto que todos los hombres, naturalmente, quieren ser felices. Pero el deseo no es suficiente. Debemos seguir y buscar a Dios por sí mismo. El anticipo del verdadero y gran día de la fiesta, a mucha gente le encantaría tenerlo y se quejan de que no se les da. Cuando en la oración, no experimentan, en las profundidades de sí mismos, un día de fiesta y no sienten la presencia de Dios, les duele. Rezan menos y lo hacen con mal humor, diciendo que no sienten a Dios y que esta es la razón por la que la acción y la oración les contraría. Eso es lo que el hombre nunca debe hacer. Nunca debemos hacer cualquier trabajo con tibieza, porque Dios está siempre presente, incluso si no lo sentimos, porque Él ha entrado secretamente en la fiesta.

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REFLEXIÓN
José Perea
La Felicidad es un deseo natural de todos, pero este no es suficiente debe seguir buscando la felicidad por nosotros mismo, una manera es a través de nuestro Señor, en esa búsqueda nos desesperamos y no lo experimentamos en la profundidad de nosotros mismos, vivimos ocupados, no oramos y cuando lo hacemos, lo hacemos a veces hasta de mal humor, que termine rápido o extraviamos nuestra mente en otros quehaceres de la vida que nos motivan en ese instante. Recordemos Dios estará presente siempre con nosotros, aunque no lo sintamos Él entra secretamente en lo que hagamos y nos dará vida.

¿Quién es Jesús? ¿Qué significa Jesús en mi vida? Debemos descubrir por nosotros mismos a Jesús, y dependiendo del concepto que tengamos de Jesús, así será nuestra fe.

Pidamos siempre al Señor que nos conceda la gracia de vivir como Él esa intimidad con el Padre, para que seamos reconfortados por Su presencia en medio de tanta tribulación. Abandonarnos a Su misericordia, como un niño en brazos de su padre o, mejor aún, su madre. Ese es el secreto.

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ORACIÓN

En este día te pedimos señor, que tú nos llenes de tu presencia a nuestros corazones solitarios señor que tu santo espíritu nos acompañe, y que sepamos que tu estas aquí, acompañándonos, y bendiciéndonos grandemente señor.

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martes, 8 de marzo de 2016

Lectura del 08/03/2016: Martes de la cuarta semana de Cuaresma



PRIMERA LECTURA
(Libro de Ezequiel 47,1-9.12.)

 
Un ángel me llevó a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del Altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. El hombre me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre?", y me hizo volver a la orilla del torrente. Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas parte adonde llegue el torrente. Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio".

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SALMO
(Salmo 46(45),2-3.5-6.8-9.)

El Señor es nuestro refugio y fortaleza,
una ayuda siempre pronta en los peligros.
Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva
y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar.

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios,
la más santa Morada del Altísimo.
El Señor está en medio de ella: nunca vacilará;
él la socorrerá al despuntar la aurora.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
Vengan a contemplar las obras del Señor,
Él hace cosas admirables en la tierra.

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EVANGELIO
(Juan 5,1-16)

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua. [Porque el Ángel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal.] Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?". El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina". En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla". Él les respondió: "El que me curó me dijo: 'Toma tu camilla y camina'". Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y camina?'". Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía". El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

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COMENTARIO
(San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia)

Los milagros de Cristo simbolizan las diferentes circunstancias de nuestra salvación eterna…; esta piscina es símbolo del don precioso que nos hace el Verbo del Señor. En pocas palabras: esta agua es símbolo del pueblo judío; los cinco pórticos, son símbolo de la Ley, escrita por Moisés, en cinco libros. Esta agua, pues, estaba rodeada por cinco pórticos, como el pueblo lo estaba por la Ley. El agua que se agitaba y removía, es la Pasión sufrida por el Salvador en medio de este pueblo. El que bajaba hasta el agua era curado, pero solamente uno, siendo así figura de la unidad. Los que no pueden soportar que nadie les hable de la Pasión de Cristo, son unos orgullosos; no quieren descender hasta el agua, y por eso no se curan. Así dice el hombre altanero: "¿Cómo puedo creer que un Dios se ha encarnado, que un Dios ha nacido de una mujer, que un Dios ha sido crucificado, flagelado, cubierto de llagas, que ha muerto y ha sido sepultado? No; jamás podré yo creer en estas humillaciones de un Dios; son indignas de él".


Dejad hablar a vuestro corazón, mejor que a vuestra cabeza. Si las humillaciones de un Dios parecen indignas a los arrogantes, es porque están muy lejos de sanarse. Guardaos, pues, de este orgullo; si deseáis ser curados, aceptad bajar hasta el agua. Tendríais razón de alarmaros si se os dijera que Cristo ha sufrido algún cambio al encarnarse. Pero no… vuestro Dios permanece igual al que era, no temáis; no muere y os priva a vosotros mismos de morir. Sí, permanece lo que es; nace de una mujer, pero según la carne… Es en tanto que hombre que ha sido prendido, atado, flagelado, cubierto de ultrajes y al fin crucificado y muerto. ¿Por qué os asustáis? El Verbo del Señor permanece eternamente. Quien rechaza las humillaciones de un Dios, no quiere ser curado de la hinchazón mortal de su orgullo.


Nuestro Señor Jesucristo, pues, ha devuelto, por su encarnación, la esperanza a nuestra carne. Ha tomado para él los frutos demasiado conocidos y tan comunes a esta tierra, como son el nacimiento y la muerte. Efectivamente, el nacimiento y la muerte son bienes que la tierra poseía en abundancia; pero no eran propios de ésta ni la resurrección ni la vida eterna. Él ha encontrado aquí los malditos frutos de esta ingrata tierra, y nos ha dejado, en intercambio, los bienes de su reino celestial.

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REFLEXIÓN
José Perea

“‘El que tenga sed, venga a mí”

El hombre lleva mucho tiempo esperando simbolismos, algo sobrenatural que lo haga reaccionar y ha puesto toda su esperanza en ello, (como el agua de aquella piscina esperando que sea agitada por las alas de un ángel del Señor que bajaba de vez en cuando, el primero que se metía se curaba). Esperamos que alguien venga a nosotros para que nos ayude a entrar a esa piscina y ser curado; por eso ventila su frustración y su soledad, no interioriza el mensaje de Jesús y no lo acepta pasando toda la vida más preocupado por las cosas de la vida que por su salvación.

Jesús nos pregunta hoy en esta cuaresma, si queremos quedar sanados y aceptar nuestra conversión. ¿Qué le vamos a contestar? ¿Qué queremos hacer? ¿Seguiremos más preocupados por las cosas de la Vida?

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ORACIÓN

Señor Jesús,
Maestro de vida y esperanza,
dame a beber del agua viva que brota de tu fuente,
y quita para siempre la sed de quien la bebe.
Quiero beberla cada día, como tú me la ofreces,
para calmar la sed de eternidad que mi alma siente.

Dame, Señor Jesús,
del agua viva que brota de tu fuente.
Llena mi corazón con su frescura.
Quiero darle a mi vida una nueva esperanza,
olvidar mis caprichos y mis metas,
y caminar contigo, allá donde tú quieras que yo vaya.

Dame, Señor Jesús,
del agua viva que brota de tu fuente.
Llena mi corazón con su frescura.
Quiero sanar mi vida de todas las heridas
que aún duelen,
y entregártela a ti sin condiciones,
sin miedo ni tristeza.

Señor Jesús,
Maestro de vida y esperanza,
dame a beber del agua viva que brota de tu fuente
hasta la Vida eterna.
Que renueve mi ser.
Que sacie mis anhelos.
Que me llene de paz y de esperanza.
De fe, de amor, de entrega humilde y generosa.
Hasta que llegue el día del encuentro contigo
que ya espero.

Amén.


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lunes, 7 de marzo de 2016

Lecturas del 07/03/2016: Lunes de la cuarta semana de Cuaresma



PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 65,17-21.)

 
Así habla el Señor: Sí, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No quedará el recuerdo del pasado ni se lo traerá a la memoria, sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo. Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo, y nunca más se escucharán en ella ni llantos ni alaridos. Ya no habrá allí niños que vivan pocos días ni ancianos que no completen sus años, porque el más joven morirá a los cien años y al que no llegue a esa edad se lo tendrá por maldito. Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.

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SALMO
(Salmo 30(29),2.4.5-6.11-12a.13b.)

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste
y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí.
Tú, Señor, me levantaste del Abismo
y me hiciste revivir,
cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.

Canten al Señor, sus fieles;
den gracias a su santo Nombre,
porque su enojo dura un instante,
y su bondad, toda la vida:
si por la noche se derraman lágrimas,
por la mañana renace la alegría.

«Escucha, Señor, ten piedad de mí;
ven a ayudarme, Señor.»
Tú convertiste mi lamento en júbilo,
¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente!

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EVANGELIO
(Juan 4,43-54)

Jesús partió hacia Galilea. El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta. Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún.
Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo. Jesús le dijo: "Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen". El funcionario le respondió: "Señor, baja antes que mi hijo se muera". "Vuelve a tu casa, tu hijo vive", le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora se había sentido mejor. "Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre", le respondieron. El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y entonces creyó él y toda su familia. Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

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COMENTARIO
(Baudoin de Ford (¿-c. 1190), abad cisterciense, después obispo)

«La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo». (Hb 4,12). A través de estas palabras el apóstol enseña a los que buscan a Cristo –Palabra, Fuerza y Sabiduría de Dios- toda la fuerza, toda la sabiduría que contiene la Palabra de Dios. Esta Palabra estaba al principio junto al Padre, eterna como él (Jn 1,1). En su tiempo fue revelada a los apóstoles, anunciada por ellos y humildemente recibida en la fe por el pueblo de los creyentes.

Hay, pues, una Palabra en el Padre, una Palabra en la boca de los apóstoles, una Palabra en el corazón de los creyentes. La Palabra en la boca es expresión de la Palabra que está en el Padre; es también expresión de la Palabra que hay en el corazón del hombre. Cuando se comprende la Palabra, o cuando se la cree, o cuando se la ama, la Palabra en el corazón del hombre se convierte en inteligencia de la Palabra, o en fe en la Palabra, amor en la Palabra. Cuando estas tres se reúnen en un solo corazón, en un momento se comprende, se cree y se ama a Cristo, Palabra de Dios, Palabra del Padre... Cristo habita en esta persona por la fe, y por una admirable condescendencia baja del Padre al corazón del hombre...

Esta Palabra de Dios... es viva: el Padre le ha dado tener la vida en ella misma tal como él tiene la vida en sí mismo (Jn 5,26). Es por eso que no solamente es viva, sino que es Vida, tal como está escrito: «Yo soy el Camino, la Verdad, la Vida» (Jn 14,6). Y puesto que es la Vida, es viva para ser vivificante, porque «lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere» (Jn 5,21).

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REFLEXIÓN
José Perea

“Y entonces creyó él y toda su familia”

Jesús no necesita moverse, no necesita ver al niño, no necesita ir a Cafarnaúm. Su afirmación es tajante: “Regresa tranquilo, tu hijo está curado”.

¿Ante qué tipo de persona nos encontramos? Una persona que no solo creyó en Él sino que sabía que con su sola fe todo era posible y si Él decía algo, así se cumpliría.

¿Cuánto nos falta para ser como este creyente?, somos más dichosos, no vimos, no estuvimos presente en ese momento, pero con la palabra escrita creemos.

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ORACIÓN

El Papa Francisco pide sin cesar que recemos por él. Esta semana él y sus colaboradores hacen ejercicios espirituales: acompañémosles con nuestra oración.

Oh, Señor envía tu Santo Espíritu para que habite en nosotros para creer y actuar como Jesús quiere que seamos. 

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