jueves, 25 de febrero de 2016

Lecturas del 25/02/2016: Jueves de la segunda semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Jeremías 17,5-10.)

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne,  
mientras su corazón se aparta del Señor! Él es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! 
Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

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SALMO
(Salmo 1,1-2.3.4.6.)

¡Feliz el hombre 
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche! 

Él es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 

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EVANGELIO
(Lucas 16,19-31)

Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'. 'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'. Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'. 'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'. Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".

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COMENTARIO
(Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad)

Cristo ha dicho: « Estaba hambriento y vosotros me habéis alimentado» (Mt 25,35). Estaba hambriento no solamente de pan sino también del afecto bondadoso que hace que se sienta amado, reconocido, que se sienta ser alguien a los ojos de otro. Ha estado desnudo no solamente de todo vestido, sino también de toda dignidad y consideración ya que la mayor injusticia cometida hacia el pobre es despreciarle porque es pobre. Estuvo privado no sólo de un techo...sino también de todas las privaciones que aguantan los que son encerrados, rechazados o excluidos errando por el mundo sin que no haya nadie que se preocupe por ellos.


Baja por la calle sin más propósito que eso. Mira este hombre, allí, en el rincón, y ve hacia él. Quizás se irritará, pero estarás allí, frente a él, físicamente. Debes manifestar la presencia que está en tí por el amor y la atención con los cuales te diriges a este hombre. ¿Por qué? Porque, para tí, se trata de Jesús. Jesús, sí, pero que no puede recibirte en su casa –- he aquí la razón por la que debes saber ir hacia él. Jesús, sí, pero oculto en la persona que está allí. Jesús, en el más pequeño de nuestros hermanos (Mt 25,40), no está solamente hambriento de un trozo de pan sino también de amor, de reconocimiento, de ser tenido en cuenta.

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REFLEXIÓN

En las lecturas de hoy Dios nos hace ver los dos caminos que el hombre debe tomar, creer en el Evangelio o dudar de Este, En Jeremías dice ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne¡ y ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza!, “No se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto”.  En Lucas hace la distinción en Lázaro un hombre pobre y hombre Rico, ambos mueren y allí la diferencia de donde para el hombre de acuerdo a su actuar, aunque el hombre rico clamaba por agobiar su sed se convenció que su actuar lo llevo a tal desesperación, entonces clamo “'No, padre Abrahám, pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'. Pero Abrahám respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'". Vino Jesús y tampoco le escucharon. Hoy en Cuaresma es tiempo de Reflexionar y cambiar de verdad nuestro proceder y actuar, no sea que, de seguro ocurrirá, lo de estos personajes.

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ORACIÓN


Señor, ayúdame a ser consciente de que estás siempre a mi lado, de que cada oración es un nuevo encuentro contigo, mi Mejor Amigo. Señor, Tú sabes que soy débil y que muchas veces me olvido de ti, buscando mi satisfacción en las cosas de este mundo. Sabes que suelo pensar en mí mismo, en mis planes, en mis gustos, en mi voluntad. Por eso, te pido, Señor, que cambies mi corazón de piedra en uno de carne y hueso, para así cumplir mi misión de ser sal de la tierra y luz del mundo. Te ofrezco, Señor, esta meditación por los más necesitados y oprimidos, y por los que viven lejos de tu amor.

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miércoles, 24 de febrero de 2016

Lecturas del 24/02/2016: Miércoles de la segunda semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Jeremías 18,18-20.)

 
Ellos dijeron: "¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras". 
¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan! - ¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa?, Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

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SALMO
(Salmo 31(30),5-6.14.15-16.)

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos: 
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

Oigo los rumores de la gente
y amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.

Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos.»
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.

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EVANGELIO
(Mateo 20,17-28)

Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo: "Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte 
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará". Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. "¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda". "No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron. "Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre". 
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".

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COMENTARIO
(San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia)

«Es en vano que madruguéis» (Salmo (126,2)... Así eran los hijos de Zebedeo quienes, antes de haber sufrido la humillación en  conformidad con la Pasión del Señor, ya habían escogido su sitio, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Querían «levantarse antes de la Aurora»... También Pedro se había levantado antes de la Aurora, cuando dio al Señor el consejo de que no sufriera por nosotros. Efectivamente, el Señor había hablado de su Pasión que debía salvarnos y de sus humillaciones, y Pedro, que poco antes había confesado que Jesús era el Hijo de Dios, se estremeció ante la idea de su muerte y le dijo: ¡No lo permita Dios, Señor! Sálvate a ti mismo. Eso no puede pasarte.» (cf Mt 16,22). Quería ser más que la Luz, dar un consejo al que es la Luz. Pero, ¿qué hace el Señor? Ha hecho que se ponga detrás de la Luz diciéndole: « ¡Quítate de mí vista»... «Ponte detrás de mí para que yo camine delante de ti y tú me sigas. Pasa por el mismo camino que yo, en lugar de querer enseñarme el camino por el que tú quieres andar»...
¿Por qué, pues, hijos del Zebedeo, queréis pasar antes que el Día? Esta es la pregunta que es preciso ponerles; no se van a enfadar porque estas cosas están ya escritas para ellos con el fin de que nosotros sepamos preservarnos del orgullo al cual ellos han caído. ¿Por qué querer pasar antes que el Día? Es en vano. ¿Queréis veros enaltecidos antes de ser humillados? El mismo Señor vuestro, el que es vuestra luz, se humilló para ser enaltecido. Escuchad lo que dice Pablo: «Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo... Actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo (Flp 2,6s)

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REFLEXIÓN

La ambición, la vanidad y el poder mal entendido que corrige Jesús a sus discípulos en el Evangelio son tentaciones a las que nos podemos ver también nosotros inclinados. Conocemos nuestro barro. No somos ni mejores ni peores que aquellos del tiempo de Jesús. Sin querer, podemos dejarnos atrapar por la lógica del mundo, por esa “mundanidad espiritual” que nos lleva a actuar como si Dios no existiera.

Por ello hay que estar en guardia y dejar que Jesús nos interpele con su palabra y nos enseñe, una vez más, que entre nosotros no ha de ser como sucede en el mundo. “Que no sea así entre vosotros”. Entre nosotros, el que quiera ser el primero… que sirva. Aunque parezca mentira, la lógica del Evangelio es distinta. Permítete amigo o amiga, este pequeño chiste: esta lógica del Evangelio se resume en “hay más alegría en dar que en recibir”. El testimonio de felicidad de los que viven bajo esa ley es unánime. No hay mejor cosa que ambicionar “los bienes de allá arriba”, como dice San Pablo, “los carismas mejores…”. Recuerda, hay uno que es excepcional: el amor. 

¿En qué bienes sigo pensando, cual me atrae más? ¿Los terrenales o los de la eternidad con Dios?

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ORACIÓN


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martes, 23 de febrero de 2016

Lecturas del 23/02/2016: Martes de la segunda semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 1,10.16-20.)

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios,  
pueblo de Gomorra! - ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! - ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda! Vengan, y discutamos -dice el Señor: Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana. Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.

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SALMO
(Salmo 50(49),8-9.16bc-17.21.23.)

No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.

"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios."

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EVANGELIO
(Mateo 23,1-12)

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

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COMENTARIO
(Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV)

Poco importa saber quién está contigo o contra ti; Ten más bien cuidado de que Dios esté contigo en todos tus pensamientos y acciones. Guarda la conciencia pura y Dios te defenderá...
 Si sabes callarte y sufrir, recibirás la ayuda de Dios. El conoce el tiempo y la manera de librarte; abandónate pues en ÉL. Es Él quien te ayuda y te libera de toda confusión.
 A menudo es útil, para mantenernos en una mayor humildad, que los otros conozcan nuestros defectos y que nos los reprochen.
Cuando un hombre reconoce humildemente sus defectos, desarma fácilmente a sus enemigos y gana sin pena a los que se la querían producir.
Dios protege al hombre de corazón humilde: le ama y le reconforta, se inclina hacia él, le colma de su gracia y le hace en fin participar de su gloria. Es a él que le revela sus secretos; le invita y le atrae con suavidad.
Las afrentas no turban la paz del hombre humilde, porque se apoya en Dios y no en seres mortales. No te imagines haber hecho algún progreso si te crees aún superior a tu prójimo.

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REFLEXIÓN

Hoy como ayer Jesús sigue arremetiendo contra la hipocresía, como los escribas, no hacen lo que dicen, se lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, considerándose superiores, mejores que los demás (de hecho, “fariseo” significa “separado”). Toda la actitud va dirigida a ostentar la superioridad ante todos, procuran los primeros lugares, los asientos de honor, las reverencias que esperaban, los títulos, todo es apariencia exterior, Y por dentro, ¿qué?
En esta Cuaresma, hagamos un examen de conciencia: ¿Me gusta recibir honores?, ¿reconocimiento?, ¿me siento mejor o superior a los demás? Señor, ayúdame a recordar que todos somos hermanos, y que “el que se humilla será enaltecido”, como Aquél que vino a servir y no a ser servido (Mt 20,28), de modo que al llevar a cabo nuestra misión pastoral podamos tener “olor de oveja”.
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ORACIÓN


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Lecturas del 22/02/2016: Fiesta de la cátedra del apóstol san Pedro

PRIMERA LECTURA
(Epístola I de San Pedro 5,1-4.)

Queridos hermanos: Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como  
ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

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SALMO
(Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.)

El Señor es mi pastor, 
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas 
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,

Aunque cruce por oscuras quebradas, 
no temeré ningún mal, 
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

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EVANGELIO
(Mateo 16,13-19)

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?". Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas". "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?". Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".

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COMENTARIO
(Catecismo de la Iglesia Católica)

Cristo, al instituir a los doce, "formó una especie de colegio o grupo estable y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él." (LG 19) Así como, por disposición del Señor, San Pedro y los demás apóstoles forman un único colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el romano pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los apóstoles". (LG 22; cf CIC can. 330)
El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf Mt 16,18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño. (cf Jn 21, 15-17) "Está claro que también el colegio de los apóstoles, unido a su cabeza, recibió la función de atar y desatar dada a Pedro." (LG 22) Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del papa. 
El papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, "es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles." (LG 23) "El pontífice romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de vicario de Cristo y pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad." (LG 22; CD 2; 9)
"El colegio o cuerpo episcopal no tiene ninguna autoridad si no se le considera junto con el romano pontífice, sucesor de Pedro, como cabeza del mismo." Como tal, este colegio es "también sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia" que "no se puede ejercer... a no ser con el consentimiento del romano pontífice." (LG 22; cf CIC can. 336) La potestad del colegio de los obispos sobre toda la Iglesia se ejerce de modo solemne en el Concilio Ecuménico". (CIC can. 337,1) "No existe concilio ecuménico si el sucesor de Pedro no lo ha aprobado o al menos aceptado como tal." (LG 22) Este colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la diversidad y la unidad del pueblo de Dios; en cuanto reunido bajo una única cabeza, expresa la unidad del rebaño de Dios." (LG 22)

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REFLEXIÓN
¿Qué Significa el PAPA para el Cristiano?

“El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia”. Sobre toda aseveración o lo que significa el Papa, esta lo dicho por Pedro en una de sus carta y es la humildad que debe tener tanto el Papa como todo sacerdote y laico de la Iglesia Cristiana Católica, actualmente con su sede en Roma.

 “Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria”. (Epístola I de San Pedro 5,2-4.)

Aquellos primeros cristianos reconocían en Pedro el especial pastoreo de la Iglesia que Jesús le había confiado cuando le dijo: “tú eres Pedro (piedra) y sobre esta piedra (de tu fe)  edificaré mi Iglesia…“.  Por ello, los apóstoles siempre estuvieron atentos a los labios de Pedro y a sus palabras. Su enseñanza era tenida como el eco de la misma voz de Jesús.  La silla o sede donde Pedro se sentase era respetada por todos, y se convertía en el signo de su enseñanza y de su autoridad.

“Pero si todos los apóstoles miraban a Pedro para buscar su aprobación, Pedro miraba a María”. Teniéndola a ella como maestra, se puede entender mejor que Pedro pueda decir a los presbíteros de la Iglesia: “sed pastores del rebaño de Dios, no llevándolo por sórdida ganancia, sino con generosidad;  (…) convirtiéndoos en modelos del rebaño.” Así, como María: dando la vida, predicando con el ejemplo, cuidando de cada uno, preocupándose de cada uno. Corrigiendo, exhortando, educando, alentando,… como una buena madre hace con su progenie. Amando a todos por igual pero especialmente dedicada a los más débiles o enfermos de sus hijos. Por tanto, la cátedra de San Pedro es una manera especialísima de amar que el Papa está llamado a poner en práctica en favor de todos nosotros. Pidamos entonces por el Papa Francisco para que no se desaliente en su tarea y nos siga avivando con su testimonio en la fe y en el amor.

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ORACIÓN
Padre, te pedimos por el Papa, los obispos y sacerdotes para que sean pastores fieles al mensaje de tu Hijo y así muestren a los hombres el camino de Salvación que es Cristo y su Iglesia.

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domingo, 21 de febrero de 2016

Lecturas del 21/02/2016: domingo de la primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Génesis 15,5-12.17-18.)
Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y  
añadió: "Así será tu descendencia". Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. Entonces el Señor le dijo: "Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra". "Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?". El Señor le respondió: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma". El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám los espantó. Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: "Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates:

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SALMO
(Salmo 27(26),1.7-8.9abc.13-14.)

El Señor es mi luz y mi salvación, 
¿a quién temeré? 
El Señor es el baluarte de mi vida, 
¿ante quién temblaré?

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste:
"Busquen mi rostro".

Yo busco tu rostro, Señor,
no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

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SEGUNDA LECTURA
(Carta de San Pablo a los Filipenses 3,17-21.4,1.)

Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado. Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo. Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra.
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio. Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.

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EVANGELIO
(Lucas 9,28b-36)

Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, 
que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Él no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

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COMENTARIO
(Teófanes de Ceramea (siglo XII), monje basiliano)

 La hora de la Pasión se acercaba... Ahora bien, era necesario que en esta hora los discípulos no vacilaran en su espíritu; era preciso que los que un poco antes, por la palabra de Pedro habían confesado que él era el Hijo de Dios (Mt 16,16) pudieran creer, viéndole clavado en la cruz como a un culpable, que era un simple hombre. Por eso él les ha consolidado a través de esta admirable visión.
Así, cuando le verán traicionado, agonizando, orando para que pase de él el cáliz de la muerte y llevado al patio del sumo sacerdote, se acordarán de la subida al Tabor y comprenderán que es él mismo quien se ha entregado a la muerte... Cuando verán los golpes y salivazos en su rostro, no se escandalizarán, sino que se acordarán de su resplandor más brillante que el sol. Cuando lo verán, burlado, vestido de manto de púrpura, se acordarán que a este mismo Jesús lo habían visto en el monte vestido de luz. Cuando le verán sobre el instrumento de suplicio, entre dos malhechores, sabrán que se manifestó entre Moisés y Elías como a su Señor. Cuando lo verán sepultado en tierra como a un muerto, pensarán en la nube luminosa que le recubrió.
Aquí tenéis un motivo de la Transfiguración. Y es posible que haya otro: el Señor exhortaba a sus discípulos a no querer ahorrar su propia vida; les decía: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mt 16,24). Pero parece difícil renunciar a sí mismo, tener la perspectiva de una muerte ignominiosa; por eso el Salvador muestra a sus discípulos de qué gloria van a ser dignos si imitan su Pasión. En efecto, la Transfiguración no es otra cosa que la manifestación adelantada del último día "en que los justos brillarán como el sol en la presencia de Dios" (Mt 13,43).
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RELEXIÓN
La voz de Dios le va a corregir, revelando la verdadera identidad de Jesús: «Este es mi Hijo, el escogido», el que tiene el rostro transfigurado. No ha de ser confundido con los de Moisés o Elías, que están apagados. «Escuchadle a él». A nadie más. Su Palabra es la única decisiva. Las demás nos han de llevar hasta él.
Hay algo que solo en ellos podemos encontrar: el impacto causado por Jesús a los primeros que se sintieron atraídos por él y le siguieron. Los evangelios no son libros didácticos que exponen doctrina académica sobre Jesús. Tampoco biografías redactadas para informar con detalle sobre su trayectoria histórica. Son «relatos de conversión» que invitan al cambio, al seguimiento a Jesús y a la identificación con su proyecto.
Por eso piden ser escuchados en actitud de conversión. Y en esa actitud han de ser leídos, predicados, meditados y guardados en el corazón de cada creyente y de cada comunidad. Una comunidad cristiana que sabe escuchar cada domingo el relato evangélico de Jesús en actitud de conversión, comienza a transformarse. No tiene la Iglesia un potencial más vigoroso de renovación que el que se encierra en estos cuatro pequeños libros.
Es urgente recuperar en la Iglesia de hoy y en nuestra Iglesia doméstica, la importancia decisiva que tuvo en sus comienzos la experiencia de escuchar en el seno de las comunidades cristianas el relato de Jesús recogido en los evangelios. Estos cuatro escritos constituyen para los cristianos una obra única que no hemos de equiparar al resto de los libros bíblicos.
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ORACIÓN
Escuchar a Dios desde el silencio Interior: El hombre debe comprender lo que significa el divino silencio y rendirse a los caminos del Señor y orar como el Salmista,
“Te amo Señor, mi fortaleza. El Señor es mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza de salvación, mi asilo”
(Salmo 18, 1-2)
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sábado, 20 de febrero de 2016

Lectura del 20/02/2016: Sábado de la primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Deuteronomio 26,16-19.)

 
Moisés habló al pueblo diciendo: Hoy el Señor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz. Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; que te hará superior - en estima, en renombre y en gloria - a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, como él te lo ha prometido.

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SALMO
(Salmo 119(118),1-2.4-5.7-8.)

Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,
Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,

Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente.
¡Ojalá yo me mantenga firme
en la observancia de tus preceptos!

Te alabaré con un corazón recto,
cuando aprenda tus justas decisiones.
Quiero cumplir fielmente tus preceptos:
no me abandones del todo.

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EVANGELIO
(Mateo 5,43-48)

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

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COMENTARIO
(San Fulgencio de Ruspe (467-532), obispo en África del Norte)

"No debáis nada a nadie salvo el amor mutuo" (Rm 13,8). Que deuda más sorprendente, hermanos, que este amor que el apóstol Pablo nos enseña hemos de pagar siempre, sin dejar nunca de ser deudores. ¡Dichos deuda, deuda sagrada, portadora de créditos en el cielo, llena de riquezas eternas!... Acordémonos de las palabras del Señor: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian" (cf Lc 6,27). ¿Y cuál será la recompensa de este trabajo?... "Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo".
El apóstol Pablo nos da a conocer qué es lo que se dará a estos hijos de Dios: "Si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo" (Rm 8,17). ¡Escuchad, pues, cristianos, escuchad, hijos de Dios, escuchad herederos de Dios, coherederos con Cristo! Si queréis poseer la herencia de vuestro Padre, pagad la deuda de vuestro amor no sólo hacia vuestros amigos sino también hacia vuestros enemigos. No rechacéis dar este amor a nadie; es el tesoro común a todos los hombres de buena voluntad. Poseedlo todos juntos, y para aumentarlo, derramadlo tanto a los malos como a los buenos. Porque este bien, que no se posee sino es todos juntos, no es de la tierra sino del cielo; la parte de uno jamás reduce la de ninguno de los otros…
 El amor es un don de Dios: "El amor ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado" (Rm 5,5)… El amor es la raíz de todos los bienes, tal como, vemos en san Pablo, la avaricia lo es de todos los males (1Tm 6,10)… El amor está siempre contento, porque cuanto más multiplica sus dones, tanto más ampliamente Dios nos lo concede. Es por esta razón que mientras el avaro se empobrece con todo lo que acapara, el hombre que paga su deuda de amor se enriquece con lo mismo que da.

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REFLEXIÓN
Hay un solo requisito: amar; amar sin distinción y sin excepciones, especialmente a aquellos que nos hacen la vida imposible, aquellos que nos traicionan, nos odian, aquellos que son “diferentes”… Y más aún, orar por los que nos persiguen, los que nos hacen daño.
“Amar a los enemigos y orar por los que nos persiguen”. ¿Será posible cumplirlo, sobre todo cuando no somos capaces de amar ni siquiera a los que aman o viven con nosotros? El ejemplo de que es posible lo encontramos en Dios mismo, que no hace distinción de personas entre buenos y malos. Y nos dice que el cristiano está llamado a hacer un poco más que los demás. Si amamos a los que nos aman está bien, pero podemos hacer más. Si cumplimos con nuestras responsabilidades, está bien, pero podríamos hacer más. En una palabra, nos llama a hacer cosas extraordinarias en medio de lo ordinario.
Llevar a cabo este mandamiento no es nada sencillo, ni se puede practicar de un día para otro y muchas veces habría que comenzar, al menos, con amar a nuestros prójimos. Es necesario ir paso a paso. Lo mejor sería no tener enemigos; pero si los tenemos, podemos empezar por no causar daño “a nuestro enemigo”.

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ORACIÓN
¡Amar como tus amas Señor! Esta es mi oración de hoy que con toda el alma te entrego. ¡No sabría a mar a mi enemigo si no es con tu mismo amor Señor! Permite que a ejemplo tuyo que no haces distinción en amar a todos por igual, pueda yo también amar a todos en especial a los que me cuesta amar porque mi humanidad se interpone y mi razón no me deja escuchar mi corazón. ¡Dame tu Santa gracia para que así sea, Amen!

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viernes, 19 de febrero de 2016

Lecturas del 19/02/2016: Viernes de la primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Ezequiel 18,21-28.)

Así habla el Señor Dios: Si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no morirá. Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador -oráculo del Señor- y no que se convierta de su mala conducta y viva?, Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: a causa de la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá. Ustedes dirán: "El proceder del Señor no es correcto". Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?, Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. Él ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá.

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SALMO
(Salmo 130 (129),1-2.3-4ab.4c-6.7-8.)

Desde lo más profundo te invoco, Señor.
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?

Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.

Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
Mi alma espera al Señor,

más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora,
espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
Él redimirá a Israel
de todos sus pecados.

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EVANGELIO
(Mateo 5,20-26)

Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

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COMENTARIO
(San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia)

Hermanos, que no haya desavenencias entre vosotros en estos días santos de Cuaresma. ...Tal vez, en el pensamiento os decís: "Quiero hacer las paces, pero es el hermano que me ha ofendido...y no quiere pedir perdón." ¿Qué hacer entonces?... Hace falta que se interpongan entre vosotros unos terceros, amigos de la paz... En cuanto a ti, sé pronto para perdonar, totalmente dispuesto a perdonarle su falte desde el fondo del corazón. Si estás del todo dispuesto a perdonarle la falta, de hecho, ya le has perdonado.

Aun te falta orar: ora por él para que te pida perdón porque sabes que no es bueno para él no hacerlo... Di al Señor: Tú sabes que yo no he ofendido al hermano...y le perjudica haberme ofendido; en cuanto a mí, te pido de corazón que le perdones." 

Esto es lo que tenéis que hacer para vivir en paz con vuestros hermanos..., para celebrar la Pascua con serenidad y vivir la Pasión de aquel que no debía nada a nadie y que, no obstante, ha pagado la deuda por todos, Nuestro Señor Jesucristo que no ha ofendido a nadie y, por así decirlo, ha sido ofendido por todo el mundo. No ha pedido castigo sino que ha prometido recompensas... A él mismo le hacemos testigo en nuestro corazón: si hemos ofendido a alguien, vamos a pedir perdón; si alguien nos ha ofendido, estamos dispuestos a perdonar y a orar por nuestros enemigos.

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REFLEXIÓN

El Perdón y el Amor, son dos actos que van tomados de la mano, perdonas porque amas y si amas aun  no olvidando del todo, ni has amado, ni has perdonado.
El evangelio hoy nos reitera la primacía del amor y la disposición interior sobre el formalismo ritual. Hay que interiorizar que ya no se trata de que un acto, un gesto exterior sea malo. Todo lo que injurie gravemente al prójimo, o le manche su reputación; todo aquello que “envenene” las relaciones fraternas entre los hombres conlleva a la pena de condenación eterna. ¡Cuántas veces “matamos” a nuestros hermanos haciendo comentarios hirientes sobre ellos, sean ciertos o no, a sabiendas de van a herir su reputación!; Y “si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda”. La razón es clara, cuando tenemos desavenencias o discordias con nuestro prójimo, nuestra relación con Dios se afecta, se rompe; pierde su fundamento que es el Amor.
Esto no se limita a cuando nosotros tengamos una desavenencia con alguien. Basta que nos enteremos que esa persona “tiene quejas” contra nosotros, con razón o sin ella, debemos ser nosotros dar el primer paso, que reparemos la relación afectada, así nuestra ofrenda, nuestra oración aderezada con la virtud de la caridad, será agradable a Él.

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ORACIÓN
Señor, durante esta Cuaresma y durante todo el año, ayúdame a ser agente de reconciliación fraterna, comenzando con mis propias relaciones, para que pueda ofrecerme yo mismo como hostia viva agradable a Ti.

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