domingo, 12 de junio de 2016

Lecturas del 12/06/2016: Undécimo domingo del tiempo ordinario



PRIMERA LECTURA
(Segundo Libro de Samuel 12,7-10.13.)

Entonces Natán dijo a David: "¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl; te entregué la casa de tu señor y puse a sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Judá, y por si esto fuera poco, añadiría otro tanto y aún más. ¿Por qué entonces has despreciado la palabra del Señor, haciendo lo que es malo a sus ojos? ¡Tú has matado al filo de la espada a Urías, el hitita! Has tomado por esposa a su mujer, y a él lo has hecho morir bajo la espada de los amonitas. Por eso, la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita. David dijo a Natán: "¡He pecado contra el Señor!". Natán le respondió: "El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás.

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SALMO
(Salmo 32(31),1-2.5.7.11.)

¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado
y liberado de su falta!
¡Feliz el hombre a quien el Señor

no le tiene en cuenta las culpas,
y en cuyo espíritu no hay doblez!
Pero yo reconocí mi pecado,

no te escondí mi culpa,
pensando: "Confesaré mis faltas al Señor".
¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado!

Tú eres mi refugio,
tú me libras de los peligros
y me colmas con la alegría de la salvación.

¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos!
¡Canten jubilosos los rectos de corazón!

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SEGUNDA LECTURA
(Carta de San Pablo a los Gálatas 2,16.19-21.)

Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe Cristo y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley. Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. Yo no anulo la gracia de Dios: si la justicia viene de la Ley, Cristo ha muerto inútilmente.

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EVANGELIO
(Lucas 7,36-50.8,1-3)

 
Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!". Pero Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". "Di, Maestro!", respondió él. "Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?". Simón contestó: "Pienso que aquel a quien perdonó más". Jesús le dijo: "Has juzgado bien". Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor". Después dijo a la mujer: "Tus pecados te son perdonados". Los invitados pensaron: "¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?". Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz". Después, Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.

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COMENTARIO
(San [Padre] Pío de Pietrelcina (1887-1968), capuchino)

Que la esperanza en la misericordia de Dios nos sostenga en el tumulto de las pasiones y contradicciones. Corramos confiadamente al sacramento de la penitencia en el que el Señor nos espera con una ternura infinita. Y una vez perdonados nuestros pecados, olvidémonos de ellos, porque el Señor ya lo ha hecho antes que nosotros. Aun admitiendo que hubieras hecho todos los pecados del mundo, el Señor te repite: «Tus muchos pecados están perdonados porque has amado mucho».

Señor Jesús, tú eres la misma dulzura: ¿cómo podría vivir sin ti? Ven, Señor, a tomar tú solo posesión de mi corazón.

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REFLEXIÓN

No en vano dijo: “Misericordia quiero y no sacrificios.”  

Jesús sólo dijo: “tu fe te ha salvado, vete en paz”. La mujer al oír estas palabras, salió del ensimismamiento con que había hecho todas aquellas cosas. Se sintió liberada de sus pecados expresados en lágrimas. La fragancia del perfume la hizo asomar una sonrisa. Caminó veloz con el pelo extendido a contárselo a cuantos pudiese. Ella que había soñado que algún hombre le propusiera el matrimonio y la sacara de aquella ruina… Sintió ahora, que su pasado, toda su historia, Dios no la tenía en cuenta. No volvería a aquella vida porque se había sentido querida, amada. Alguien, sin pedir nada carnal a cambio, le había concedido la paz, la había respetado sin importarle quién era, ni su fama. Los otros hombres la buscaban a escondidas.

Como quisiéramos sentirnos hoy como la pecadora, liberados después de haber pecado, queridos y amados. Quisiéramos amar también como ella. Pero, dentro de nuestro interior tenemos bastante de este Simón, su actitud, aun leyendo y creyendo entender la palabra, y en ocasiones no entendemos la lógica de Jesús. Estamos en una búsqueda constante, nos debatimos entre el amor y las piedras. Sobre todo, quisiéramos tratar a los demás como tratamos a esta mujer de la vida. Pidamos al Maestro que nos conceda el perdón y la paz, “como lo nuevo siempre sale del corazón”, que nos enseñes a renacer de nuevo como la primavera, con ese montón de perfume que deja el rastro de tu presencia en los hombres y mujeres que se te acercan.

A fin de cuentas lo que queremos es que Dios nos mire con MISERICORDIA. Es verdad. Lo de Jesús nos deja a todos boquiabiertos, lo mismo ocurre con muchos de sus encuentros y milagros. Él es “el Viviente” y por eso nos enseña caminos para la misericordia. No en vano dijo: “Misericordia quiero y no sacrificios”. Tenemos en nuestra vida muchas tareas que hacer para merecernos esta “Misericordia”. ¡No esperemos a que sea tarde y al final nos lean el texto de nuestras vidas sin glorias!

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ORACIÓN

Padre misericordioso:
Jesús nos ha dicho a nosotros también:

“Tus pecados quedan perdonados”,
y ha compartido con nosotros el banquete
que nos trae reconciliación.

Que todo esto, Señor,
haga más profundo nuestro amor a ti
y nos disponga a extender una mano de paz
a todos los que nos hayan ofendido
y a todos a los que nosotros hayamos herido.

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sábado, 11 de junio de 2016

Lecturas del 11/06/2016: Memoria de san Bernabé, Apóstol



PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,21b-26.13,1-3.)

 
En aquellos días, muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de "cristianos". En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: "Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado". Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

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SALMO
(Salmo 98(97),1.2-3ab.3c-4.5-6.)

Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.
Canten al Señor con el arpa

y al son de instrumentos musicales;
con clarines y sonidos de trompeta
aclamen al Señor, que es Rey.

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EVANGELIO
(Mateo 10,7-13)

 
Jesús dijo a sus apóstoles: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente." No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

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COMENTARIO
(Concilio Vaticano II)

En la persona, pues, de los obispos, a quienes asisten los presbíteros, el Señor Jesucristo, Pontífice supremo, está presente en medio de los fieles. Porque sentado a la diestra del Padre, no está ausente de la congregación de sus pontífices, sino que, principalmente a través de su servicio eximio, predica la palabra de Dios a todas las gentes y administra continuamente los sacramentos de la fe a los creyentes, y por medio de su solicitud paternal va congregando nuevos miembros a su Cuerpo con regeneración sobrenatural; finalmente, por medio de su sabiduría y prudencia dirige y ordena al Pueblo del Nuevo Testamento en su peregrinar hacia la eterna felicidad...

Para realizar estas cargas tan altas, los apóstoles fueron enriquecidos por Cristo, con una efusión especial del Espíritu Santo, que descendió sobre ellos (Hch 1,8; 2,4; Jn 20,22). Y ellos, a su vez, por la imposición de las manos, transmitieron a sus colaboradores este don espiritual (1Tm 4,14; 2Tm 1,6), que ha llegado hasta nosotros en la consagración episcopal. Enseña pues, el santo concilio, que en la consagración episcopal se confiere la plenitud del sacramento del orden, llamado, en la práctica litúrgica de la Iglesia y en la enseñanza de los Santos Padres, sumo sacerdocio, cumbre del ministerio sagrado. La consagración episcopal, junto con el oficio de santificar, confiere también los oficios de enseñar y regir, los cuales, sin embargo, por su misma naturaleza, no pueden ejercerse sino en comunión jerárquica con la cabeza y los miembros del colegio. Pues según la Tradición..., es cosa clara que por la imposición de las manos y las palabras de la consagración se confiere la gracia del Espíritu Santo y se imprime el sagrado carácter, de tal manera que los obispos, de modo visible y eminente, hacen las veces del mismo Cristo, Maestro, Pastor y Pontífice, y actúan en lugar suyo.

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REFLEXIÓN

“Ayúdanos Señor a confiar plenamente en Ti”
 

Debemos confiar plenamente en el Señor, dar gratis lo que gratis hemos recibido y no debemos preocuparnos por nada, pues el Señor sabe lo que necesitamos y nos dará lo que necesitamos y merecemos. Si pudiéramos comprender la exigencia del Señor, no andaríamos preocupándonos por nada y mucho menos por lo que diremos o haremos en cada lugar. Se trata de hacernos TOTALMENTE disponibles para cumplir con la misión a la cual hemos sido llamados. Entregarnos plenamente, sabiendo que todo lo que no podamos hacer o lo que dejemos de hacer por cumplir con la Misión encomendada, será cubierto por Jesús.

El Señor nos pide una y otra vez ordenar nuestras vidas, en función de lo que es realmente importante. Saber discernir y hacer con nuestro tiempo, con nuestra vida y con todo lo que hemos recibido gratis, lo que debemos, es lo importante. Lo que recibiste gratis, dalo gratis. ¿Qué cosa podemos decir que mereceremos? ¿Qué de lo que tenemos lo hemos ganado? Nuestra vista, nuestra inteligencia, nuestra simpatía, el don de la palabra, nuestras extremidades, nuestra familia, nuestros padres, nuestros hijos, todo lo que tenemos?

¿Por qué nos perdemos entre tantas tonterías y las convertimos en indispensables, cuando una sola cosa es importante…? Recordemos que cuando Martha le reprochó a Jesús que María no la ayudaba en las cosas de la casa, este le recordó que una sola cosa es importante y esta es la que había escogido María. “No te afanes por el día a día, vivirlo como Dios nos lo está dando”

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ORACIÓN

Oh Dios de todos los hombres,
en la fiesta de San Bernabé
te rogamos por los misioneros de la Iglesia.
Haz a todos ellos, como a Bernabé,
hombres de profunda fe,
llenos del Espíritu Santo.
Que prediquen al pueblo al que han sido enviados
palabras de vida y alegría,
anuncio de la Buena Noticia de salvación.
Dales fuerza para curar enfermos y resucitar muertos,
para limpiar a los impuros y arrojar lejos al maligno.
Que ejerzan su misión generosamente, gratis,
ya que ellos todo lo recibieron de ti también gratis.
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viernes, 10 de junio de 2016

Lecturas del 09/06/2016: Viernes de la décima semana del tiempo ordinario







PRIMERA LECTURA
(Primer Libro de los Reyes 19,9.11-16.)

Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor. El Señor le dijo: "Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor". Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: "¿Qué haces aquí, Elías?". El respondió: "Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida". El Señor le dijo: "Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti."

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SALMO
(Salmo 27(26),7-8a.8b-9abc.13-14.)

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste:
"Busquen mi rostro"

no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda.
Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

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EVANGELIO
(Mateo 5,27-32)

 
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

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COMENTARIO
(Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV)

Con dos alas se levanta el hombre de lo terreno, que son: simplicidad y puridad.

  • La simplicidad está en la intención y en la pureza del afecto.
  • La simplicidad busca a Dios, la pureza lo encuentra y lo gusta.
  • Ninguna obra buena te resultará difícil si estás interiormente libre de todo afecto desordenado.
  • Si tú sólo quieres lo que Dios quiere y lo que es útil a tu prójimo, entonces gozarás de libertad interior.
  • Si tu corazón es recto, toda criatura será como un espejo de vida y un libro lleno de santas instrucciones.
  • No existe criatura tan insignificante y tan deleznable que no refleje de alguna manera la bondad de Dios.
  • Si poseyeras suficiente inocencia y pureza, verías todo sin obstáculos. Un corazón puro penetra cielo y tierra.
  • Cada uno juzga de las cosas exteriores según lo que alberga en su corazón.
  • Si hay alegría alguna en el mundo, la posee el corazón puro.

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REFLEXIÓN

“Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio” 
Jesús no derogo la Ley, sino que le dio plenitud; por eso, su observancia es algo más que el simple cumplimiento de unas condiciones mínimas para tener claro lo que hemos de cumplir. Dios nos dio la Ley del amor para llegar a la cima, pero nosotros buscamos el modo de convertirla en la ley del mínimo esfuerzo y nos dejamos llevar del día a día y hacem
os un Dios a nuestra medida. ¡Dios nos pide tanto...! Él se dio al máximo que puede dar, ya que se dio a sí mismo.

Ayer hoy y siempre, Jesucristo apunta muy en alto y manifiesta su autoridad sobre el sexto y el noveno mandamiento, en los preceptos que se refieren a la sexualidad y a la pureza de pensamiento. La sexualidad es un lenguaje humano para significar el amor y la alianza, por tanto, no puede ser banalizada, como tampoco podemos convertir a los demás en objetos de placer, ¡ni siquiera con el pensamiento!, de aquí esta afirmación tan severa de Jesús: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,28). Es preciso, pues, cortar el mal de raíz y evitar pensamientos y ocasiones que nos llevarían a obrar lo que Dios aborrece; esto es lo que Él quiere indicarnos con estas palabras, pueden parecernos radicales y exageradas, pero como oyentes y fieles cumplidores de su palabra entendamos en su expresividad: saca, corta, arroja... “Cortar definitivamente con el pecado”.

 
Finalmente, la dignidad del matrimonio debe ser protegida siempre, pues forma parte del proyecto de Dios para el hombre y la mujer, para que en el amor y en la mutua donación se conviertan en una sola carne, y al mismo tiempo es signo y participación en la Alianza de Cristo con la Iglesia. El cristiano no puede vivir la relación hombre-mujer ni la vida conyugal según el espíritu mundano: “No debemos creer que por haber escogido el estado matrimonial nos es permitido continuar con una vida mundana y abandonarnos a la ociosidad y la pereza; al contrario, eso mismo nos obliga a trabajar con mayor esfuerzo y a velar con más cuidado por nuestra salvación”

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ORACIÓN

Señor, Dios de nuestra esperanza, hemos aprendido de tu Hijo y de sus amigos íntimos que la fe y la esperanza crecen en nosotros cuando son probadas en la lucha y en el sufrimiento. Oh Dios bondadoso, ayúdanos a vencer nuestras luchas porque son tus luchas en nosotros. Que tu Espíritu Santo irrumpa sobre nosotros, como tormenta o como brisa; y concédenos experimentarte a ti, Padre, tal como eres.

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jueves, 9 de junio de 2016

Lecturas del 09/06/2016: Jueves de la décima semana del tiempo ordinario



PRIMERA LECTURA
(Primer Libro de los Reyes 18,41-46.)

Elías dijo a Ajab: "Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia". Ajab subió a comer y a beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro entre las rodillas. Y dijo a su servidor: "Sube y mira hacia el mar". El subió, miró y dijo: "No hay nada". Elías añadió: "Vuelve a hacerlo siete veces". La séptima vez, el servidor dijo: "Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de una mano". Elías dijo: "Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida". El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. Ajab subió a su carro y partió para Izreel. La mano del Señor se posó sobre Elías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.

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SALMO
(Salmo 65(64),10abcd.10e-11.12-13.)

Visitas la tierra, la haces fértil
y la colmas de riquezas;
los canales de Dios desbordan de agua,
y así preparas sus trigales.

Riegas los surcos de la tierra,
emparejas sus terrones;
la ablandas con aguaceros
y bendices sus brotes.

Tú coronas el año con tus bienes,
y a tu paso rebosa la abundancia;
rebosan los pastos del desierto
y las colinas se ciñen de alegría.

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EVANGELIO
(Mateo 5,20-26)

 
Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.


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COMENTARIO
(Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo)

Nadie puede alcanzar nada por la oración si no ora con buenas disposiciones y con una fe recta...No es cuestión de hablar mucho... No se trata de venir a la oración con un alma turbada por los resentimientos. Uno no se puede imaginar que alguien venga a la oración sin preparar su interior. Tampoco se puede imaginar que alguien venga a la oración para pedir el perdón de sus pecados y no haya perdonado antes de todo corazón a su hermano...

En primer lugar, pues, el que se dispone a orar hará bien en adquirir una actitud que le ayude a ponerse en presencia de Dios y a hablarle como a alguien que le ve y que está presente. Hay imaginaciones y recuerdos de acontecimientos pasados que estorban al espíritu si se deja invadir por ellos. Por esto es útil acordarse de que Dios está aquí y que conoce los movimientos más secretos de nuestro interior. Entonces, el alma procura agradar a Dios que está presente, que la ve y que conoce todos sus pensamientos, aquel que escruta los corazones y sondea las entrañas (Sal 7,10)...

Tal como dicen las Escrituras, el que ora levante sus manos puras, que perdone a los que le han ofendido, rechace todo lo que le estorba en el alma y le hace irritarse contra alguien... ¿Quién dudará que este estado del alma es el más favorable a la oración? Pablo enseña esto mismo cuando dice en la primera carta a Timoteo: "Deseo, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando las manos limpias de ira y altercados" (1 Tim 2,8).

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REFLEXIÓN

“Una Reflexión una Oración”

Nadie puede alcanzar nada por la oración si no ora con buenas disposiciones y con una fe recta...No es cuestión de hablar mucho... No se trata de venir a la oración con un alma turbada por los resentimientos. Uno no se puede imaginar que alguien venga a la oración sin preparar su interior. Tampoco se puede imaginar que alguien venga a la oración para pedir el perdón de sus pecados y no haya perdonado antes de todo corazón a su hermano...

“Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.” (Mateo 5:24)

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ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, que los cristianos seamos capaces de generar espacios de profundo amor y amistad y de reconciliación ilimitada,. Porque hemos escuchado y acogido la palabra de tu Hijo y hemos celebrado su sacrificio para el perdón de los pecados de la nueva y eterna Alianza. Ojalá celebremos también en la vida de cada día la reconciliación que tú nos has enviado por medio de Jesucristo nuestro Señor.




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lunes, 6 de junio de 2016

Lecturas del 06/06/2016: Lunes de la décima semana del tiempo ordinario


 

PRIMERA LECTURA
(Primer Libro de los Reyes 17,1-6.)

Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: "¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!". La palabra del Señor le llegó en estos términos: "Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento". El partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

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SALMO
(Salmo 121(120),1-2.3-4.5-6.7-8.)

Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

El no dejará que resbale tu pie:
¡tú guardián no duerme!
No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche.

El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
Él te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre.

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EVANGELIO
(Mateo 5,1-12)

 
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: "Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."

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COMENTARIO
(Isaac de Stella (¿-c. 1171), monje cisterciense)

Todos los hombres, sin excepción, desean la felicidad, la dicha. Pero referente a ella tienen ideas muy distintas; para uno está en la voluptuosidad de los sentidos y la suavidad de la vida; para otro, en la virtud; para otro, en el conocimiento de la verdad. Por eso, el que enseña a todos los hombres, comienza por enderezar a los que se extravían, dirige a los que se encuentran en camino, y acoge a los que llaman a su puerta... Aquel que es «El Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) endereza, dirige, acoge y comienza por esta palabra: «Dichosos los pobres en el espíritu».

La falsa sabiduría de este mundo, que es auténtica locura (1C 3,19), pronuncia sin comprender lo que afirma; declara dichosa «la raza extranjera, cuya diestra jura en falso, cuya boca dice falsedades» porque «sus silos están repletos, sus rebaños se multiplican y sus bueyes vienen cargados» (Sl 143, 7-13). Pero todas sus riquezas son inseguras, su paz no es paz (Jr 6,14), su gozo, estúpido. Por el contrario, la Sabiduría de Dios, el Hijo por naturaleza, la mano derecha del Padre, la boca que dice la verdad, proclama que son dichosos los pobres, destinados a ser reyes, reyes del Reino eterno. Parece decir: «Buscáis la dicha, y no está donde la buscáis, corréis, pero fuera del camino. Aquí tenéis el camino que conduce a la felicidad: la pobreza voluntaria por mi causa, éste es el camino. El Reino de los cielos en mí, ésta es la dicha. Corréis mucho pero mal, cuanto más rápidos vais, más os alejáis del término...»

No temamos, hermanos. Somos pobres; escuchemos al Pobre recomendar a los pobres la pobreza. Podemos creerle pues lo ha experimentado. Nació pobre, vivió pobre, murió pobre. No quiso enriquecerse; sí, aceptó morir. Creamos, pues a la Verdad que nos indica el camino hacia la vida. Es arduo pero corto; la dicha es eterna. El camino es estrecho, pero conduce a la vida (Mt 7,14).

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REFLEXIÓN

“Bienaventurados”

Las Bienaventuranzas se refieren a situaciones de hecho concretas (ej. pobreza, llanto, hambre, sed), sufrimientos que vivimos todos los días y para trabajar en la construcción de ese nuevo orden al que Jesús se refiere como “el Reino”. Los sujetos de las Bienaventuranzas no son las situaciones, sino las personas que las sufren por causa de la justicia y por seguir los pasos de Jesús. A esos es que quienes Jesús llama “Bienaventurados”, a los que están dispuestos a “renunciar a sí mismos” para seguir a Jesús

Además de estas situaciones que vivimos también se nos presentan actitudes concretas que debemos de observar, como la mansedumbre, la misericordia, la limpieza de corazón, y la lucha por la justicia. A estos también Jesús llama “Bienaventurados”.

Podemos comenzar a vivir nuestro cielo en la tierra. ¿Cómo?, Jesús nos da la “receta” en las Bienaventuranzas. Y si quisiéramos resumirlas podemos hacerlo en una sola palabra: “Amor por el Prójimo”.

La felicidad plena no está asegurada en este mundo, porque depende de demasiados factores que escapan a nuestro control. Pero vivir con dignidad sí que es cosa nuestra, pues depende en exclusiva de nuestra libertad. Jesús nos dice que los que viven así (con la gracia de Dios, unidos a Él, que nos trae la vida de Dios) empiezan ya a gozar en este mundo, anticipadamente, de la felicidad sin fisuras a la que el corazón humano aspira.

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ORACIÓN

“Señor, Dios nuestro, tú escribes derecho con líneas torcidas. Haz que las desconcertantes palabras de tu Hijo en las Bienaventuranzas nos despierten y nos permitan ver dónde podemos encontrar tu clase de felicidad, ya que es la única que dura y permanece”.
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sábado, 4 de junio de 2016

Lecturas del 04/06/2016: Memoria del Inmaculado Corazón de María




PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 61,9-11.)
 
 
La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

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SALMO
(Primer Libro de Samuel 2,1.4-5.6-7.8abcd.)

Mi corazón se regocija en el Señor,
tengo la frente erguida gracias a mi Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque tu salvación me ha llenado de alegría.

El arco de los valientes se ha quebrado,
y los vacilantes se ciñen de vigor;
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,
y los hambrientos dejan de fatigarse;
la mujer estéril da a luz siete veces,
y la madre de muchos hijos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el Abismo y levanta de él.
El Señor da la pobreza y la riqueza,
humilla y también enaltece.

El levanta del polvo al desvalido
y alza al pobre de la miseria,
para hacerlos sentar con los príncipes
y darles en herencia un trono de gloria.

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EVANGELIO
(Lucas 2,41-51)

 
Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

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COMENTARIO
(San Juan Eudes (1601-1680), presbítero, predicador, fundador de institutos religiosos)

Entre las fiestas de la Virgen María, la de su corazón es como el corazón y la reina de otras, porque el corazón es la sede del amor y de la caridad. ¿Cuál es el sujeto de esta solemnidad? Es el corazón de la Hija única y bien amada del Padre eterno; es el corazón de la Madre de Dios; es el corazón de la Esposa del Santo Espíritu; es el corazón de la buenísima Madre de todos los fieles. Es un corazón totalmente abrasado por amor hacia Dios, totalmente inflamado de caridad hacia nosotros.

Es todo amor a Dios, porque jamás amó nada más que a Dios, y lo que Dios quiso que amara en él y por él. Es todo amor, porque la bienaventurada Virgen siempre amó a Dios con todo su corazón, con toda el alma y con todas sus fuerzas (Mc 12,30). Es todo amor porque no sólo siempre quiso todo lo que Dios quería y jamás quiso nada de lo que no quería, sino que siempre puso toda su alegría en la voluntad de Dios.

Es todo amor para con nosotros. Ella nos ama con el mismo amor con que ama a Dios, porque es a Dios a quien mira y ama en nosotros. Y nos ama con el mismo amor con el que ama al Hombre Dios, que es su hijo Jesús. Porque sabe que es nuestro maestro, nuestra cabeza, y que nosotros somos sus miembros (Col 2,19) y por consiguiente que somos sólo uno con él.

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COMENTARIO

“Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón”

 
El corazón en la historia ha sido el lenguaje Universal, en la Biblia también es tomado como lenguaje abierto totalmente a obedecerle y escucharle, el corazón se refiere a lo más profundo de la persona, de donde emanan todos sus pensamientos, palabras y obras. ¿Qué emana del corazón de María, como Madre y a su relación con su Hijo “Dios hecho humano”? Fe, obediencia, ternura, disponibilidad, espíritu de servicio, fortaleza, humildad, sencillez, agradecimiento, y toda una estela inacabable de virtudes. Lo cual todos, como cristianos, debemos imitar y practicar; de allí toma relevante importancia ver a María como modelo, sin duda es la “Primera Cristiana”, convertida incondicionalmente en la aceptación de Jesús.

Esa repuesta al sentimiento puesto en el corazón lo podemos encontrar en las palabras de Jesús: “Donde está tu tesoro allí estará tu corazón” (Mt 6,21). El tesoro de María es su Hijo, y en Él tiene puesto todo su corazón; los pensamientos, palabras y obras de María tienen como origen y como fin contemplar y agradar al Señor.

Acercarnos al Corazón Inmaculado de María es acercarnos al Sagrado Corazón de Jesús. Ambos laten al unísono; y a través de ambos fluye la misma sangre. Recordemos que por el misterio de la Encarnación, María de Nazaret concibió al Hijo de Dios en sus purísimas entrañas sin ayuda de varón. Por tanto, la estructura genética (ADN) de ambos es idéntica. “Así, la sangre que se vertió en la Cruz fue también la sangre de María”…

Pidámosle a Dios tener el gozo de amarle cada día de un modo más perfecto, con todo el corazón, como buenos hijos de la Virgen. “Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre." (Juan: 19,26).

La relación de María y de Jesús durante su vida terrena en una relación Madre a Hijo, pero también una relación de Dios hacia ella, se ve en todos los relatos que hay y dan a conocer su orientación, amorosamente y de respeto a ella, para corregir a su madre en esta relación. En todo momento recordar cuál era su posición en la línea de autoridad. Pero al final, en la cruz le dio la clave para que ejerciera su rol de madre, no solamente sobre aquellos que dio a luz, sino sobre todos aquellos que hacen la voluntad de Dios.

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ORACIÓN

Dios Padre amoroso:
En esta tu eucaristía
hemos saboreado con gozo
el Pan de Vida y el Vino de alegría
de tu Hijo Jesucristo.

Llénanos con su Espíritu de amor
para que nuestro amor,
como el de María,
sea serio y duradero.

Por eso te pedimos que la indiferencia no lo extinga,
ni la impaciencia o el odio lo borren.

Que arda la llama permanente
que caliente los corazones de todos
y que experimentemos siempre
el fuego ardiente que nos une a ti,
nuestro Dios vivo.


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jueves, 2 de junio de 2016

Lectura del 02/06/2016: Jueves de la novena semana del tiempo ordinario



PRIMERA LECTURA
(Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 2,8-15.)

Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna. Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan. Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tienen de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad.

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SALMO
(Salmo 25(24),4bc-5ab.8-9.10.14.)

Enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.

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EVANGELIO
(Marcos 12,28-34)

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?". Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos". El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

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COMENTARIO
(San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia)

Quien no ama a su hermano no está en caridad, y quien no está en caridad no está en Dios, porque "Dios es amor" (1 Jn 4,8)

Y el que no está en Dios no está en la luz, porque "Dios es luz y en Él no hay tinieblas" (1 Jn 1,5). Y el que no vive en la luz, ¿qué maravilla no vea la luz, es decir, no ve a Dios, pues está en tinieblas? Puedes conocer al hermano de vista, a Dios no. Si al que ves en humana apariencia amases con amor espiritual, verías a Dios, quo es caridad, como es dado verlo con la mirada interior. (…)

Y no debe preocuparnos cuánta ha de ser la intensidad del amor a Dios y del amor al hermano. A Dios hemos de amarle incomparablemente más que a nosotros mismos; al hermano como nos amamos a nosotros; y cuanto más amemos a Dios: más nos amamos a nosotros mismos. Con un mismo amor de caridad amamos a Dios y al prójimo, pero a Dios por Dios, a nosotros y al prójimo por Dios.

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REFLEXIÓN

“No existe otro mandamiento mayor que éstos”
 

La actitud de los que nos decimos seguidores de Jesucristo respecto a Dios queda resumida en un punto doble: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, por lo que nuestro comportamiento queda definido en la relación con Dios y con el prójimo; y el comportamiento humano, en su relación con los otros y con Dios.

Dios está esperando la respuesta de cada uno de nosotros para una entrega plena a Él “con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”, que es la Verdad y la Bondad, y la entrega generosa a los otros. Los «sacrificios y ofrendas» tan solo tienen sentido en la medida en que sean expresión verdadera de este doble amor. ¡Y pensar que a veces utilizamos lo que dicen y hacemos dentro de nuestras comunidades, los sacrificios, las ofrendas, nuestra interpretación de la palabra, nuestro actuar y creer que tenemos la verdad, como una piedra para criticar o herir al otro!

Para Jesucristo nadie que ame a los demás por encima de todo está lejos del reinado de Dios.

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ORACIÓN

Oh Dios, Padre nuestro, ¿hacia dónde nos va a conducir el estar abiertos a ti y dispuestos a tus llamados, el entrar en el mundo interior de hermanos nuestros heridos por la vida, heridos por otras personas e incluso por nosotros mismos, el oír sus gritos y acogerlos a todos bondadosamente en nuestro corazón? Por la fuerza de esta eucaristía ayúdanos, Señor, a acercarnos y encontrarnos afectuosamente con nuestros prójimos, a compartir su pan, sus alegrías y sus miserias, y a encender nueva esperanza en sus corazones. Que esto sea, Padre de bondad, nuestra respuesta a tu amor,
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