viernes, 10 de junio de 2016

Lecturas del 09/06/2016: Viernes de la décima semana del tiempo ordinario







PRIMERA LECTURA
(Primer Libro de los Reyes 19,9.11-16.)

Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor. El Señor le dijo: "Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor". Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: "¿Qué haces aquí, Elías?". El respondió: "Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida". El Señor le dijo: "Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti."

-------
SALMO
(Salmo 27(26),7-8a.8b-9abc.13-14.)

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste:
"Busquen mi rostro"

no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda.
Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

-------
EVANGELIO
(Mateo 5,27-32)

 
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio. Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

-------
COMENTARIO
(Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV)

Con dos alas se levanta el hombre de lo terreno, que son: simplicidad y puridad.

  • La simplicidad está en la intención y en la pureza del afecto.
  • La simplicidad busca a Dios, la pureza lo encuentra y lo gusta.
  • Ninguna obra buena te resultará difícil si estás interiormente libre de todo afecto desordenado.
  • Si tú sólo quieres lo que Dios quiere y lo que es útil a tu prójimo, entonces gozarás de libertad interior.
  • Si tu corazón es recto, toda criatura será como un espejo de vida y un libro lleno de santas instrucciones.
  • No existe criatura tan insignificante y tan deleznable que no refleje de alguna manera la bondad de Dios.
  • Si poseyeras suficiente inocencia y pureza, verías todo sin obstáculos. Un corazón puro penetra cielo y tierra.
  • Cada uno juzga de las cosas exteriores según lo que alberga en su corazón.
  • Si hay alegría alguna en el mundo, la posee el corazón puro.

-------
REFLEXIÓN

“Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio” 
Jesús no derogo la Ley, sino que le dio plenitud; por eso, su observancia es algo más que el simple cumplimiento de unas condiciones mínimas para tener claro lo que hemos de cumplir. Dios nos dio la Ley del amor para llegar a la cima, pero nosotros buscamos el modo de convertirla en la ley del mínimo esfuerzo y nos dejamos llevar del día a día y hacem
os un Dios a nuestra medida. ¡Dios nos pide tanto...! Él se dio al máximo que puede dar, ya que se dio a sí mismo.

Ayer hoy y siempre, Jesucristo apunta muy en alto y manifiesta su autoridad sobre el sexto y el noveno mandamiento, en los preceptos que se refieren a la sexualidad y a la pureza de pensamiento. La sexualidad es un lenguaje humano para significar el amor y la alianza, por tanto, no puede ser banalizada, como tampoco podemos convertir a los demás en objetos de placer, ¡ni siquiera con el pensamiento!, de aquí esta afirmación tan severa de Jesús: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,28). Es preciso, pues, cortar el mal de raíz y evitar pensamientos y ocasiones que nos llevarían a obrar lo que Dios aborrece; esto es lo que Él quiere indicarnos con estas palabras, pueden parecernos radicales y exageradas, pero como oyentes y fieles cumplidores de su palabra entendamos en su expresividad: saca, corta, arroja... “Cortar definitivamente con el pecado”.

 
Finalmente, la dignidad del matrimonio debe ser protegida siempre, pues forma parte del proyecto de Dios para el hombre y la mujer, para que en el amor y en la mutua donación se conviertan en una sola carne, y al mismo tiempo es signo y participación en la Alianza de Cristo con la Iglesia. El cristiano no puede vivir la relación hombre-mujer ni la vida conyugal según el espíritu mundano: “No debemos creer que por haber escogido el estado matrimonial nos es permitido continuar con una vida mundana y abandonarnos a la ociosidad y la pereza; al contrario, eso mismo nos obliga a trabajar con mayor esfuerzo y a velar con más cuidado por nuestra salvación”

-------
ORACIÓN

Señor, Dios de nuestra esperanza, hemos aprendido de tu Hijo y de sus amigos íntimos que la fe y la esperanza crecen en nosotros cuando son probadas en la lucha y en el sufrimiento. Oh Dios bondadoso, ayúdanos a vencer nuestras luchas porque son tus luchas en nosotros. Que tu Espíritu Santo irrumpa sobre nosotros, como tormenta o como brisa; y concédenos experimentarte a ti, Padre, tal como eres.

-

jueves, 9 de junio de 2016

Lecturas del 09/06/2016: Jueves de la décima semana del tiempo ordinario



PRIMERA LECTURA
(Primer Libro de los Reyes 18,41-46.)

Elías dijo a Ajab: "Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia". Ajab subió a comer y a beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se postró en tierra, con el rostro entre las rodillas. Y dijo a su servidor: "Sube y mira hacia el mar". El subió, miró y dijo: "No hay nada". Elías añadió: "Vuelve a hacerlo siete veces". La séptima vez, el servidor dijo: "Se eleva del mar una nube, pequeña como la palma de una mano". Elías dijo: "Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida". El cielo se oscureció cada vez más por las nubes y el viento, y empezó a llover copiosamente. Ajab subió a su carro y partió para Izreel. La mano del Señor se posó sobre Elías; él se ató el cinturón y corrió delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.

-------
SALMO
(Salmo 65(64),10abcd.10e-11.12-13.)

Visitas la tierra, la haces fértil
y la colmas de riquezas;
los canales de Dios desbordan de agua,
y así preparas sus trigales.

Riegas los surcos de la tierra,
emparejas sus terrones;
la ablandas con aguaceros
y bendices sus brotes.

Tú coronas el año con tus bienes,
y a tu paso rebosa la abundancia;
rebosan los pastos del desierto
y las colinas se ciñen de alegría.

-------
EVANGELIO
(Mateo 5,20-26)

 
Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.


-------
COMENTARIO
(Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo)

Nadie puede alcanzar nada por la oración si no ora con buenas disposiciones y con una fe recta...No es cuestión de hablar mucho... No se trata de venir a la oración con un alma turbada por los resentimientos. Uno no se puede imaginar que alguien venga a la oración sin preparar su interior. Tampoco se puede imaginar que alguien venga a la oración para pedir el perdón de sus pecados y no haya perdonado antes de todo corazón a su hermano...

En primer lugar, pues, el que se dispone a orar hará bien en adquirir una actitud que le ayude a ponerse en presencia de Dios y a hablarle como a alguien que le ve y que está presente. Hay imaginaciones y recuerdos de acontecimientos pasados que estorban al espíritu si se deja invadir por ellos. Por esto es útil acordarse de que Dios está aquí y que conoce los movimientos más secretos de nuestro interior. Entonces, el alma procura agradar a Dios que está presente, que la ve y que conoce todos sus pensamientos, aquel que escruta los corazones y sondea las entrañas (Sal 7,10)...

Tal como dicen las Escrituras, el que ora levante sus manos puras, que perdone a los que le han ofendido, rechace todo lo que le estorba en el alma y le hace irritarse contra alguien... ¿Quién dudará que este estado del alma es el más favorable a la oración? Pablo enseña esto mismo cuando dice en la primera carta a Timoteo: "Deseo, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando las manos limpias de ira y altercados" (1 Tim 2,8).

-------
REFLEXIÓN

“Una Reflexión una Oración”

Nadie puede alcanzar nada por la oración si no ora con buenas disposiciones y con una fe recta...No es cuestión de hablar mucho... No se trata de venir a la oración con un alma turbada por los resentimientos. Uno no se puede imaginar que alguien venga a la oración sin preparar su interior. Tampoco se puede imaginar que alguien venga a la oración para pedir el perdón de sus pecados y no haya perdonado antes de todo corazón a su hermano...

“Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.” (Mateo 5:24)

-------
ORACIÓN

Señor, Dios nuestro, que los cristianos seamos capaces de generar espacios de profundo amor y amistad y de reconciliación ilimitada,. Porque hemos escuchado y acogido la palabra de tu Hijo y hemos celebrado su sacrificio para el perdón de los pecados de la nueva y eterna Alianza. Ojalá celebremos también en la vida de cada día la reconciliación que tú nos has enviado por medio de Jesucristo nuestro Señor.




-

lunes, 6 de junio de 2016

Lecturas del 06/06/2016: Lunes de la décima semana del tiempo ordinario


 

PRIMERA LECTURA
(Primer Libro de los Reyes 17,1-6.)

Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: "¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!". La palabra del Señor le llegó en estos términos: "Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento". El partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

-------
SALMO
(Salmo 121(120),1-2.3-4.5-6.7-8.)

Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

El no dejará que resbale tu pie:
¡tú guardián no duerme!
No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche.

El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
Él te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre.

-------
EVANGELIO
(Mateo 5,1-12)

 
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: "Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron."

-------
COMENTARIO
(Isaac de Stella (¿-c. 1171), monje cisterciense)

Todos los hombres, sin excepción, desean la felicidad, la dicha. Pero referente a ella tienen ideas muy distintas; para uno está en la voluptuosidad de los sentidos y la suavidad de la vida; para otro, en la virtud; para otro, en el conocimiento de la verdad. Por eso, el que enseña a todos los hombres, comienza por enderezar a los que se extravían, dirige a los que se encuentran en camino, y acoge a los que llaman a su puerta... Aquel que es «El Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) endereza, dirige, acoge y comienza por esta palabra: «Dichosos los pobres en el espíritu».

La falsa sabiduría de este mundo, que es auténtica locura (1C 3,19), pronuncia sin comprender lo que afirma; declara dichosa «la raza extranjera, cuya diestra jura en falso, cuya boca dice falsedades» porque «sus silos están repletos, sus rebaños se multiplican y sus bueyes vienen cargados» (Sl 143, 7-13). Pero todas sus riquezas son inseguras, su paz no es paz (Jr 6,14), su gozo, estúpido. Por el contrario, la Sabiduría de Dios, el Hijo por naturaleza, la mano derecha del Padre, la boca que dice la verdad, proclama que son dichosos los pobres, destinados a ser reyes, reyes del Reino eterno. Parece decir: «Buscáis la dicha, y no está donde la buscáis, corréis, pero fuera del camino. Aquí tenéis el camino que conduce a la felicidad: la pobreza voluntaria por mi causa, éste es el camino. El Reino de los cielos en mí, ésta es la dicha. Corréis mucho pero mal, cuanto más rápidos vais, más os alejáis del término...»

No temamos, hermanos. Somos pobres; escuchemos al Pobre recomendar a los pobres la pobreza. Podemos creerle pues lo ha experimentado. Nació pobre, vivió pobre, murió pobre. No quiso enriquecerse; sí, aceptó morir. Creamos, pues a la Verdad que nos indica el camino hacia la vida. Es arduo pero corto; la dicha es eterna. El camino es estrecho, pero conduce a la vida (Mt 7,14).

-------
REFLEXIÓN

“Bienaventurados”

Las Bienaventuranzas se refieren a situaciones de hecho concretas (ej. pobreza, llanto, hambre, sed), sufrimientos que vivimos todos los días y para trabajar en la construcción de ese nuevo orden al que Jesús se refiere como “el Reino”. Los sujetos de las Bienaventuranzas no son las situaciones, sino las personas que las sufren por causa de la justicia y por seguir los pasos de Jesús. A esos es que quienes Jesús llama “Bienaventurados”, a los que están dispuestos a “renunciar a sí mismos” para seguir a Jesús

Además de estas situaciones que vivimos también se nos presentan actitudes concretas que debemos de observar, como la mansedumbre, la misericordia, la limpieza de corazón, y la lucha por la justicia. A estos también Jesús llama “Bienaventurados”.

Podemos comenzar a vivir nuestro cielo en la tierra. ¿Cómo?, Jesús nos da la “receta” en las Bienaventuranzas. Y si quisiéramos resumirlas podemos hacerlo en una sola palabra: “Amor por el Prójimo”.

La felicidad plena no está asegurada en este mundo, porque depende de demasiados factores que escapan a nuestro control. Pero vivir con dignidad sí que es cosa nuestra, pues depende en exclusiva de nuestra libertad. Jesús nos dice que los que viven así (con la gracia de Dios, unidos a Él, que nos trae la vida de Dios) empiezan ya a gozar en este mundo, anticipadamente, de la felicidad sin fisuras a la que el corazón humano aspira.

-------
ORACIÓN

“Señor, Dios nuestro, tú escribes derecho con líneas torcidas. Haz que las desconcertantes palabras de tu Hijo en las Bienaventuranzas nos despierten y nos permitan ver dónde podemos encontrar tu clase de felicidad, ya que es la única que dura y permanece”.
-

sábado, 4 de junio de 2016

Lecturas del 04/06/2016: Memoria del Inmaculado Corazón de María




PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 61,9-11.)
 
 
La descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones, y sus vástagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

-------
SALMO
(Primer Libro de Samuel 2,1.4-5.6-7.8abcd.)

Mi corazón se regocija en el Señor,
tengo la frente erguida gracias a mi Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque tu salvación me ha llenado de alegría.

El arco de los valientes se ha quebrado,
y los vacilantes se ciñen de vigor;
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan,
y los hambrientos dejan de fatigarse;
la mujer estéril da a luz siete veces,
y la madre de muchos hijos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el Abismo y levanta de él.
El Señor da la pobreza y la riqueza,
humilla y también enaltece.

El levanta del polvo al desvalido
y alza al pobre de la miseria,
para hacerlos sentar con los príncipes
y darles en herencia un trono de gloria.

-------
EVANGELIO
(Lucas 2,41-51)

 
Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

-------
COMENTARIO
(San Juan Eudes (1601-1680), presbítero, predicador, fundador de institutos religiosos)

Entre las fiestas de la Virgen María, la de su corazón es como el corazón y la reina de otras, porque el corazón es la sede del amor y de la caridad. ¿Cuál es el sujeto de esta solemnidad? Es el corazón de la Hija única y bien amada del Padre eterno; es el corazón de la Madre de Dios; es el corazón de la Esposa del Santo Espíritu; es el corazón de la buenísima Madre de todos los fieles. Es un corazón totalmente abrasado por amor hacia Dios, totalmente inflamado de caridad hacia nosotros.

Es todo amor a Dios, porque jamás amó nada más que a Dios, y lo que Dios quiso que amara en él y por él. Es todo amor, porque la bienaventurada Virgen siempre amó a Dios con todo su corazón, con toda el alma y con todas sus fuerzas (Mc 12,30). Es todo amor porque no sólo siempre quiso todo lo que Dios quería y jamás quiso nada de lo que no quería, sino que siempre puso toda su alegría en la voluntad de Dios.

Es todo amor para con nosotros. Ella nos ama con el mismo amor con que ama a Dios, porque es a Dios a quien mira y ama en nosotros. Y nos ama con el mismo amor con el que ama al Hombre Dios, que es su hijo Jesús. Porque sabe que es nuestro maestro, nuestra cabeza, y que nosotros somos sus miembros (Col 2,19) y por consiguiente que somos sólo uno con él.

-------
COMENTARIO

“Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón”

 
El corazón en la historia ha sido el lenguaje Universal, en la Biblia también es tomado como lenguaje abierto totalmente a obedecerle y escucharle, el corazón se refiere a lo más profundo de la persona, de donde emanan todos sus pensamientos, palabras y obras. ¿Qué emana del corazón de María, como Madre y a su relación con su Hijo “Dios hecho humano”? Fe, obediencia, ternura, disponibilidad, espíritu de servicio, fortaleza, humildad, sencillez, agradecimiento, y toda una estela inacabable de virtudes. Lo cual todos, como cristianos, debemos imitar y practicar; de allí toma relevante importancia ver a María como modelo, sin duda es la “Primera Cristiana”, convertida incondicionalmente en la aceptación de Jesús.

Esa repuesta al sentimiento puesto en el corazón lo podemos encontrar en las palabras de Jesús: “Donde está tu tesoro allí estará tu corazón” (Mt 6,21). El tesoro de María es su Hijo, y en Él tiene puesto todo su corazón; los pensamientos, palabras y obras de María tienen como origen y como fin contemplar y agradar al Señor.

Acercarnos al Corazón Inmaculado de María es acercarnos al Sagrado Corazón de Jesús. Ambos laten al unísono; y a través de ambos fluye la misma sangre. Recordemos que por el misterio de la Encarnación, María de Nazaret concibió al Hijo de Dios en sus purísimas entrañas sin ayuda de varón. Por tanto, la estructura genética (ADN) de ambos es idéntica. “Así, la sangre que se vertió en la Cruz fue también la sangre de María”…

Pidámosle a Dios tener el gozo de amarle cada día de un modo más perfecto, con todo el corazón, como buenos hijos de la Virgen. “Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre." (Juan: 19,26).

La relación de María y de Jesús durante su vida terrena en una relación Madre a Hijo, pero también una relación de Dios hacia ella, se ve en todos los relatos que hay y dan a conocer su orientación, amorosamente y de respeto a ella, para corregir a su madre en esta relación. En todo momento recordar cuál era su posición en la línea de autoridad. Pero al final, en la cruz le dio la clave para que ejerciera su rol de madre, no solamente sobre aquellos que dio a luz, sino sobre todos aquellos que hacen la voluntad de Dios.

-------
ORACIÓN

Dios Padre amoroso:
En esta tu eucaristía
hemos saboreado con gozo
el Pan de Vida y el Vino de alegría
de tu Hijo Jesucristo.

Llénanos con su Espíritu de amor
para que nuestro amor,
como el de María,
sea serio y duradero.

Por eso te pedimos que la indiferencia no lo extinga,
ni la impaciencia o el odio lo borren.

Que arda la llama permanente
que caliente los corazones de todos
y que experimentemos siempre
el fuego ardiente que nos une a ti,
nuestro Dios vivo.


-

jueves, 2 de junio de 2016

Lectura del 02/06/2016: Jueves de la novena semana del tiempo ordinario



PRIMERA LECTURA
(Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 2,8-15.)

Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna. Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven para perdición de quienes las escuchan. Esfuérzate en ser digno de la aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tienen de qué avergonzarse y como un fiel dispensador de la Palabra de verdad.

-------
SALMO
(Salmo 25(24),4bc-5ab.8-9.10.14.)

Enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.

Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.

-------
EVANGELIO
(Marcos 12,28-34)

Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?". Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos". El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios". Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

-------
COMENTARIO
(San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia)

Quien no ama a su hermano no está en caridad, y quien no está en caridad no está en Dios, porque "Dios es amor" (1 Jn 4,8)

Y el que no está en Dios no está en la luz, porque "Dios es luz y en Él no hay tinieblas" (1 Jn 1,5). Y el que no vive en la luz, ¿qué maravilla no vea la luz, es decir, no ve a Dios, pues está en tinieblas? Puedes conocer al hermano de vista, a Dios no. Si al que ves en humana apariencia amases con amor espiritual, verías a Dios, quo es caridad, como es dado verlo con la mirada interior. (…)

Y no debe preocuparnos cuánta ha de ser la intensidad del amor a Dios y del amor al hermano. A Dios hemos de amarle incomparablemente más que a nosotros mismos; al hermano como nos amamos a nosotros; y cuanto más amemos a Dios: más nos amamos a nosotros mismos. Con un mismo amor de caridad amamos a Dios y al prójimo, pero a Dios por Dios, a nosotros y al prójimo por Dios.

-------
REFLEXIÓN

“No existe otro mandamiento mayor que éstos”
 

La actitud de los que nos decimos seguidores de Jesucristo respecto a Dios queda resumida en un punto doble: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, por lo que nuestro comportamiento queda definido en la relación con Dios y con el prójimo; y el comportamiento humano, en su relación con los otros y con Dios.

Dios está esperando la respuesta de cada uno de nosotros para una entrega plena a Él “con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”, que es la Verdad y la Bondad, y la entrega generosa a los otros. Los «sacrificios y ofrendas» tan solo tienen sentido en la medida en que sean expresión verdadera de este doble amor. ¡Y pensar que a veces utilizamos lo que dicen y hacemos dentro de nuestras comunidades, los sacrificios, las ofrendas, nuestra interpretación de la palabra, nuestro actuar y creer que tenemos la verdad, como una piedra para criticar o herir al otro!

Para Jesucristo nadie que ame a los demás por encima de todo está lejos del reinado de Dios.

-------
ORACIÓN

Oh Dios, Padre nuestro, ¿hacia dónde nos va a conducir el estar abiertos a ti y dispuestos a tus llamados, el entrar en el mundo interior de hermanos nuestros heridos por la vida, heridos por otras personas e incluso por nosotros mismos, el oír sus gritos y acogerlos a todos bondadosamente en nuestro corazón? Por la fuerza de esta eucaristía ayúdanos, Señor, a acercarnos y encontrarnos afectuosamente con nuestros prójimos, a compartir su pan, sus alegrías y sus miserias, y a encender nueva esperanza en sus corazones. Que esto sea, Padre de bondad, nuestra respuesta a tu amor,
-

miércoles, 1 de junio de 2016

Lecturas del 01/06/2016: Miércoles de la novena semana del tiempo ordinario



PRIMERA LECTURA
(Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 1,1-3.6-12.)

 
Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. Él nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en Cristo Jesús, desde toda la eternidad, y que ahora se ha revelado en la Manifestación de nuestro Salvador Jesucristo. Porque él destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia, de la cual he sido constituido heraldo, Apóstol y maestro. Por eso soporto esta prueba. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado.

-------
SALMO
(Salmo 123(122),1-2a.2bcd.)

Levanto mis ojos hacia ti,
que habitas en el cielo.
Como los ojos de los servidores
están fijos en las manos de su señor,
y los ojos de la servidora
en las manos de su dueña:

-------
EVANGELIO
(Marcos 12,18-27)

 
Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: "Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero; y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?". Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".

-------
COMENTARIO
(Catecismo de la Iglesia Católica)

«Creo en la resurrección de la carne»: El Credo cristiano –profesión de nuestra fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y en su acción creadora, salvadora y santificadora- culmina en la proclamación de la resurrección de los muertos al fin de los tiempos, y en la vida eterna. Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Jesucristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que él los resucitará en el último día. Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad... El término «carne» designa al hombre en su condición de debilidad y mortalidad. La «resurrección de la carne» significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros «cuerpos mortales» (Rm 8,11) volverán a tener vida.

Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella» (Tertuliano)... La resurrección de los muertos fue revelada progresivamente por Dios a su Pueblo. La esperanza en la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre todo entero, alma y cuerpo. El creador del cielo y de la tierra es también Aquel que mantiene fielmente su alianza con Abraham y su descendencia. En esta doble perspectiva comienza a expresarse la fe en la resurrección...

Los fariseos y muchos contemporáneos del Señor esperaban la resurrección. Jesús la enseña firmemente. A los saduceos que la niegan responde: «Vosotros no conocéis ni las Escrituras ni el poder de Dios, vosotros estáis en el error». La fe en la resurrección descansa en la fe en Dios que «no es un Dios de muertos sino de vivos». Pero hay más: Jesús liga la fe en la resurrección a la fe en su propia persona: «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11,25). Es el mismo Jesús el que resucitará en el último día a quienes hayan creído en él, y hayan comido su cuerpo y bebido su sangre (Jn 6,40.54).

-------
REFLEXIÓN

“No es Dios de muertos, sino de vivos”

Hoy existe muchas “religiones a la carta”; y, dentro de tan innumerable oferta, a veces nos encontramos con los que se dicen ser cristianas pero que, con gran “libertad de espíritu”, añaden sus propias estrofas: “creo en Jesús pero no en el más allá”, “lo de la resurrección es un mito”, “yo me inclino todo lo más por la reencarnación…”. Nada nuevo al igual que los saduceos, judíos que no creían en la resurrección, no cuentan con ningún tipo de mundo futuro; preferimos optar por el “fracaso del Dios creador”, a quien la muerte arrebataría irremisiblemente la más noble de sus criaturas; y combatimos la esperanza de Jesús con la conocida “trampa saducea”.

En un mundo secularizado y materialista, como el de hoy, la idea de supervivencia es para algunos es objeto de burla, siendo lo curioso de nuestro tiempo es el resurgir de lo poco religioso. Es evidente que la capacidad de secularidad tiene sus límites, debido, en definitiva, a que la referencia a lo trascendente está inscrita en lo más profundo del ser humano; y, cuando se requiere firmeza de fe, vienen sus pobres imitaciones. Basta con ver un poco de la televisión y percibir la oferta de adivinación a través de las cartas; o fijarnos en afiches de muros o de postes de alumbrado en los que un “vidente” nos ofrece su número de móvil y sus servicios, han tenido que buscar sustitución de lo abandonado, cayendo en lo ridículo; “cuando se deja de creer en Dios, se cree en cualquier cosa”.

Nuestra fe es en el Dios de la vida, el que nos creó para que disfrutemos eternamente de su compañía participando de su gloria. Jesús manifiesta que el Padre no reduce su amor a recordar a muertos, que aquellos que nosotros contemplamos en un lejano pasado son los suyos, viven con él. El mismo Jesús, con sus curaciones, fue acorralando el poder de la muerte, mientras anunciaba que había venido para que tengamos vida, y en abundancia.

Jesús predico la vida, y quiere que los suyos lo seamos igualmente. Nos invita a luchar contra todo asomo de muerte, contra el dolor y cuanto hace que la existencia humana sea “existencia disminuida”. Para lanzarnos con entusiasmo a esta lucha, necesitamos una sensibilidad como la de Jesús, un corazón de carne, que se compadece.

Y una forma de existencia disminuida es la vida sin esperanza, como la de los saduceos que ponen trampas a Jesús. Frente a tal carencia, nosotros estamos llamados, como San Pablo, “a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús”, según vemos en la carta a Timoteo. En medio de una humanidad frecuentemente aburrida a veces negamos la vida, cada creyente debe aplicarse la llamada que se le hace al discípulo del apóstol: “Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor”.

-------
ORACIÓN

Señor Dios nuestro,
nos sentimos felices en la vida
porque tenemos a tu Hijo como nuestro guía.

Ojalá que nosotros, en nuestra Iglesia,
sintamos un fuerte deseo de ayudar a otros
a conocer y a amar a Jesús.
Que la loca sabiduría de la cruz
no nos disuada de ser siempre fieles a él
y de proclamarle como el Dios viviente
que entiende nuestros sufrimientos
y que nos hace comprender
que incluso las dificultades de la vida
tienen hondo sentido para nosotros.

-

domingo, 22 de mayo de 2016

Lectura del 22/05/2016: Solemnidad de la Santísima Trinidad



PRIMERA LECTURA
(Libro de los Proverbios 8,22-31.)

 
El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.
Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.
Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.
Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo. Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra,
yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.

-------
SALMO
(Salmo 8,4-5.6-7.8-9.)

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿Qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos.
Todo lo pusiste bajo sus pies.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas.

-------
SEGUNDA LECTURA
(Carta de San Pablo a los Romanos 5,1-5.)

 
Hermanos: Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.

-------
EVANGELIO
(Juan 16,12-15)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."

-------
COMENTARIO
(Catecismo de la Iglesia Católica)

El misterio de la Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios nos puede revelar su conocimiento, revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo. La encarnación del Hijo revela que Dios es el Padre eterno y que el Hijo es de la misma naturaleza del Padre, es decir, que está en el él y con él, el mismo y único Dios. La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo y por el Hijo "desde el Padre" (Jn 15,26) revela que es, con ellos, el único Dios. "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria" (Credo)...

Por la gracia del bautismo "en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo" somos llamados a participar en la vida de la bienaventurada Trinidad, aquí en la tierra en la oscuridad de la fe, más allá de la muerte en la luz eterna.

"La fe católica consiste en esto: venerar un único Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, sin confundir las personas, sin dividir la sustancia: porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo. Pero el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es una única divinidad, igual en gloria, coeterna en la majestad." (Credo Quicumque)

Inseparable entre sí, las personas divinas son también inseparables en su obrar. Pero en la única actividad divina, cada persona manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo.

-------
REFLEXIÓN

“Si piensas que has comprendido, entonces no es Dios, al que has comprendido”

 
La Trinidad para nosotros es y será siempre un misterio de Dios y de su experiencia en Él, sólo podemos hablar de forma aproximada. Al hablar de Dios siempre corremos el riesgo de terminar hablando de nosotros mismos como si fuéramos dioses, o como si Dios fuese igual que un hombre, la verdad es que por mucho que leamos y cumplamos siempre sabremos muy poco de Dios… San Agustín nos dice: “Si piensas que has comprendido, entonces no es Dios, al que has comprendido” Pero conocemos lo suficiente a través del Hijo.

En el contexto de la Santísima Trinidad, el libro de los Proverbios que leemos nos intrutye hoy “Nosotros”, acerca de la sabiduría eterna de Dios y nos hace reflexionar acerca de la grandeza de Dios, que es quizá incomprensible para la mente humana. Antes de crear el mundo Dios pensó en el hombre. Diseño un camino para que surgiera la revelación plena de Jesús como sabiduría del Padre, Dios mira y contempla esta sabiduría para crear el mundo como imagen en que se reflejan todas las criaturas creadas.

Hay que alabar, agradecer, que estamos en camino y aún tenemos mucho que comprender: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Celebramos este misterio y como decimos al principio de la eucaristía “Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo está con nosotros hoy, mañana y siempre”.

Podemos participar de esa vida eterna gracias a ese amor entre el Padre y el Hijo que se derrama sobre nosotros en la forma del Espíritu Santo. Ese Espíritu que nos conduce a la plenitud del Amor es el que nos permite sentirnos seguros al llevar a cabo la misión que Jesús nos encomendó. “Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado”.

Por eso el Espíritu nos glorificará, porque será de Él que recibamos todo lo que nos ha de revelar. Ese Espíritu nos ha de conducir al conocimiento de la Verdad plena que se ha manifestado en la persona de Jesús y si le conocemos, también conocemos al Padre.

Que en esta acción del Espíritu Santo se nos revele, no solo el amor de Dios, sino la plenitud de su Trinidad y que podamos acercarnos a su misterio revelado en el Espíritu junto al Hijo.

-------
ORACIÓN

Oh Dios, Padre nuestro:
Toda nuestra vida está puesta bajo el signo
de ti, de tu Hijo y de tu Espíritu Santo.
Gracias por entregarte a nosotros.
Ayúdanos a entregarnos y comprometernos
a favor de nuestros hermanos necesitados
y a ser en medio de ellos
tu señal de unidad, amor y esperanza,
para que verdaderamente vivamos
en el nombre tuyo, Padre,
y en el de Jesús, tu Hijo,
y en el del Espíritu Santo
ahora y por los siglos de los siglos.
-