sábado, 23 de abril de 2016

Lecturas del 23/04/2016: Sábado de la cuarta semana de Pascua

 
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,44-52.)

 
Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios.
Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron: "A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra". Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región. Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

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SALMO
(Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.)

Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.

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EVANGELIO
(Juan 14,7-14)

 
Jesús dijo a sus discípulos: "Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto". Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre." Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."

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COMENTARIO
(Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo)

Me parece que el que se prepara para orar debe antes recogerse y prepararse un poco, para estar más presto, más atento al conjunto de su oración. Debe igualmente alejar de su pensamiento todas las ansiedades y todas las turbaciones, y esforzarse para acordarse de la grandeza de quién se le acerca, pensar cuan impío es si se presenta ante Dios sin prestar atención, sin esfuerzo, con una especie de desenfado nocivo, en fin, rechazar todos los pensamientos extraños.

Cuando se va a orar es necesario presentarse, por decirlo de alguna manera, con el alma entre las manos, el espíritu levantado con la mirada puesta en Dios, antes de levantarse apartará el espíritu de la tierra para ofrecerlo al Señor del universo, y por fin, si deseamos que Dios se olvide del mal que hemos cometido contra él mismo, contra los prójimos o contra la recta razón, hemos de dejar todo resentimiento causado por alguna ofensa que creamos haber recibido.

Puesto que son innumerables las actitudes corporales, hemos de preferir sobre todas las demás, aquellas que consisten en extender las manos y aquellas en que elevamos los ojos al cielo, para expresar con el cuerpo actitudes que son imagen de las disposiciones del alma durante la oración…, pero las circunstancias pueden llevarnos a veces a orar sentados… o incluso acostados… La oración de rodillas es necesaria cuando alguien se acusa ante Dios de sus propios pecados, suplicándole que le cure y que le absuelva. Estar de rodillas es símbolo de este prosternarse y someterse del cual habla Pablo cuando escribe: "Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda la familia en el cielo y en la tierra" (Ef 3,14-15). Esto es arrodillarse espiritualmente, llamado así porque toda criatura adora a Dios en nombre de Jesús y humildemente se somete a él. El apóstol Pablo parece hacer alusión a ello cuando dice: "Que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo" (Fl 2,10).

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REFLEXIÓN

“Creed a mis obras: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores”

 
Nosotros la comunidad cristiana de hoy, al igual a los que nos precedieron, está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, somos guiados por el Espíritu Santo en nuestro peregrinar diario y vivir una vida acorde a las exigencias de la palabra, para al final de nuestro camino llegara a la vida eterna, esta es nuestra meta la cual explica y rige todo nuestro obrar.

Los cristianos debemos recorre la vida como verdaderos hijo de Dios, de ahí nace un caminar alegre y lleno de esperanza, bajo este deseo podremos soportar todas las vicisitudes de la vida misma, como lo hicieron los mártires, está claro el porqué, pues no es sólo un deseo humano noble y bueno, sino una ayuda continua del Espíritu Santo.

Todo nuestro caminar y obrar debe ir acompañado de la oración y pedir a Dios que nos permita vivir con el deseo de llegar a Él al final de la vida, amparados por su infinita misericordia y sobretodo guiados por su Espíritu de Amor. Obrar, orar y vivir la gracia del Espíritu es demostrar mi gratitud a Dios por su infinito amor,

Señor, que tu Hijo esté presente en todas nuestras obras que hagamos en Tu nombre para que al igual que Él, seamos signos de Tu presencia en el mundo.

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ORACIÓN

Señor Dios nuestro:
Por medio de tu Hijo Jesucristo
tú viniste a nuestro mundo
para salvar a los hombres
en su situación y mentalidad concretas.
Por medio de Jesucristo,
que está con nosotros ahora,
abre a tu Iglesia, a los misioneros y a todos nosotros
para que sepamos acoger con amor
a todos los hombres,
hermanas y hermanos nuestros,
y para acompañarlos con humildad
desde dentro de su cultura y mentalidad
por el camino que conduce a ti.
Estamos seguros, oh Dios Padre,
de que escucharás nuestra oración,
ya que te lo pedimos en el nombre de Jesús el Señor.

viernes, 22 de abril de 2016

Lecturas del día 21/04/2016: Viernes de la cuarta semana de Pascua

 
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,26-33.)

 
Habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: "Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios. En efecto, la gente de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado, pero las cumplieron sin saberlo, condenando a Jesús. Aunque no encontraron nada en él que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo condenara. Después de cumplir todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron en el sepulcro. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos y durante un tiempo se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo. Y nosotros les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres, fue cumplida por él en favor de sus hijos, que somos nosotros, resucitando a Jesús, como está escrito en el Salmo segundo: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy."

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SALMO
(Salmo 2,6-7.8-9.10-11.)

«Yo mismo establecí a mi Rey
en Sión, mi santa Montaña.»
Voy a proclamar el decreto del Señor:
Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo,
yo te he engendrado hoy.»

«Pídeme, y te daré las naciones como herencia,
y como propiedad, los confines de la tierra."
Los quebrarás con un cetro de hierro,
los destrozarás como a un vaso de arcilla»

Por eso, reyes, sean prudentes;
aprendan, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Señor con temor

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EVANGELIO
(Juan 14,1-6)

 
Jesús dijo a sus discípulos: "No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy". Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?". Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí."

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COMENTARIO
(San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia)

«Yo soy el camino, la verdad y la vida.» Con estas palabras Cristo parece decirnos: «¿Por dónde quieres tú pasar? Yo soy el camino. ¿Dónde quieres llegar? Yo soy la verdad, ¿Dónde quieres residir? Yo soy la vida.» Caminemos, pues, con toda seguridad sobre el camino; fuera del camino, temamos las trampas, porque en el camino el enemigo no se atreve atacar –el camino, es Cristo- pero fuera del camino levanta sus trampas...

Nuestro camino es Cristo en su humildad; Cristo verdad y vida, es Cristo en su grandeza, en su divinidad. Si tú andas por el camino de humildad, llegarás al Altísimo; si en tu debilidad no menosprecias la humildad, tú residirás lleno de fuerza en el Altísimo. ¿Por qué Cristo ha escogido el camino de la humildad? Es a causa de tu debilidad que estaba allí como un obstáculo insuperable; es para liberarte a ti que un tan gran médico ha venido hacia ti. Tú no podías ir hacia él; es él quien ha venido hasta ti. Ha venido para enseñarte la humildad, este camino de retorno, porque es el orgullo el que nos privaba de llegar a la vida que nos había hecho perder...

Entonces Jesús, siendo nuestro camino, nos grita: ¡Entrad por la puerta estrecha! (Mt 7,13). El hombre se esfuerza para entrar, pero la hinchazón del orgullo se lo impide. Aceptemos el remedio de la humildad, bebamos esta medicina amarga pero saludable... El hombre, hinchado de orgullo pregunta: ¿Cómo podré entrar yo? Cristo nos responde: «Yo soy el camino, entra por mí. Yo soy la puerta (Jn 10,7) ¡por qué buscas en otra parte?» Para que tú no te extravíes, él lo ha hecho todo por ti, y te dice: «Sé humilde, sé dulce» (Mt 11,29).

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REFLEXIÓN

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”

 
Que no halla confusión hacia dónde vamos si seguimos a Jesús, después de la resurrección sabemos que él ha ido al Padre, es decir, al cielo y es precisamente ahí en donde nos ha preparado una habitación y queremos ir.

¿Cuál es el camino para llegar a dónde va Jesús? El camino para llegar al cielo es una vida vivida en Jesús, con Jesús, de acuerdo a Jesús, para Jesús, desde Jesús. "Vivir en Cristo", como lo dice Pablo, de manera que ya no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mí. Es un proceso de despojarse del hombre viejo, del hombre que quiere vivir en sí mismo, para sí mismo y desde su propio egoísmo.

El camino es revestirnos de Jesús, buscar: tener las mismas actitudes de él, que siendo Dios se rebajó hasta hacerse semejante a nosotros, a "seguir las huellas de nuestro pastor". Si verdaderamente queremos llegar un día a habitar el lugar preparado por Jesús para cada uno de nosotros, ya sabemos cuál es el camino: “Jesús mismo”.

No somos Cristianos Católicos por seguir unos mandamientos o creer en una doctrina, sino por seguir a una persona, que nos ama. “Jesús”: queremos ocupar esa habitación que con tanto amor nos has preparado para cada uno de nosotros. No permitas que seamos indiferente a esta maravillosa verdad. Ayúdanos a permanecer siempre cerca de Ti, por la frescura y la delicadeza de la vida de gracia, por los momentos de oración y por la fidelidad a las inspiraciones del Espíritu Santo.

¿Te animas a seguir ese Camino?


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ORACIÓN

Jesús,
condúcenos al Padre.

Queremos seguir tu huella
y transitar tu camino.

Reconocemos en ti
al Señor de la Vida,
quien llena nuestra esperanza
y fortalece nuestra fe.

Guíanos hacia el Padre Bueno,
por los senderos del Reino,
viviendo como hombres y mujeres nuevos,
solidarios, alegres, generosos,
aprendiendo a compartir con todos
y trabajando por la justicia y la paz
en nuestras comunidades.

- Que así sea Señor –

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Enviado desde Evangelio del día:

jueves, 21 de abril de 2016

Lecturas del 21/04/2016: Jueves de la cuarta semana de Pascua

 
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,13-25.)

 
Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: "Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar". Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: "Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel. Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: 'Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias'.

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SALMO
(Salmo 89(88),2-3.21-22.25.27.)

Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque tú has dicho:
«Mi amor se mantendrá eternamente,

mi fidelidad está afianzada en el cielo.»
«Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado,
para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga poderoso.»
Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,
su poder crecerá a causa de mi Nombre:
El me dirá: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.»

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EVANGELIO
(Juan 13,16-20)

 
Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo: "Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí. Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy. Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió".

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COMENTARIO
(Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, doctora de la Iglesia)

Ser tu esposa, oh Jesús, ser carmelita, ser por mi unión contigo la madre de las almas, me debería ser suficiente. Pero no es así. Sin duda alguna que estos tres privilegios son mi vocación –carmelita, esposa y madre- y sin embargo siento dentro de mí otras vocaciones… Siento la necesidad, el deseo de llevar a cabo por ti, Jesús, todas las obras más heroicas…. A pesar de mi pequeñez, quisiera iluminar las almas como lo han hecho los profetas, los doctores; tengo la vocación de ser apóstol. Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre y plantar, sobre la tierra de los infieles, tu Cruz gloriosa, pero, oh amado mío, una sola misión no me bastaría, quisiera al mismo tiempo anunciar el Evangelio en las cinco partes del mundo y hasta las islas más alejadas. Quisiera ser misionera no solamente por algunos años, sino que quisiera haberlo sido desde la creación del mundo y serlo hasta la consumación de los siglos…

¡Oh Jesús mío! ¿Qué vas a responder a todos mis delirios? ¿Acaso hay un alma más pequeña, más débil que la mía? Y sin embargo, a causa de mi misma pequeñez tú has querido, Señor, colmar mis pequeños deseos infantiles, y quieres hoy colmar mis otros deseos más grandes que el universo… He comprendido que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que comprende todos los tiempos y lugares; en una palabra, que es eterno… Mi vocación, por fin la he encontrado, mi vocación, es el amor.

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REFLEXIÓN

¿Crean que Yo Soy?

 
Hoy Jesús nos está pidiendo que no nos limitemos a “leer” las Sagradas Escrituras; que tenemos que actualizarlas, encontrar el mensaje de Él en los “signos de los tiempos”, en todos los acontecimientos, positivos y negativos, personales y colectivos, los cuales, cuando los interpretemos a la luz del Evangelio, nos trasmita un mensaje claro de lo que Cristo nos quiere decir.

Jesús continúa esperando de nosotros hacernos una revisión de nuestra conducta, no solo exterior, sino de nuestra vida, de nuestro “ser”, aunque nos parezca difícil cumplir con esa expectativa, preguntarnos; ¿Soy un verdadero “servidor”? ¿Hasta dónde estoy dispuesto a servir? ¿A quién sirvo? Jesús nos ha dado la medida y nos ha dicho: “dichosos vosotros si lo ponéis en práctica”.

El servidor de Jesús tiene que seguir sus pasos, esto implica amar sin límites, hasta que duela, no se trata meramente de “imitar” la conducta de Jesús, se trata de sentir igual que Él, de amar igual que Él, de convertirse en un servidor incondicional, en “esclavo” del hermano, “por amor”. Comprender que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que comprende todos los tiempos y lugares; en una palabra, que es eterno…

Preguntarnos hoy, en estos tiempos que vivimos y actuamos: ¿Soy un “admirador” de Jesús o soy otro “Cristo”?.

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ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso:
Tu Hijo Jesús nos recuerda hoy
que no somos mayores que tu Siervo
y servidor nuestro, Jesús,
nuestro Maestro y Señor.
Danos aguante y resistencia
para servirte a ti y a los hermanos
sin esperar recompensa o gratitud,
y para aceptar las dificultades y contradicciones,
que son parte de la vida cristiana,
y que son algo normal para los seguidores
de aquél que cargó la cruz por nosotros,
Jesucristo, nuestro Señor.

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Enviado desde Evangelio del día:

miércoles, 20 de abril de 2016

Lecturas del 20/04/2016: Miércoles de la cuarta semana de Pascua

 
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 12,24-25.13,1-5a.)

 
Mientras tanto, la Palabra de Dios se difundía incesantemente. Bernabé y Saulo, una vez cumplida su misión, volvieron de Jerusalén a Antioquía, llevando consigo a Juan, llamado Marcos. En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: "Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado". Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Saulo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, y Juan colaboraba con ellos.

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SALMO
(Salmo 67(66),2-3.5.6.8.)

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio,
y su victoria entre las naciones.

Que canten de alegría las naciones,
porque gobiernas a los pueblos con justicia
y guías a las naciones de la tierra.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor,
que todos los pueblos te den gracias!
Que Dios nos bendiga,
y lo teman todos los confines de la tierra.

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EVANGELIO
(Juan 12,44-50)

 
Jesús exclamó: "El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó".

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COMENTARIO
(Catecismo de la Iglesia Católica)

La invocación de Dios como "Padre" es conocida en muchas religiones. La divinidad es con frecuencia considerada como "padre de los dioses y de los hombres". En Israel, Dios es llamado Padre en cuanto creador del mundo. Pues aún más, Dios es Padre en razón de la alianza y del don de la Ley a Israel, su "primogénito" (Ex 4,22). Es llamado también Padre del rey de Israel (cf 2S 7,14). Es muy especialmente "el Padre de los pobres", del huérfano y de la viuda, que están bajo su protección amorosa (cf Sl 68,6)…

Jesús ha revelado que Dios es "Padre" en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto creador, es eternamente Padre en relación con su Hijo Único, que recíprocamente sólo es Hijo en relación con su Padre: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27). Por eso los apóstoles confiesa a Jesús como "el Verbo que en el principio estaba junto a Dios y que era Dios" (Jn 1,1), como "la imagen del Dios invisible (Col 1,15), como "el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia" (Hb 1,3).

Después de ellos. Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer Concilio Ecuménico de Nicea, que el Hijo es "consubstancial" al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó "al Hijo Único de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre".

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REFLEXIÓN

"El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió – Dios”

 
Jesús quiere conducirnos a descubrir al Padre; esa es su misión. Pero va más allá, hace que veamos al Padre en su propia persona. Nosotros estamos llamados a conducir a los que nos rodean, con nuestro ejemplo y palabra, a descubrir a Jesús y, al igual que Él hace con el Padre, siguiendo su ejemplo, tenemos que hacer que los demás lo vean, no por nuestra propia persona, sino por lo que hagamos en el actuar de cristiano a Diario. Tenemos que convertirnos en otros “cristos”, de manera que quien nos vea, le vea a Él y, más aún, conozca su Amor. Esa es la verdadera “misión” a la que todos estamos llamados.

¿Podremos decir? ¡Nos Atrevemos!

Así como Saulo y Bernabé, fueron enviados por el Espíritu Santo, ese gran compañero que el mismo Jesús nos dejó “El Espiritú Santo”…

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ORACIÓN

¡Ven, Espíritu Divino!
(Secuencia de Pentecostés - El himno más antiguo)

Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

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Enviado desde Evangelio del día:

martes, 19 de abril de 2016

Lecturas del 19/04/2016: Martes de la cuarta semana de Pascua

 




PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,19-26.)
 
 
Los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de "cristianos".

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SALMO
(Salmo 87(86),1-3.4-5.6-7.)

¡Esta es la ciudad que fundó el Señor
sobre las santas Montañas!
El ama las puertas de Sión
más que a todas las moradas de Jacob.
Cosas admirables se dicen de ti,

Ciudad de Dios.
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre aquellos que me conocen;
filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella.»
Así se hablará de Sión:
«Este, y también aquél,
han nacido en ella,

y el Altísimo en persona la ha fundado.»
Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
«Este ha nacido en ella.»
Y todos cantarán, mientras danzan:

«Todas mis fuentes de vida están en ti.»

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EVANGELIO
(Juan 10,22-30)

 
Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente". Jesús les respondió: "Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa".

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COMENTARIO
(San Hilario (c. 315-367), obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia)

El Padre es el que es y así lo debemos creer. En cuanto al Hijo, nuestro espíritu no llega a alcanzarlo y toda palabra enmudece al querer nombrarlo. El Hijo es el engendrado por el no-engendrado, el único nacido del único, el verdadero salido del verdadero, el viviente nacido del viviente, el perfecto procediendo del perfecto, el poder saliendo del poder, la sabiduría salida de la sabiduría, la gloria de la gloria, "la imagen del Dios invisible"(Col 1,15)

¿Cómo vamos a entender la generación del Hijo por el Padre no engendrado?... Esta generación no es una ruptura o una división..: "El Padre está en mí y yo en el Padre" (Jn 10,38) No es una adopción porque el Hijo es verdaderamente Hijo de Dios y dice: "Quien me ve a mí, ve al Padre." (Jn 14,9) No ha venido al mundo como los demás seres, por obedecer a una orden, porque...él mismo tiene la vida en sí como aquel que lo ha engendrado a la vida en sí mismo. (Jn 5,26)... Es perfecto aquel que viene del Perfecto porque el que lo posee todo le ha entregado todo. El Padre y el Hijo poseen cada uno el secreto de este nacimiento.

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REFLEXIONES

“Hay que creerle a Jesús; creer lo que Él nos dice, y actuar conforme a su Palabra”
 
La Iglesia celebra hoy de acuerdo a los Hechos de los apóstoles se nos nombra como Cristianos, solo se nos conocía como seguidores del resucitado y los Judíos que eran discípulos de Jesús de Nazaret, fue en una ciudad no Judía “Antioquía” y el número de personas, no Judías llamadas Paganos y Gentiles, se incrementaba grandemente, épocas donde la Iglesia naciente decidió no imponerles a los nuevos seguidores el judaísmo “Que estaba representada por un signo canal, la circuncisión”….

Jesús le repetía a los líderes religiosos constantemente “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano”. Y ese fue su gran problema vino a ellos el pueblo elegido, donde nacería el “Mesías” salvador del mundo.

Hay una gran diferencia entre las palabras de creer en Jesús a Créele a Jesús, mientras solo creamos estaremos en un contaste ir y venir, no aceptamos del todo y las cosas del mundo no hacen olvidar esa creencia, caemos nuevamente en pecado y en el olvido, nos alejamos de Él, incluso en nuestras prácticas religiosas y del hermano que nos necesita. Caerle significa ir más allá, es estar constantemente con Él y dedicarnos al servicio de todos, al servicio del Amor, como nos los dice el mandamiento nuevo “Amarnos todos como Él nos Amó”.

Nosotros somos herederos de la fe de esos cristianos gentiles, fuimos incorporados a Jesús y a la Nueva y Eterna Alianza instituida por Él, no “por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre”, sino porque hemos sido “engendrados por Dios” a través de la infusión del Espíritu que recibimos el día de nuestro Bautismo. El mismo Espíritu que recibieron los Apóstoles el día de Pentecostés, fiesta que próximamente celebraremos.

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ORACIONES

 
Oh Padre amoroso:
Estamos contentos de llamarnos “cristianos”,
como hombres y mujeres que seguimos a Cristo tu Hijo.
Queremos permanecer siempre fieles a él
con firme compromiso y entrega.
Cólmanos con la gracia del Señor
para que el Espíritu Santo viva en nosotros
y así también nosotros atraigamos a muchos al Señor
y seamos siempre dignos de llamarnos “cristianos”,
valioso nombre que recibimos
de Jesucristo nuestro Señor.

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lunes, 18 de abril de 2016

Lectura del 18/04/2016: Lunes de la cuarta semana de Pascua

 
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 11,1-18.)

 
En aquellos días: Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron, diciéndole: "¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?". Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: "Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves. Y oí una voz que me dijo: 'Vamos, Pedro, mata y come'. 'De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro'. Por segunda voz, oí la voz del cielo que me dijo: "No consideres manchado lo que Dios purificó". Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo. En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre. Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: 'Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. El té anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia'. Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. Me acordé entonces de la palabra del Señor: 'Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo'. Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?". Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: "También a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce a la Vida".

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SALMO
(Salmo 42(41),2-3.43(42),3.4.)

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar

el rostro de Dios?
Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,

hasta el lugar donde habitas.
Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,

Señor, Dios mío.

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EVANGELIO
(Juan 10,1-10)

 
Jesús dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz". Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."

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COMENTARIO
(San Clemente de Alejandría (150-c. 215), teólogo)

Enfermos, tenemos necesidad de un Salvador; extraviados, de aquél que nos conducirá; sedientos, de la fuente de agua viva; muertos, tenemos necesidad da vida; ovejas, de pastor; niños, de educador: y toda la humanidad tiene necesidad de Jesús…

Si queréis, podemos comprender la suprema sabiduría del santísimo pastor y educador, que es el Todopoderoso y el Verbo del Padre, cuando se sirve de una alegoría y se llama a sí mismo el pastor de las ovejas; pero él es también el educador de los más pequeños. Por eso, por medio de Ezequiel, se dirige largamente a los ancianos y les da ejemplo de su solicitud: "Buscaré las ovejas perdidas, haré volver a las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré, y las apacentaré debidamente en mi monte santo" (Ez 34,16). Sí, maestro, condúcenos a los grandes pastos de tu justicia. Sí, tú, nuestro educador, sé nuestro pastor que nos lleva a tu montaña santa, hasta la Iglesia que se eleva por encima de las nubes, que toca los cielos. "Yo mismo apacentaré a mis ovejas, dice, y yo mismo las haré sestear" (Ez 34,14). Quiere salvar mi carne revistiéndola de la túnica de incorruptibilidad… "Me llamarán, dice, y yo diré: Aquí estoy" (Is 58,9)…

Así es nuestro educador; es bueno con justicia. "No he venido para ser servido, dice, sino para servir" (Mt 20,28). Por eso en el Evangelio lo vemos cansado (Jn 4,5), él, que se cansa por nosotros y promete "dar su vida en rescate por todos" (Mt 20,28). Afirma que sólo el buen pastor actúa así. ¡Qué donador tan magnífico, que da por nosotros lo más grande que tiene: su vida! ¡Qué bienhechor, amigo de los hombres, que ha preferido ser su hermano primero que su Señor! Ha puesto en juego toda su bondad, hasta morir por nosotros.

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REFLEXIÓN

El Buen Pastor te ha llamado por tu nombre. ¿Lo vas a seguir?

 
Jesús nos está pidiendo que le sigamos, y ese seguimiento incluye seguirlo sin condicionamiento en todos los aspectos de la vida que enfrentemos. Pronunciar su nombre, escucharlo y reconocerlo en nuestro interior, hace de la vida una experiencia amorosa con Él. Una experiencia que no se reduce a un simple recitar de oraciones, o a un compromiso obligatorio de los actos que nos imponen en cada una de nuestras religiones, sino que más bien se eleva a un contacto frecuente e íntimo con el Señor en la oración de todos los días, en el trabajo cotidiano, e incluso, en los sufrimientos que podamos padecer y ofrecer por amor a Él.

Las almas que buscamos la verdadera fuente de la felicidad en Cristo, sabemos que solamente en nuestro interior, donde realmente podemos cambiar, “Jesús” se hace presente y se encuentra la verdadera e íntima amistad con Él, dándonos: la paz, alegría, serenidad, gozo y seremos esas ovejas que entran por la puerta de la renuncia y del sacrificio, que escuchamos el llamado personal del Buen Pastor, y que le seguimos por los caminos por donde Él nos lleve, siempre con la única finalidad y deseo de estar con Él y renovar nuestro compromiso de meditar diariamente, para vivir de acuerdo a su Palabra, “El Buen Pastor” nos permite recordar que siempre Él debe guiar nuestras vidas y busca nuestro bien, invitándonos a entrar por la puerta de la fe, para que podamos realmente tener un encuentro personal con Él en la oración y nuestro actuar de nuestra vida.

¡Ayúdame Señor a nunca temer, que me atreva a abrir, entrar y recorrer el camino que me señalas, porque es el camino a la felicidad!

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ORACIÓN

Dios mío, ayúdame a escucharte en este rato de oración, porque Tú me das vida, y en abundancia. Concédeme amarte más a Ti que a mí mismo, dame la gracia de saber entrar por la puerta que me señalas y que en definitiva seas Tú realmente el Señor de mi vida entera.

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domingo, 17 de abril de 2016

Lecturas del 17/04/2016: Cuarto domingo de Pascua

 
PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 13,14.43-52.)

Pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé. Estos conversaban con ellos, exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios. Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron: "A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra". Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región. Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

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SALMO
(Salmo 100(99),2.3.5.)

Sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Señor es Dios:

él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
¡Qué bueno es el Señor!

Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.

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SEGUNDA LECTURA
(Apocalipsis 7,9.14b-17.)

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero". Por eso están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo. El que está sentado en el trono habitará con ellos: nunca más padecerán hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor. Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos".

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EVANGELIO
(Juan 10,27-30)

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa".

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COMENTARIO
(San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia)

Añade: "Conozco a mis ovejas, es decir, las amo, y ellas me conocen a mí." Es como si dijese con toda claridad: «Los que me aman me obedecen.» Pues el que no ama la verdad es que todavía no la conoce. Ved, hermanos, si sois verdaderamente ovejas suyas, ved si de verdad lo conocéis, ved si percibís la luz de la verdad. Me refiero a la percepción no por la fe, sino por el amor y por las obras. Pues el mismo evangelista Juan, de quien son estas palabras, afirma también: Quien dice: «Yo conozco a Dios», y no guarda sus mandamientos, miente. (1 Jn 2,4) Por esto el Señor añade, en este mismo texto: Como el Padre me conoce a mí, yo conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas, lo que equivale a decir: «En esto consiste mi conocimiento del Padre y el conocimiento que el Padre tiene de mí, en que doy mi vida por mis ovejas; esto es, el amor que me hace morir por mis ovejas demuestra hasta qué punto amo al Padre».



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REFEXIÓN

“El Buen Pastor” Somos todos los que pertenecemos a esta Iglesia que Jesús Instauro.

Debemos servir en nuestras comunidades para centrarnos en lo que significa ser “Pastor”. Jesús es el verdadero Pastor de la comunidad, que está en constante relación con el Padre: “Yo y el Padre somos uno”, Él conoce a las ovejas íntimamente y da la vida por ellas y ellas escuchan su voz: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano”.

Los seguidores de Jesús somos aquellos que escuchamos su voz, aquellos que estamos unidos recibiendo su Palabra y su persona, por eso debemos de privilegiar nuestra relación personal con Él, sabiendo que nos conoce. Si no conocemos a Jesucristo, a través del encuentro personal en la Eucaristía, en la oración, en la interiorización del mensaje evangélico… será difícil creer, que Él nos conoce o nos quiere reconocer como sus llamados, todo encuentro necesita de dos, dos que se quieran como el Padre y el Hijo. Este es el modelo del Buen Pastor a seguir.

Afirmar la autoridad de Jesús, que no es autoritarismo; sino que es amor y sirve desinteresadamente, que vamos por delante haciendo lo que Él nos dice y entregándonos. Nada de sentirnos mediadores, de manipular las conciencias o de tener la última palabra. La manera de obrar de un Buen Pastor, debe convertirse en criterio de discernimiento.

Un Buen Pastor no es tener un montón de ovejas, donde la figura del pastor se va perdiendo, las cuida, les da de comer, las atiende cuando paren… seriamos: “pastores con olor a oveja”, que podríamos ducharnos, echarnos colonia, que seguimos oliendo a oveja. ¿Los que nos llamamos pastores en la Iglesia a qué debemos oler? a ¿Alcanfor, incienso, humo de las velas? NO, no estaría mal oler a los orines de los ancianos que visitamos, a lapicero de colegio de niños, a sudor de obrero en las taberna, a lejía de limpiadora de escaleras, a todo lo humano y lo que no podemos soportar.

No olvidemos que los pastores no somos sólo el Papa, los obispos, los sacerdotes, de alguna manera todos los agentes de evangelización en la Iglesia, somos pastores: los catequistas, los voluntarios, los de la liturgia, los que preparan para los sacramentos, los que participan en todos los ámbitos de la vida pública, como los sindicatos y la política, los padres de familias…

Todos somos la imagen de la Iglesia, esa Iglesia doméstica, para los que se acerquen y también para los que no vienen, sin rechazar y no considerar dignos de la vida eterna. Como Jesús nos dijo: “El Buen Pastor deja las noventa y nueve y se va en busca de la perdida”. La forma de Jesús de entender el ser “Pastor” y la autoridad, donde el poder del amor hecho servicio, crea conflictos con los poderes de este mundo. Por eso cuando Jesús procura servir y generar conciencia de la dignidad de las personas, desenmascarando el poder que las oprime, llega la cruz. La autoridad surge de la debilidad del crucificado, que nosotros sabemos que es el resucitado. Esta es la prueba de ser pastores, escuchar su voz, e identificarnos con Él en un encuentro íntimo, profundo de conocimiento y amor y entregar la vida por aquellos que pastoreamos (esto ocurre día a día, es un proceso).

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ORACIÓN

“Padre, necesitamos buenos pastores, que no piensen en sí; que se consagren enteramente al servicio de sus hermanos.

Necesitamos buenos pastores, que atiendan con predilección a las ovejas débiles, desvalidas y necesitadas; que hagan suyas sus necesidades, sus quejas y sus esperanzas.

Necesitamos buenos pastores que cuiden a las ovejas enfermas, que pacifiquen a las enfrentadas y atraigan a las descarriadas.

Necesitamos buenos pastores”. Amén.


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