sábado, 9 de abril de 2016

Lectura del 09/04/2016: Sábado de la segunda semana de Pascua

PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,1-7.)

 
En aquellos días, como el número de discípulos aumentaba, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos. Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: "No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas. Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea. De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra". La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos. Así la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe.

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SALMO
(Salmo 33(32),1-2.4-5.18-19.)

Aclamen, justos, al Señor:
es propio de los buenos alabarlo.
Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas.

Porque la palabra del Señor es recta
y él obra siempre con lealtad;
él ama la justicia y el derecho,
y la tierra está llena de su amor.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

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EVANGELIO
(Juan 6,16-21)

 
Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. Él les dijo: "Soy yo, no teman". Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.

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COMENTARIO
(San Clemente de Alejandría (150-c. 215), teólogo)

Dirijamos nuestra oración al Verbo: Sé propicio a tus pequeños, Pedagogo, Padre, Guía de Israel (2 R 2,12); Hijo y Padre, ambos un solo Señor. Concede a quienes seguimos tus preceptos llevar a su perfección la semejanza de la imagen (Gn 1,26) y sentir en lo posible la bondad de Dios, como juez, y su rigor; y concédenos tú mismo todo eso: que vivamos en tu paz sobre la tierra, que seamos trasladados a tu ciudad; que atravesemos sin naufragar las olas del pecado y que, en plena calma, seamos transportados junto al Espíritu Santo, la inefable sabiduría.


Que de noche y de día,- hasta el día final-, alabemos y demos gracias al único Padre e Hijo, Hijo y Padre, al Hijo Pedagogo y Maestro, junto con el Espíritu Santo. Todo está en el Uno, puesto que en Él son todas las cosas (Jn 1,3; 1 Co 8,6; Col 1,16-17), por quien todo es uno, por quien la eternidad es, de quien todos somos miembros (Rm 12,5; 1 Ci 12,12); de Él es la gloria y los siglos; todo sea para el Bueno; todo, para el Bello; todo, para el Sabio; todo, para el Justo. A Él la gloria, ahora y por los siglos de los siglos. Amén (Rm 11,36).

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REFEXIÓN

“Soy yo, no teman”

Muchas veces en nuestras vidas acudimos a la celebración dominical y al salir nos enfrentamos a la aventura de la vida, a “navegar” el mar de situaciones e incertidumbre que nos presenta la cotidianidad. Y las “cosas pequeñas” del diario vivir consumen toda nuestra atención. Nos olvidamos que hemos recibido a Jesús-Eucaristía con todo su cuerpo, sangre, alma y divinidad, y que esa presencia permanece con nosotros. Él prometió que iba a estar con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo”. Pero estamos tan ocupados atendiendo nuestra barca, que no lo vemos; y si lo vemos, o no lo reconocemos, o nos sobresaltamos, como ocurrió a los discípulos aquella noche en el lago de Tiberíades.

Cuando caemos en la cuenta que se trata de Él, y decidimos “recogerlo a bordo” de nuestra vida, nos sucede lo mismo que a los discípulos: “Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban”. Nos percatamos que hemos llegado a nuestro destino y no nos habíamos dado cuenta que Él había estado caminando a nuestro lado, sobre el mar embravecido, todo el tiempo.

Señor, ayúdame a estar consciente de Tu presencia en mi vida, para abandonarme a Tu santa voluntad, con la certeza de que me has de conducir al puerto seguro de la Salvación que compraste para nosotros con tu Misterio Pascual.

“Diaconado en la Iglesia”

Hoy se nos narra la institución del diaconado en la Iglesia, “…escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea (atender a las viudas): nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra”.

La institución del diaconado permanente ha ido evolucionando a lo largo de la historia de la Iglesia, y había caído en desuso hasta que el Concilio Vaticano II lo restableció.

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ORACIÓN


Jesús, en Ti confío. Me pongo en tus manos en este momento de oración. Quiero dejarme forjar al calor de tu Sagrado Corazón. Enséñame, Señor, a creer en Ti en todo momento. Hasta en la duda y en las tribulaciones: creer en Ti. Y enséñame, Señor, a anunciarte sin miedo como tu Madre, María, con el corazón ardiente de amor a Ti. 

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viernes, 8 de abril de 2016

Lecturas del 07/04/2016: Viernes de la segunda semana de Pascua

PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,34-42.)

 
Un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles,
dijo a los del Sanedrín: "Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres.
Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada. Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron. Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios". Los del Sanedrín siguieron su consejo: llamaron a los Apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. Y todos los días, tanto en el Templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

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SALMO
(Salmo 27(26),1.4.13-14.)

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

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EVANGELIO
(Juan 6,1-15)


Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?". Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan". Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?". Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada". Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo". Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

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COMENTARIO
(San Alberto Magno (c. 1200-1280) dominico)

 Señor, lavados y purificados en lo más profundo de nosotros mismos, vivificados por tu santo Espíritu, saciados por tu Eucaristía, haz que nosotros compartamos la gracia que ha sido parte de los santos apóstoles que han recibido el sacramento de tu mano. Desarrolla en nosotros el deseo y la voluntad de seguirte, como miembros tuyos (1Co 12,27) para que nosotros seamos dignos de recibir de ti la sabiduría y la experiencia de tu alimento espiritual. 


Desarrolla en nosotros el celo de Pedro para rechazar toda voluntad contraria a la tuya, ese celo que Pedro demostró en la Cena... Desarrolla en nosotros la paz interior, la determinación y la alegría que gustó Juan, inclinado sobre tu hombro (Jn 13,25), que podamos adquirir tu sabiduría, que aprendamos el gusto de tu dulzura, de tu bondad. Desarrolla en nosotros una fe recta, una esperanza firme y una caridad perfecta.

Por intercesión de los santos apóstoles y de todos los discípulos bienaventurados, haznos recibir de tu mano el sacramento, haznos evitar sin dudar la traición de Judas e inspira en nuestro espíritu aquello que tu Espíritu ha revelado a los santos que están en el cielo. Haz todo esto, Tú que vives y reinas con el Padre, en la unidad de un mismo Espíritu desde el principio hasta el fin de los siglos. Amén.

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REFLEXIÓN


La multitud se conmueve por el prodigio de la multiplicación de los panes y los peces, pero el don que Jesús ofrece es plenitud de vida para el hombre hambriento. Jesús sacia no solo el hambre material, sino esa más profunda, el hambre del sentido de la vida, el hambre de Dios. Frente al sufrimiento, la soledad, la pobreza y las dificultades de tanta gente, ¿qué podemos hacer nosotros?

Este muchacho que entrego  los panes y los peces pasa muy desapercibido en el relato, apenas se menciona, pero su presencia y generosidad fueron claves para que Jesús obrara el milagro.

Todos los milagros de Jesús requirieren de la fe de quienes los pidan, de nuestra generosidad, como aquel muchacho del relato, de nuestra propia conversión o del propio progreso espiritual y humano. “Darlo todo, y darlo de corazón”.

Cuando se trata de la ayuda a los demás, muchas veces tenemos en nuestras cestas los cinco panes y los dos peces que necesita nuestro prójimo. A veces es una limosna, a veces es ceder el paso en la calle o una simple sonrisa que devuelva la confianza a nuestros hijos o compañeros de trabajo, después de que hemos sufrido algún percance.

Los cinco panes son, sin duda, una representación de los talentos que Dios nos ha regalado. Sólo en la medida en que los demos a los demás, fructifican y rinden todo cuanto pueden. Si los guardamos para nosotros mismos, pueden echarse a perder. Hay que recordar que el milagro comienza cuando aquel muchacho cedió al Maestro sus panes, para que diera de comer a toda una multitud... ¿Qué estamos dispuestos darle a Jesús para que obre sus milagros, en nosotros y los demás? ¿Hemos puesto a producir nuestros talentos o por el contrario los enterramos?

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ORACIÓN




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jueves, 7 de abril de 2016

Lecturas del 07/04/2016: Jueves de la segunda semana de Pascua


PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,27-33.)

 
Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: "Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!". Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen". Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

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SALMO
(Salmo 34(33),2.9.17-18.19-20.)

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

Pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.

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EVANGELIO
(Juan 3,31-36)
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

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COMENTARIO
(Afraates (¿-c. 345), monje, obispo cerca de Mossul)

Si tú, a partir de un fuego primero enciendes muchos otros en muchos y diversos lugares, el primero no queda empequeñecido… Lo mismo es Dios son su Mesías; son uno a pesar de permanecer en multitud de hombres. El sol no empequeñece por el mero hecho de que su fuerza llegue a toda la tierra. Y cuanto más grande es la fuerza de Dios puesto que es por su fuerza que existe el sol…
Para Moisés representaba una carga conducir él solo el campamento de Israel. El Señor le dijo: "Derramaré de tu mismo Espíritu sobre setenta hombres de entre los ancianos de Israel" (Nm 11,17) Cuando cogió del Espíritu de Moisés y los setenta hombres quedaron llenos de él ¿acaso disminuyó el Espíritu que habitaba en Moisés? ¿Acaso percibieron que Moisés tenía menos espíritu? El bienaventurado Pablo dice también: Dios repartió el Espíritu de Cristo, el Mesías, y lo envió a los profetas (1C 12,11.28). Pero el Mesías no estuvo perjudicado en nada, porque su Padre le dio el Espíritu sin medida.

Es en este sentido… que Cristo habita en los creyentes. No queda perjudicado en nada si es compartido con la multitud, porque es el Espíritu de Cristo que han recibido los profetas [del Nuevo Testamento], cada uno según lo que necesitaba. Y todavía hoy, es este mismo Espíritu de Cristo el que es derramado sobre toda carne a fin de que profeticen hijos e hijas, ancianos y jóvenes, siervos y siervas (Jl 3,1; Hch 2,17). El Mesías está en nosotros, y el Mesías está en el cielo a la derecha de su Padre. No ha recibido el Espíritu comedidamente, sino que su Padre lo ha amado y lo ha puesto todo en sus manos, dándole poder sobre todo su tesoro… Nuestro Señor dice también: "Todo me lo ha entregado mi Padre" (Mt 11,27)… En fin, el apóstol Pablo dice: "Todo será sometido a Cristo, salvo su Padre que todo se lo ha sometido. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos" (1C 15, 27-28).

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REFLEXIÓN

“Quien cree en el Hijo tiene vida eterna” - "Fe"

 
La fe en Jesús nos descubre esa otra “dimensión” de la vida humana: la trascendencia, lo que está más allá de las cosas de este mundo, la vida eterna.

Pero también la fe nos acerca esas realidades a este mundo porque la fe es luz que ilumina y penetra el sentido profundo de la vida humana; la fe es esa sabiduría del Espíritu que ayuda a discernir entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, lo verdadero de lo falso; la fe es esa fuerza que robustece al creyente para dar testimonio de Jesús; la fe crea convicciones profundas que difícilmente se doblegan ante los poderosos ya que el creyente ha descubierto que no hay nada más cierto y seguro que Dios y obedecerle a Él por encima de los hombres es lo más importante y bello.

La fe es “el tesoro escondido” y “la perla preciosa” de que habla el Evangelio por los cuales uno da todo lo que posee por conseguirla, incluso la propia vida como los mártires.

La vida eterna no es algo sólo para el más allá; la vida eterna es ya ahora “la levadura” que transforma la masa; nos cambia a cada uno por dentro y cambia la sociedad también.

La vida eterna la empezamos a vivir aquí y ahora y tendrá su culminación en el más allá; Por eso los cristianos “no somos del mundo, pero estamos en el mundo” para ir transformando este mundo en “la tierra nueva y el cielo nuevo”.

Jesús vino a este mundo no para condenarlo sino para salvarlo, pero desde dentro; la revolución de Jesús se da al interior de las personas. Él comenzó su predicación diciendo “convertíos” convencido de que si la persona cambia, el entorno también mejora.

¿Cómo está Hoy Nuestra Fe? ¿Creemos de Verdad?

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ORACIÓN

Ama quien todo lo entrega

Ama quien todo lo da

Ama quien nada espera

Ama quien no desespera y confía

Ama quien deposita en mis benditas manos su vida y no exige más

Ama hijos míos quien entrega su propia vida en beneficio de los demás

Ama quien respetuosamente dice te amo señor, pero tus gobiernas mi vida y no yo

Ama sobre todo quien enseña, quien transmite mi palabra, aún a costa de su propio dolor.

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miércoles, 6 de abril de 2016

Lecturas del 06/04/2016: Miércoles de la segunda semana de Pascua

PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,17-26.)

 
Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: "Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida". Los Apóstoles, obedecieron la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron: "Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro". Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento llegó uno, diciendo: "Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo". El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo.

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SALMO
(Salmo 34(33),2-3.4-5.6-7.8-9.)

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

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EVANGELIO
(Juan 3,16-21)

 
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

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COMENTARIO
(San Antonio de Padua (1195-1231), franciscano, doctor de la Iglesia)

El Padre nos ha enviado a su Hijo, que es "el don mejor, el don perfecto" (St 1,17). El don mejor, que ningún otro sobrepasa; el don perfecto al que nada se puede añadir. Cristo es el don mejor porque lo que el Padre nos da es su propio Hijo, soberano, eterno como Él. Cristo es el don perfecto, tal como lo dice el apóstol Pablo, "Con él, Dios nos lo ha dado todo" (Rm 8,32)… Nos ha dado a aquél "que es la cabeza de la Iglesia" (Ef 5,23). No podía darnos más. Cristo es el don perfecto porque, dándonoslo, el Padre ha llevado por él todas las cosas a su plenitud".


"El Hijo del hombre, dice san Mateo, ha venido a salvar lo que estaba perdido" (18,11). Por eso la Iglesia exclama: "Cantad al Señor un cántico nuevo" (Sl 97,1), como si nos dijera: Oh fieles, vosotros a quienes el Hijo del hombre ha salvado y renovado, cantad un cántico nuevo, porque debéis "rechazar todo lo que es antiguo, ahora que se os dan los frutos nuevos" (Lv 26,10). Cantad, porque el Padre "ha hecho maravillas" (sl 97,1) cuando nos ha enviado todo don perfecto, que es su Hijo. "El Señor revela a las naciones su justicia" (Sl 97,2) cuando nos ha dado todo don perfecto, que es su único Hijo, que justifica las naciones y lleva todas las cosas a su perfección.

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REFLEXIÓN

“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único”…

El uso del superlativo “tanto”, implica que ese amor no tiene límites, es hasta el fin, hasta el extremo, nos ama con locura, con pasión; y ese amor lo llevó a regalarnos a su propio Hijo, para que todos podamos ser salvados, “para que no perezcamos ninguno de los que creemos en él, sino que tengamos vida eterna”. Tanto nos ama Jesús, tanto te ama, tanto me ama…

Su amor es tan grande que siempre respetara nuestra libertad, nuestro libre albedrío; nos da la opción de aceptarle, o rechazarlo: “El que cree en él no será juzgado y el que no cree ya está juzgado”.

El sufrimiento y la marginación en que vivimos millones de personas evidencian lo lejos que estamos de vivir en el amor y la luz que Dios nos ofrece en Jesús. Ante esta realidad los cristianos tenemos que estar conscientes de que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, y seguros de que cuando Dios quiere que algo vaya adelante toda oposición humana es ridícula. El pesimismo, la apatía, la indiferencia, la cobardía, el miedo no dicen bien con el cristiano. Las dificultades del momento presente no son ninguna excusa para dejar de creer y anunciar a Jesucristo. Cuando uno está convencido de algo, no hay nada que se le resista ni que le haga detenerse o volver atrás.

¿Cuándo ha sido fácil vivir y anunciar el Evangelio?

¿Qué me falta y tengo que cambiar para ser más Cristiano y seguir a Jesús?

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ORACIÓN

Señor Jesús, quiero, al comenzar mi oración, ponerme ante Ti con un corazón lleno de fe, esperanza y caridad. Tanto me has amado que has entregado a tu Hijo Único, Jesucristo, para que tenga vida eterna. Que aprenda yo de Él a amar sin reservas, tanto a Ti como a los demás.

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martes, 5 de abril de 2016

Lecturas del 05/04/2016: Martes de la segunda semana de Pascua

PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 4,32-37.)

 
La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo- un levita nacido en Chipre que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

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SALMO
(Salmo 93(92),1ab.1c-2.5.)

¡Reina el Señor, revestido de majestad!
El Señor se ha revestido,
se ha ceñido de poder.
Tu trono está firme desde siempre,

tú existes desde la eternidad.
Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,
la santidad embellece tu Casa
a lo largo de los tiempos.

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EVANGELIO
(Juan 3,7b-15)

 
Jesús dijo a Nicodemo: 'Ustedes tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu". "¿Cómo es posible todo esto?", le volvió a preguntar Nicodemo. Jesús le respondió: "¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.

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COMENTARIO
(San Hilario (c. 315-367), obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia)

Dios todopoderoso, según el apóstol Pablo, tu Espíritu "escruta y conoce las profundidades de tu ser" (1C 2, 10-11), e intercede por mí, te habla en mi lugar con "gemidos inenarrables" (Rm 8,26)… Fuera de ti nadie escruta tu misterio; nada que sea extraño a ti no es suficientemente poderoso para medir la profundidad de tu majestad infinita. Todo lo que penetra en ti procede de ti; nada de lo que es exterior a ti tiene el poder de sondearte…

Creo firmemente que tu Espíritu viene de ti por tu Hijo único; aunque yo no comprendo este misterio, tengo, respecto a él, una profunda convicción. Porque en las realidades espirituales que son dominio tuyo, mi espíritu es limitado, tal como lo dice tu Hijo único: "No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de nuevo’. Porque el Espíritu sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del agua y del Espíritu".

Creo en mi nuevo nacimiento sin comprenderlo, y en mi fe guardo lo que escapa a mi comprensión. Sé que tengo el poder de renacer, pero no sé cómo esto se realiza. El Espíritu no tiene ningún límite; habla cuando quiere, y dice lo que él quiere y donde quiere. La razón de su partida y de su venida permanecen desconocidas para mí, pero tengo la profunda convicción de su presencia.

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REFLEXIÓN
(José Perea)

“Hay que nacer de nuevo para entrar en el Reino de Dios”.

 
¿Qué nos dice esta palabra? Nosotros al igual que Nicodemo somos incapaces de comprender lo que nos dice Jesús, nuestra mentalidad no nos permite ver más allá de la Palabra y su cumplimiento. Jesús nos está hablando de la verdadera Libertad que solo el Espíritu (que es el Amor entre el Padre y el Hijo) puede darnos.

La idea de “nacer de nuevo” resulta irrisoria, imposible, para todo aquél que no ha conocido el Amor de Dios, el cielo del que le habla Jesús a Nicodemo (y a nosotros) no hay que buscarlo en las alturas; es la experiencia de hacerse uno con el Padre como Él lo es. Es ¡tomar conciencia! grande y profunda de que Dios está con uno y uno está con Dios, en un pacto producto de la Libertad que solo puede provenir del Amor.

Las palabras del evangelio son ejemplo de: llamada, denuncia, aguijón y condena evangélica a la forma de vivir la fe de nosotros los cristianos que nos contentamos con cumplir unas prácticas religiosas y nos duele internamente a la hora de compartir y desprendernos de nosotros mismos, “una fe sin obras es una fe muerta”, y nos cuestiona a los creyentes de hoy para que construyamos otro tipo de sociedad más justa y equitativa, para que demos a nuestros bienes, materiales y espirituales, un sentido más cristiano, solidario y fraternal. Pablo dice que “hay que equilibrar”.

Y tú, ¿le crees?

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ORACIÓN

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
¡A ti toda alabanza y acción de gracias!
Tú nos has dado a tu Hijo, Jesús Resucitado,
para que viva en nuestras comunidades.
Haz que sepamos verlo con ojos de fe,
para que él nos una en una sola mente y un solo corazón.
Que su presencia dinámica entre nosotros
nos mueva a convertirnos con él
en pan de vida, los unos para los otros,
para que nadie entre nosotros tenga hambre
de alimento material o de ayuda espiritual
cuando se sienta necesitado.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.

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lunes, 4 de abril de 2016

Lecturas del 04/04/2016: Solemnidad de la Anunciación del Señor

PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 7,10-14.8,10b.)

 

Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas». Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.» Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel. Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

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SALMO
(Salmo 40(39),7-8a.8b-9.10.11.)

Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: "Aquí estoy.

En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,

y tu ley está en mi corazón».
Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,

Tú lo sabes, Señor.
No escondí tu justicia dentro de mí,
proclamé tu fidelidad y tu salvación,
y no oculté a la gran asamblea

tu amor y tu fidelidad.

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SEGUNDA LECTURA
(Carta a los Hebreos 10,4-10.)

Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados.
Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: "Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad." El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

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EVANGELIO
(Lucas 1,26-38)

 
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.

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COMENTARIO
(Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa)

María, templo de la Trinidad, hogar de fuego divino, madre de misericordia..., tú eres el tallo nuevo (Is 11,1) que ha producido la flor que perfuma al mundo, el Verbo, el Hijo único de Dios. En ti, tierra fecunda, fue depositado el germen de este Verbo. (Mt 13,3ss) Tú has escondido el fuego en las cenizas de nuestra humanidad. Vaso de humildad donde arde la luz de la sabiduría verdadera..., por el fuego de tu amor, por la llama de tu humildad, has atraído hacia ti y hacia nosotros al Padre eterno...

Gracias a esta luz, o María, nunca te has parecido a las vírgenes insensatas (Mt 25,1ss) sino que rebosas de virtud y de prudencia. Por esto has querido saber cómo se podía realizar lo que el ángel te anunciaba. Tú sabías que "para Dios todo es posible". No tenías duda alguna. ¿Por qué, entonces, tú dices: -no conozco ningún hombre-?

No te faltaba la fe. Era la humildad profunda que te hacía decir esto. No dudabas del poder de Dios, te considerabas como indigna de tan gran prodigio. Si fuiste turbada por la palabra del ángel, no era por temor. Mirándolo a la misma luz de Dios, me parece que era más bien por admiración. Y qué admirabas, pues, o María, sino la inmensidad de la bondad de Dios. Mirándote a ti misma, te juzgabas indigna de esta gracia y quedabas turbada. Tu pregunta es la prueba de tu humildad. No eras presa del temor sino de admiración ante la inmensa bondad.

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REFLEXIÓN
José Perea

María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho"
 
Dios elige a María, una mujer sin ningún título de nobleza, ya que no pertenecía a ninguna familia importante. María es parte de esa humanidad que, pese a las situaciones históricas de marginalidad, rechazo y abandono por parte del oficialismo socio-religioso de su tiempo, confía, espera y está abierta al querer divino. De esta forma hace posible que la Palabra –Jesús- asuma nuestro barro y lo redima. Ella es la firme aliada de la salvación de Dios que colmará la expectativa de los pobres de su pueblo. Su “SI” es fruto de una fe profunda y de un maduro discernimiento que la convierte en instrumento eficaz de la salvación de todos.

EL sentido de la expresión “voluntad de Dios”: hace referencia al gran plan y al proyecto de Dios para la humanidad. Dios nos ha creado para que seamos felices, los padres que amamos de verdad a sus hijos tienen expectativas con respecto a ellos, siempre desean que ellos desarrollen todas sus capacidades, quieren que ellos hagan libre uso de sus dones para convertirse así en adultos, esto es aún más cierto en el caso de Dios, Él desea nuestra felicidad.

Por eso el proyecto de Dios no es anular nuestra libertad, sino una invitación a que nuestra libertad sea utilizada plenamente a fin de que seamos cada vez más, a imagen suya, capaces de amar y servir al hermano, que es el camino más directo hacia esa felicidad que todos buscamos; así como María no sabía muy bien lo que le pedía el ángel, pero amaba a Dios y por eso aceptó lo que Él le pedía.

¿Cómo y en que dimensión es nuestro SI?

Con ese Sí es “Lo que Dios espera de nosotros” ¿En qué grado estamos dispuestos a decir haga en nosotros tu Palabra, hágase Tú Voluntad?

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ORACIÓN
Señor Jesús, hoy que celebramos la Solemnidad de tu Anunciación, concédeme un corazón profundamente recogido y silente, como el de la Virgen María. Quiero, como Ella, recibir tu Santo Espíritu. Quiero, como Ella, ponerme enteramente en tus manos. Concédeme, como a Ella, aprender a decir siempre «hágase» a tu Plan de amor.
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domingo, 3 de abril de 2016

Lecturas del 03/04/2016: Segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia

PRIMERA LECTURA
(Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16.)

Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón, pero ningún otro se atrevía a unirse al grupo de los Apóstoles, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos. Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor, tanto hombres como mujeres. Y hasta sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en catres y camillas, para que cuando Pedro pasara, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros, y todos quedaban curados.

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SALMO
(Salmo 118(117),2-4.22-24.25-27a.)

Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor!
Que lo diga la familia de Aarón:
íes eterno su amor!

Que lo digan los que temen al Señor:
¡es eterno su amor!
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.

Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos.
Este es el día que hizo el Señor:
alegrémonos y regocijémonos en él.

Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
el Señor es Dios, y él nos ilumina».

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SEGUNDA LECTURA
(Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19.)

Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jesús, estaba exiliado en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús. El Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta, que decía: "Escribe en un libro lo que ahora vas a ver, y mándalo a las siete iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea".
Me di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba, y vi siete candelabros de oro,
y en medio de ellos, a alguien semejante a un Hijo de hombre, revestido de una larga túnica que estaba ceñida a su pecho con una faja de oro. Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: "No temas: yo soy el Primero y el Ultimo, el Viviente. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo. Escribe lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro.

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EVANGELIO
(Juan 20,19-31)

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". Él les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

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COMENTARIO
(Beato Pablo VI, papa 1963-1978)

La alegría pascual no es solamente la de una transfiguración posible: es la de una nueva presencia de Cristo resucitado, dispensando a los suyos el Espíritu, para que habite en ellos. Así el Espíritu Paráclito es dado a la Iglesia como principio inagotable de su alegría de esposa de Cristo glorificado. Él lo envía de nuevo para recordar, mediante el ministerio de gracia y de verdad ejercido por los sucesores de los Apóstoles, la enseñanza misma del Señor. El suscitó en la Iglesia la vida divina y el apostolado. Y el cristiano sabe que este Espíritu no se extinguirá jamás en el curso de la historia. La fuente de esperanza manifestada en Pentecostés no se agotará.

El Espíritu que procede del Padre y del Hijo, de quienes es el amor mutuo viviente, es pues comunicado al Pueblo de la nueva Alianza y a cada alma que se muestre disponible a su acción íntima. El hace de nosotros su morada, dulce huésped del alma. Con él habitan en el corazón del hombre el Padre y el Hijo. El Espíritu Santo suscita en el corazón humano una plegaria filial impregnada de acción de gracias, que brota de lo íntimo del alma, en la oración y se expresa en la alabanza, la acción de gracias, la reparación y la súplica. Entonces podemos gustar la alegría propiamente espiritual, que es fruto del Espíritu Santo (Ga.5,22).

Esta alegría caracteriza por tanto todas las virtudes cristianas. Las pequeñas alegrías humanas que constituyen en nuestra vida como la semilla de una realidad más alta, queden transfiguradas. Esta alegría espiritual, aquí abajo, incluirá siempre en alguna medida la dolorosa prueba de la mujer en trance de dar a luz, y un cierto abandono aparente, parecido al del huérfano: lágrimas y gemidos, mientras que el mundo hará alarde de satisfacción, falsa en realidad. Pero la tristeza de los discípulos, que es según Dios y no según el mundo, se trocará pronto en una alegría espiritual que nadie podrá arrebatarles (Jn. 16,20-22).

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REFLEXIÓN
José Perea

“Dichosos los que crean sin haber visto”

 
Los discípulos tuvieron la dicha de ver a Jesús resucitado. Nosotros por fe creemos que Él se hace presente con todo su cuerpo, sangre, alma y divinidad, en las especies de pan y vino durante la celebración eucarística; presencia tan real como lo fue la aparición a los discípulos en aquél primer domingo de Resurrección. ¡Y por ello Jesús nos llama dichosos, bienaventurados!

Jesús conoce nuestra naturaleza pecadora y no quiso dejarnos huérfanos: “exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos’”, este es el “Tribunal de la Divina Misericordia”, y ¡qué Tribunal! No se parece en nada a los tribunales terrenos, en los que los culpables son declarados culpables y tienen que pagar su pena. ¡Y no estamos hablando de tribunales injustos y corruptos que abundan! Estamos hablando de los tribunales buenos y honestos; la manifestación más patente de la Misericordia Divina, llamado así porque es el único Tribunal en el cual uno, al declararse culpable, sale absuelto.

¡Resaltamos y participemos hoy de la institución del Sacramento de la Reconciliación!

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ORACIÓN

 
"Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia."

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.

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