jueves, 3 de marzo de 2016

Lecturas del 03/03/2016: Jueves de la tercera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Jeremías 7,23-28.)

 
Así habla el Señor: Esta fue la orden que les di: Escuchen mi voz, así yo seré su Dios y ustedes serán mi Pueblo; sigan por el camino que yo les ordeno, a fin de que les vaya bien. Pero ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que obraron según sus designios, según los impulsos de su corazón obstinado y perverso; se volvieron hacia atrás, no hacia delante. Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis servidores los profetas, los envié incansablemente, día tras día. Pero ellos no me escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que se obstinaron y obraron peor que sus padres. Tú les dirás todas estas palabras y no te escucharán: los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: "Esta es la nación que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, ni ha recibido la lección. La verdad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca".

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SALMO
(Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9.)

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios, 
y nosotros, el pueblo que él apacienta, 
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá, 
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»

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EVANGELIO
(Lucas 11,14-23)

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

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COMENTARIO
(Orígenes (c. 185-253), presbítero y teólogo)

Si las guerras (del Antiguo Testamento) no fueran símbolo de las guerras espirituales, pienso que nunca los libros históricos de los judíos se hubieran transmitido a los discípulos de Cristo que ha venido para traer la paz. Nunca los hubieran transmitido los apóstoles como lectura pública en las asambleas ¿A qué servirían tales descripciones de guerras a aquellos que oyen a Jesús que dice: "La paz os dejo, mi paz os doy", (Jn 14,27) a aquellos a quienes manda Pablo: "No os toméis la justicia por vuestra mano." (Rm 12,19) y "¿No sería preferible soportar la injusticia y permitir ser despojados?" (1Cor 6,7)

Pablo sabe muy bien que ya no tenemos que ganar batallas materiales sino que hay que luchar con gran esfuerzo en nuestra alma contra nuestros adversarios espirituales. Como un jefe de ejército, nos da este precepto a los soldados de Cristo: "Revestíos de las armas que Dios os ofrece para que podáis resistir a las asechanzas del diablo." (Ef 6,11) Y para poder aprovecharnos de los ejemplos de nuestros antepasados en las guerras espirituales, quiso que sea leído en la asamblea el relato de sus hazañas. Así, si somos hombres espirituales, nosotros que sabemos que la ley es "espiritual" (cf Rm 7,14) nos acercamos en estas lecturas a las realidades espirituales en términos espirituales. (cf 1Cor 2,13) Así contemplamos a través de estas naciones que atacaron materialmente al pueblo de Israel, el poder de las "naciones espirituales" enemigas interiores, los espíritus malos que están en el aire (cf Ef 6,22) que levantan las guerras contra la Iglesia del Señor, el nuevo Israel.


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REFLEXIÓN
José Perea

Desde el principio se nos presenta a un Dios desilusionado con su pueblo, porque le dieron la espalda, no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, le daban la espalda y no la frente. Desde que salieron de Egipto hasta les envió a sus siervos, los profetas, un día y otro día; endurecieron cada vez más su corazón, fueron peores que sus ancestros.

“Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón”, Salmo (94).

En el tiempo de Jesús le acusaron de echar demonios por arte del príncipe de estos, mientras otros pedían un signo en el cielo, les resultaba más cómodo creer que Jesús actuaba por el poder del demonio, que aceptar que el Reino había llegado; Tenían un signo dentro de sí mismo, la Palabra encarnada y nuevamente le dieron la espalda, se negaron a escucharle, tenían aún más su corazón endurecido, entonces la sentencia de Jesús no se hizo esperar: “El que no está conmigo está contra mí”.

Mirémonos hoy uno a otros y preguntémonos: ¿qué diferencia hay entre nuestro hoy, y el pueblo de Israel en tiempos antes de Jesús, o en tiempos de Jesús?

Seguimos igual dándole la espalda a Dios, nos negamos a escuchar su voz, nuestro corazón sigue endurecido.

En este tiempo de Cuaresma “Nosotros” los bautizados debemos prestar atención al llamado a la conversión que se nos hace. Detengámonos por un momento y pensemos por un momento: ¿estoy con Jesús, o contra Él?

El seguimiento de Jesús no puede ser a medias, tiene que ser de entrega total que salga de dentro de nosotros, que tomemos la decisión de ir tras Jesús y comportémonos como tal. “Todavía estamos a tiempo”. Cuidado con sus palabras: “El que no está conmigo, está contra mí”.


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ORACIÓN

Gracias, Señor, por este momento de oración. Yo quiero ser como esos amigos que te aman y te poseen en su interior como un tesoro inviolable. Yo sé que en la vida cristiana hay dificultades y que debemos ser signos de contradicción. Por eso te ruego que me ayudes a no ceder a las presiones del mundo para que jamás te niegue ni deje de anunciarte a los demás.  Amén


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miércoles, 2 de marzo de 2016

Lecturas del 02/03/2016: Miércoles de la tercera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Deuteronomio 4,1.5-9.)
 
Moisés habló al pueblo, diciendo: "Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que yo
les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. Tengan bien presente que ha sido el Señor, mi Dios, el que me ordenó enseñarles los preceptos y las leyes que ustedes deberán cumplir en la tierra de la que van a tomar posesión. Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: "¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!". ¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes? Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un sólo instante. Enséñales a tus hijos y a tus nietos."

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SALMO
(Salmo 147,12-13.15-16.19-20.)

¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti.

Envía su mensaje a la tierra, 
su palabra corre velozmente;
reparte la nieve como lana
y esparce la escarcha como ceniza.

Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos.

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EVANGELIO
(Mateo 5,17-19)

Jesús dijo a sus discípulos: «No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

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COMENTARIO
(San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia)

Hemos visto a Cristo obedecer las leyes de Moisés, es decir que Dios, el legislador, se sometía, como un hombre, a sus propias leyes. Es lo que nos enseña San Pablo...: « Cuando los tiempos fueron cumplidos, Dios envió a su Hijo; nacido de una mujer, estuvo sujeto a le Ley judía, para rescatar a los que estaban sujetos a la ley » (Ga 4,4-5). Por lo tanto, Cristo rescató de la maldición de la Ley a los que estaban sujetos a ella, pero que no la observaban. ¿De qué manera los rescató? Cumpliendo la Ley; de otra manera, con el fin de borrar la transgresión de la que Adán se hizo culpable, se mostró obediente y dócil en nuestro lugar, hacia Dios Padre. Porque está escrito: « Así como todos han llegado a ser pecadores porque un sólo hombre desobedeció, de la misma forma todos llegarán justos porque un solo hombre obedeció» (Rm 5,18). Con nosotros inclinó la cabeza delante de la Ley, y lo hizo según el plan divino de la Encarnación. En efecto, « Debía cumplir perfectamente lo que es justo» (cf Mt 3,15).


Después de haber tomado perfectamente la condición de servidor (Ph 2,7), precisamente porque su condición humana le colocaba con el número de los que llevan el yugo, pagó a los recaudadores, como todo el mundo, el pago del impuesto, mientras que por naturaleza, y como Hijo, estaba dispensado (Mt 18,23-26). Así, cuando le veas observar la Ley, no te extrañes, no pongas en la hilera de los servidores al que es libre, pero mide con el pensamiento la profundidad de un tal designio.


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REFLEXIÓN
José Perea

Más que cumplir o no cumplir los que nos dicta la Palabra, es ser coherente entre lo que vivimos y lo que Enseñamos o damos Testimonio.

Vivir la vida de sacrificio por el bien del prójimo, de perseverar en un noble ideal por cumplir la misión que se le fue encomendado y morir por ello, ¿verdad que podemos decir que ha muerto en su ley? Ese es Jesús. Podemos decir que la ley de Jesús es Él  mismo, su manera de vivir, de ver la vida, de sentir, de creer, de hacer y de amar. Vida que todos debemos de imitar, es difícil pero con nuestra decisión y el auxilio de Jesús como nuestro Cireneo, lo lograremos.

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ORACIÓN

Señor Dios nuestro:
Tú nos has elegido para ser tu pueblo.
Que tu Hijo esté vivo en nosotros,
para que con él te seamos fieles a ti,
y marchemos juntos hacia adelante 
para edificar una tierra de libertad
y para compartir los unos con los otros
hasta que tú te nos des totalmente por siempre.


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martes, 1 de marzo de 2016

Lectura del 01/03/2016: Martes de la tercera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Daniel 3,25.34-43.)

Azarías, de pie en medio del fuego, tomó la palabra y oró así: No nos abandones para
siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abrahám, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Señor, hemos llegado a ser más pequeños que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. Ya no hay más en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni príncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblación, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, y así, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humillado nos hagan aceptables como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que así sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confían en ti. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos cubras de vergüenza, sino trátanos según tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. Líbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Señor.

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SALMO
(Salmo 25(24),4bc-5ab.6-7bc.8-9.)

Enséñame tus senderos.

Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
Por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad.

El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.

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EVANGELIO
(Mateo 18,21-35)

Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?". Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo". El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'. 
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'. E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".

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COMENTARIO
(San Cesáreo de Arlés (470-543), monje y obispo)

Sabéis lo que vamos a decir a Dios en la oración antes de acercarnos a comulgar: "Perdona nuestra ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden." Preparaos interiormente a perdonar, porque estas palabras las volveréis a encontrar en la oración. ¿Cómo las vais a decir? ¿No las vais a pronunciar? Porque al fin y al cabo, ésta es la cuestión: ¿diréis estas palabras o no las diréis? ¿Detestas a tu hermano y pronuncias las palabras "perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que no ofenden"? --- "Evito estas palabras", me dirás. Pero entonces, ¿estás realmente orando? Poned atención, hermanos míos. En un instante pronunciaréis la oración. ¡Perdonaos de todo corazón!


Mira a Cristo colgado en la cruz, escucha su oración: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen." (Lc 23,34) Dirás, sin duda: él lo podía decir, yo no. Yo soy un hombre, y él es Dios. ¿No puedes imitar a Cristo? Entonces ¿porque el apóstol Pedro escribió: "Cristo sufrió por vosotros, y os ha dejado un ejemplo para que sigáis sus huellas."? (1Pe 2,21), Por qué el apóstol Pablo nos dice: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos." (Ef 5,1), Por qué el mismo Señor dijo: "Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy sencillo y humilde de corazón." (Mt 11,29)? Andamos con rodeos, buscamos excusas cuando nos parece imposible aquello que no queremos hacer... Hermanos míos, ¡no acusemos a Cristo de habernos dado unos preceptos demasiado difíciles, imposibles de realizar! Con toda humildad digamos más bien con el salmista: "Qué justo eres, Señor, qué rectas tus decisiones!" (Sl 118,137)

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REFLEXIÓN
José Perea

“Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido”

A este fragmento de la oración que el mismo Cristo nos enseñó y que repetimos a diario, ¿le préstamo atención o no lo que decimos?

¿Cómo esta nuestra intención, cuán prestos somos al juzgar y criticar al prójimo, y cuán lentos somos a la hora de perdonar?

Recodemos que se nos ha dicho que en la medida con que nosotros midamos también se nos medirá a nosotros.

El perdonar no es solo un deber moral, sino el eco de nuestra conciencia que nos induce a tener ese perdón  y  una consecuencia directa del perdón que recibimos del mismo Dios.

No podemos negar el perdón a los demás, porque nosotros mismos hemos sido perdonados y ese perdón no puede estar sujeto a un número de veces, a una “tarifa”, porque a nosotros Dios nos perdona sin límite.

Al perdonar hagámoslo sin medida al que nos ofende y estaremos proclamando la Buena Noticia del perdón de Dios. “Señor, ayúdame a perdonar como Tú me perdonas”…

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ORACIÓN

Padre,
Me declaro culpable, pido clemencia, perdón por mis pecados.

Me acerco a ti con absoluta confianza; Porque sé que tú prefieres la penitencia a la muerte del pecador

A ti no te gusta ni la venganza ni el rencor, tu corazón es compasivo y misericordioso, y sé que sólo estás esperando a que tenga la humildad de reconocer mi pecado, arrepentirme y pedir perdón

Para así desbordar la abundancia de tu misericordia


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lunes, 29 de febrero de 2016

Lecturas del 29/02/2016: Lunes de la tercera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Segundo Libro de los Reyes 5,1-15a.)

Naamán, general del ejército del rey de Arám, era un hombre prestigioso y altamente  
estimado por su señor, porque gracias a él, el Señor había dado la victoria a Arám. Pero este hombre, guerrero valeroso, padecía de una enfermedad en la piel. En una de sus incursiones, los arameos se habían llevado cautiva del país de Israel a una niña, que fue puesta al servicio de la mujer de Naamán. Ella dijo entonces a su patrona: "¡Ojalá mi señor se presentara ante el profeta que está en Samaría! Seguramente, él lo libraría de su enfermedad". Naamán fue y le contó a su señor: "La niña del país de Israel ha dicho esto y esto". El rey de Arám respondió: "Está bien, ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel". Naamán partió llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala, y presentó al rey de Israel la carta que decía: "Al mismo tiempo que te llega esta carta, te envío a Naamán, mi servidor, para que lo libres de su enfermedad". Apenas el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras y dijo: "¿Acaso yo soy Dios, capaz de hacer morir y vivir, para que este me mande librar a un hombre de su enfermedad? Fíjense bien y verán que él está buscando un pretexto contra mí". Cuando Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, mandó a decir al rey: "¿Por qué has rasgado tus vestiduras? Que él venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel". Naamán llegó entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: "Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarás limpio". Pero Naamán, muy irritado, se fue diciendo: "Yo me había imaginado que saldría él personalmente, se pondría de pie e invocaría el nombre del Señor, su Dios; luego pasaría su mano sobre la parte afectada y curaría al enfermo de la piel. ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Parpar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podía yo bañarme en ellos y quedar limpio?". Y dando media vuelta, se fue muy enojado. Pero sus servidores se acercaron para decirle: "Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no la habrías dicho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!". Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio. Luego volvió con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: "Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu servidor".

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SALMO
(Salmo 42(41),2-3.43(42),3-4.)

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.

Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?

Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,
hasta el lugar donde habitas.

Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,
Señor, Dios mío.

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EVANGELIO
(Lucas 4,24-30)

Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: "Les aseguro que ningún  
profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. 
Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio". Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

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COMENTARIO
(San Ambrosio (c. 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia)

Te has acercado, has visto la fuente bautismal, has visto también al obispo cerca de la fuente. Y sin duda que ha venido a tu alma el mismo pensamiento que se insinuó en el de Naamán, el Sirio. Porque, aunque se vio purificado, sin embargo le entró la duda... Me temo que alguno haya dicho: « ¿Sólo esto? ». Sí, verdaderamente esto es todo; aquí hay toda inocencia, toda piedad, toda gracia, toda santidad. Tú has visto sólo lo que puedes ver con los ojos de tu cuerpo...; lo que no ves es mucho más grande...; porque lo que no se ve es eterno... ¿Hay algo más sorprendente que la travesía del Mar Rojo por los Israelitas, para no hablar ahora más que del bautismo? Y, sin embargo, todos los que lo atravesaron murieron en el desierto. Por el contrario, el que atraviesa la fuente bautismal, es decir, el que pasa de los bienes terrestres a los del cielo..., no muere sino que resucita. Naamán era un leproso...   A su llegada el profeta le dijo: «Ves, baja al Jordán, báñate en él y te curarás». Se puso a pensar para sus adentros y se dijo: « ¿Sólo esto? He venido desde Siria hasta Judea y me dice: Ves, baja al Jordán, báñate en él y te curarás. ¡Como si en mi país no hubiera ríos mucho mejores!» Sus servidores le dijeron: «Señor, ¿por qué no haces lo que te ha dicho el profeta? Es mejor que lo hagas y pruebes» Entonces se fue al Jordán, se bañó y salió curado.


¿Qué significa todo esto? Has visto agua, pero no toda agua sana; por el contrario, el agua que tiene la gracia de Cristo, cura. Hay una diferencia entre el elemento y la santificación, entre el acto y la eficacia. El acto se realiza con el agua, pero la eficacia viene del Espíritu Santo. El agua no sana si el Espíritu no hubiera descendido y consagrado esta agua. Has leído que cuando nuestro Señor Jesucristo instituyó el rito del bautismo, se llegó a Juan y éste le dijo: «Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» (Mt 3,14)... Cristo bajó; Juan que bautizaba estaba a su lado; y he aquí que, en forma como de paloma, bajó el Espíritu Santo... ¿Por qué Cristo bajó el primero y después el Espíritu Santo? ¿Por qué razón? Porque no parezca que el Señor tiene necesidad del sacramento de la santificación: es él quien santifica, y es también el Espíritu el que santifica.

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REFLEXIÓN

Nosotros debemos ser humildes servidores, por eso el cristiano no se avergonzara de arrodillarse ante El Señor y dar una mano a su prójimo sin mirar ninguna diferencia que hubiese entre nosotros (Étnica, Religiosa, Raza, Naciones, etc.). En estas lecturas nos refuerzan como Dios a través del tiempo nos ha dado estos signos.

La misericordia de Dios nace de nuestra fragilidad, de nuestra pequeñez, de nuestra condición humana, y sobre todo, de su amor.

¿Qué hacemos para merecer la Misericordia? Nosotros no hemos hecho nada, porque somos nada y lo sabemos. Él murió por ti y por mí en la agonía de Su Sangre, el merecimiento es el Suyo, el de nosotros solo basta con mirarlo y veremos Su amor en las heridas, su gloria en las espinas, sus ojos en María y verás cómo nos resucita a una nueva Vida, solo necesita de que queramos y lo aceptemos. Tiempo de Cuaresma oportunidad y se nos regala el año de La Misericordia.

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ORACIÓN

Señor, haz que entienda que el poder de mi fe depende del poder con que yo mismo crea en ella, la ame y esté dispuesto a no ocultarla, no ahogarla y matarla, que esto sólo puede suceder cuando el Evangelio arraigue en mí con la fuerza de tu gracia.


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domingo, 28 de febrero de 2016

Lecturas del 28/02/2016: Tercer domingo de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro del Exodo 3,1-8a.13-15.)

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una  
vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: "Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?". Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: "¡Moisés!, ¡Moisés!". "Aquí estoy", respondió el. Entonces Dios le dijo: "No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa". Luego siguió diciendo: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahám, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. El Señor dijo: "Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. 
Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. Moisés dijo a Dios: "Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?". Dios dijo a Moisés: "Yo soy el que soy". Luego añadió: "Tú hablarás así a los israelitas: "Yo soy" me envió a ustedes". Y continuó diciendo a Moisés: "Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahám, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros.

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SALMO
(Salmo 103(102),1-2.3-4.6-7.8.11.)

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;

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SEGUNDA LECTURA
(Carta I de San Pablo a los Corintios 10,1-6.10-12.)

Porque no deben ignorar, hermanos, que todos nuestros padres fueron guiados por la nube y todos atravesaron el mar; y para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar, fue un bautismo que los unió a Moisés. También todos comieron la misma comida y bebieron la misma bebida espiritual. En efecto, bebían el agua de una roca espiritual que los acompañaba, y esa roca era Cristo. A pesar de esto, muy pocos de ellos fueron agradables a Dios, porque sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. 
Todo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos, como lo hicieron nuestros padres. No nos rebelemos contra Dios, como algunos de ellos, por lo cual murieron víctimas del Ángel exterminador. Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!

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EVANGELIO
(Lucas 13,1-9)

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. 
Él les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'. Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'".

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COMENTARIO
(San Nersès Snorhali (1102-1173), patriarca armenio)

No me maldigas como a la higuera (cf Mt 21,19),
aunque me parezco al árbol estéril,
por miedo a que el follaje de la fe,
sea desecado con el fruto de mis obras. 
Más fíjame en el bien,
como el sarmiento sobre la vid santa,
del que se ocupa tu Padre celestial (Jn 15,2)
y que hace fructificar el Espíritu por el crecimiento.
Y el árbol que soy, estéril en frutos sabrosos,
pero fecundo en frutos amargos,
no lo arranques de tu viñedo,
pero cámbialo, cavando en el estiércol.


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REFLEXIÓN

En la misericordia de Dios, se espera con paciencia que rindamos los frutos, con la urgencia de la conversión advirtiendo que el plazo es el tiempo que tenemos en esta vida, no es una amenaza inmisericorde, sino una llamada de amor para ofrecer los frutos de nuestra conversión. El Señor nos da tiempo para que oigamos su voz y respondamos a su llamada, no sea que nos suceda como a tantos miembros del pueblo de Israel en el desierto, que, a causa de su impenitencia, no entraron en la tierra prometida. Si no nos convertimos a Dios, pereceremos. Y esto lo sabe muy bien, escuchemos la llamada de Dios a cambiar de vida, pero no dejemos para mañana lo que debía hacer hoy. Es el «hoy» de la salvación, no endurezcamos  el corazón, tomémoslo en serio el hoy de Dios es la tarea más exigente de nuestra vida. Se trata de acoger la misericordia de Dios sin demora ni dilación bajo el pretexto de que Dios siempre estará a la puerta esperando. Eso es verdad, pero esta verdad es compatible con la inminencia del tiempo que pasa, del «año» que Dios da al viñador para que no corte la higuera, debemos tomar la urgente decisión de amar, porque el tiempo no está en nuestras manos y pasa inexorablemente.

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ORACIÓN

Oh Dios y Padre nuestro:
Que tu Hijo permanezca con nosotros
en el camino de la renovación:
para que pronunciemos su nombre
con respeto y gratitud;
para que edifiquemos tu reino
y cumplamos siempre tu voluntad;
para que demos pan y espacio de libertad
a cada persona;
para que haya perdón para todos;
para que no nos tentemos unos a otros
induciéndonos al mal
ni nos endurezcamos en nuestro egoísmo.
Esperamos que haya liberación
y redención de nuestros pecados,
de tal modo que sigamos confiando en ti
y vivamos siempre en tu amor.
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sábado, 27 de febrero de 2016

Lecturas del 27/02/2016: Sábado de la segunda semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Miqueas 7,14-15.18-20.)

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en  
medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abrahám, como juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

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SALMO
(Salmo 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12.)

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura.

No acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;
no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.

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EVANGELIO
(Lucas 15,1-3.11-32)

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos". 
Jesús les dijo entonces esta parábola: Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos. 
El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'. Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'. El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'. Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'".

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COMENTARIO
(San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos)

El hijo mayor dice a su padre, encolerizado: "hace ya muchos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes....pero llega ese hijo tuyo, ...y le matas el ternero cebado" (Lc 15, 28ss).

Apenas oyó el padre hablar a su hijo de esta manera que le responde con dulzura: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo." –Escucha a tu padre, tú no estás separado de la Iglesia, tú estás siempre presente a mi lado, con todos los ángeles. Pero éste ha venido cubierto de vergüenza, desnudo y sin belleza, gritando: "Misericordia, porque he pecado, padre, y te suplico como culpable ante tu rostro. Trátame como uno de tus jornaleros y aliméntame, porque tú amas a los hombres, Señor y Amo de los siglos.-

Tu hermana ha gritado: -Sálvame, padre santo!-... ¿Cómo no podía tener piedad, de no salvar a mi hijo que gime, que solloza?.... Júzgame tú, tú que me recriminas... Mi alegría, en todo momento, consiste en amar a los hombres...Son mis criaturas, ¿cómo no tener compasión? ¿Cómo no tener en cuenta su arrepentimiento? Mis entrañas engendraron a este hijo que acojo con entrañas de misericordia, yo, el Señor y Amo de los siglos.-

"Así, pues, hijo mío, ¡alégrate con todos los invitados al banquete, y mezcla tus cantos al de todos los ángeles, porque tu hermano estaba perdido y ha sido encontrado, estaba muerto y ha vuelto a la vida!” Con estas palabras, el hijo mayor se dejó persuadir y cantó: "¡Gritad de gozo! Dichosos aquellos a quienes son perdonados los pecados y borradas sus culpas" (cf Sal 131,1). -Te alabo, Amigo de los hombres, tú que has salvado a mi hermano, tú el Señor y Amo de los siglos.-

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REFLEXIÓN

La prosperidad es un disfrute del cristiano y de enorme confianza, íntima rebosante de fe y quietud, No se vanagloria de la prosperidad de antaño, se siente guiado por su Señor que derrocha ternura y misericordia con todos sus hijos. Constata, a su vez, que su Señor perdona siempre y nunca falta a su promesa de amor y en esta experiencia salvadora cifra su dicha; porque la grandeza de su Señor no radica en las maravillas, sino en el derroche de perdón en favor de todos

La misericordia de Dios que no condena a los se alejan, sino que espera paciente su regreso. Frente al que da la espalda a la bondad, a la actitud de no amar y no dejarse amar, del que se siente con derecho a todo.

¡Bendito nuestro Dios que no se acuerda de lo que hizimos y bendita su bondad que disuelve la actitud de los que creen controlar su misericordia!

Sabernos perdonados por el mucho amor que Dios nos tiene ¿no es suficiente para vivir con más alegría?

¿Cuándo desterraremos de nuestro corazón al hermano r que no se ama y se deja amar?

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ORACIÓN

"Vengo a Ti, pues sé que no hay nada que no lo pueda lograr tu misericordia infinita. Acepto tus insondables designios, aunque no los comprenda. Me abrazo a ellos con aquel fervor y generosidad con que Cristo aceptó el Misterio del dolor en su vida".


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