jueves, 18 de febrero de 2016

Lecturas del 18/02/2016: Jueves de la Primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Ester 14,1.3-5.12-14.)
En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: "Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación, y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices.  ¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el Único! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti.

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SALMO
(Salmo 138(137),1-2a.2bc-3.7c-8.)

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo.

Y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.

Tu derecha me salva.
El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡No abandones la obra de tus manos!.

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EVANGELIO
(Mateo 7,7-12)

Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan! Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

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COMENTARIO
(Homilía anónima del siglo IV)
"Inclina tu oído hacia mí, Señor." (Sal 5,2) Tú has venido, Señor, no sólo por misericordia con tu pueblo Israel, sino para salvar a todas las naciones..., no sólo a restaurar una parte de la tierra, sino a renovar al mundo entero. Por esto "Inclina tu oído hacia mí." ¡No rechaces mi súplica por indigna, no desdeñes mi oración! No pido oro ni riquezas... Deseando el amor y el respeto de tu nombre, clamo sin cesar: "Inclina tu oído hacia mí, Señor."

Israel gozaba de tus bienes. Yo también tendré experiencia de tus beneficios. Tú sacaste a tu pueblo de Egipto. Sácame de mi error. Tú lo rescataste del poder de Faraón. Líbrame del autor del mal. Tú lo hiciste pasar por el Mar Rojo. Condúceme a través de las aguas bautismales. Tú lo guiaste con una columna de fuego. Ilumíname por tu Espíritu Santo. Israel comió del pan de ángeles en el desierto. Dame tu Cuerpo santísimo. Bebió el agua de la roca; sacia mi sed con la Sangre de tu costado. Israel recibió las tablas de la ley; grava  tu evangelio en mi corazón...

"Inclina tu oído hacia mí, Señor." ¡Comprende mi grito! Gracias a este grito, Moisés tuvo a la creación como aliada para tu pueblo (en el mar rojo). Gracias a este clamor, Josué paró el curso del sol (Jos 10,12) Gracias a este grito, Elías volvió estériles las nubes del cielo. (1R 17,1) Gracias a este clamor, Ana engendró un hijo contra toda esperanza (1S 1,10ss) ¡Señor, atiende, pues, mi súplica!
Proclamo el poder absoluto del Padre y la mediación del Hijo, su misión en el mundo y su obediencia. El Padre tiene su trono eterno y tú, "inclinaste los cielos y bajaste" (Sal 28,10; 17,10)... En el Jordán recibiste el testimonio del Padre...; multiplicando los panes en el desierto, levantaste los ojos hacia el cielo y pronunciaste la bendición. Cuando estuviste suspendido en la cruz, el Padre recibió tu espíritu; cuando depositaron tu cuerpo en el sepulcro, él te resucitó al tercer día. Por todo esto clamo en mi oración, esto es lo que proclamo a través de los tiempos.
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REFLEXIÓN
La oración es la expresión de nuestro grito de auxilio, de nuestra necesidad, de nuestra fragilidad ante este Dios que es Amor y de quien tan necesitados nos reconocemos, vivir en esta confianza modela nuestra vida, nos asimila a Jesús, en quien “se resumen la ley y los profetas”.
Esta ley de oro que nos enseñó Jesús: “haced con los demás lo mismo que queréis que hagan con vosotros”, en esta pequeña novedad Jesús le da un pequeño matiz, un giro, Jesús nos invita a un hacer a los demás de verdad y que salga de nuestra alma, de nuestro corazón: “hacer lo que queréis que hagan con vosotros”, el amor desea lo mejor, no solo no desea ningún mal, sino que desea todo bien.
Nuestro amor debe ser actuante y concreto, recordemos la parábola del buen samaritano, Jesús nos lo enseñó todavía mejor cuando nos quiso hablar de quién es nuestro prójimo, invitándonos: “Anda, haz tú lo mismo”.
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ORACIÓN
Puesto que sin ti nada podemos, concédenos, Señor, luz para distinguir siempre el bien y valor para ponerlo en práctica, a fin de que podamos vivir según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo...

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miércoles, 17 de febrero de 2016

Santoral 17 de Febreo, San Alejo Falconieri y Compañeros

Orden de los Siervos de María

San Alejo Falconieri y Compañeros


San Alejo Falcónieri, que fue uno de los siete fundadores de la Orden de los Siervos de María, en Italia en el Siglo XIII, nació en roma por el año 350, siendo hijo del senador Eufeniano y de Aglais su madre, miembros de una de las familias más ricas de Roma.

Los siete fundadores de los Siervos de María, eran mercaderes en Florencia, y se retiraron en común acuerdo, junto con Alejo, al monte Senario para servir a las Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de San Agustín.

San Alejo fue obligado contra su voluntad a casarse, motivo por el que ese mismo día de la boda, después de la ceremonia y el banquete, huyó a Edesa, donde vivió como méndigo, y su forma de vida llena de privaciones hace que su aspecto se deteriore mucho, quedando irreconocible, tanto que cuando le pidió limosna a unos criados de su padre que lo andaban buscando, no le reconocieron.   Los habitantes de Edesa le tenían por santo y le socorrían cristianamente.

Cuando se dio cuenta que su padre lo buscaba y que nadie lo reconocía, lo animó a volver a la casa de sus padres en Roma, a quienes añoraba, presentándose ante ellos suplicándoles:

"Tened piedad de este pobre de Jesucristo y permitid que se albergue en un rincón de vuestro palacio". Le fue concedido y como nadie le reconoció, allí vivió olvidado de todos, sufriendo alimentarse de las sobras y de los insultos de los criados. Dormía en el suelo y se dedicaba a la oración. Cuenta la leyenda que estando Eufeniano su padre,  en la misa que celebraba el papa Inocencio I, oyó una voz que le decía: "Acaba de expirar el siervo de Dios, es grande su poder, murió en casa de Eufeniano". En efecto, cuando volvió a casa lo halló muerto y pudo reconocer que se trataba de su hijo por un pergamino que llevaba en la mano.

Los fundadores de la Orden de los Siervos de María fueron muy unidos durante la vida, siendo sepultados en una misma tumba y—hecho único en la Historia— venerados y canonizados en conjunto

Tomado de: Elsa Robles.

Lectura del 17/02/2016: Miércoles de la Primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Jonás 3,1-10.)

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: "Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré". Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. 
Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. 
Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos". Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

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SALMO
(Salmo 51(50),3-4.12-13.18-19.)

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, 
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.

Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

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EVANGELIO
(Lucas 11,29-32)

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

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COMENTARIO
(San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos)

Abre, Señor, ábreme la puerta de tu misericordia antes de mi partida (Mt 25,11). Porque es preciso que me vaya, que venga a ti y me justifique de todo lo que digo de palabra, de todos mis actos y de todo lo que pienso en mi corazón. "Incluso el rumor de mis murmullos no dejan de escuchar tus oídos" (Sab 1,10). David exclama en su salmo: "Tú has creado mis entrañas; se escribían todas en tu libro" (Sl 138, 13.16). Leyendo en él los caracteres de mis malas acciones, grábalas sobre tu cruz, porque es en ella que me glorío (Gal 6,14) gritándote: "Ábreme"…

 Nuestro espíritu se ha endurecido hasta el punto que cuando hemos oído hablar de las calamidades de otros, no nos hemos corregido en absoluto (Lc 13,1s). "Todos se extravían, igualmente obstinados, no hay uno que obre bien, ni uno solo" (Sl 13, 2-3). Los ninivitas, en otro tiempo, se convirtieron al escuchar la palabra del profeta. Pero nosotros no hemos comprendido ni la llamada ni la amenaza. Ezequías con sus lágrimas consiguió hacer huir a los asirios provocando contra ellos la justicia de lo alto (2R 19). Ahora bien, los asirios… nos han llevado a la cautividad, y nosotros no hemos llorado ni gritado: "Ábrenos".

Altísimo Señor, juez de todos, no esperes a que nosotros cambiemos de conducta; tú no tienes necesidad de nuestras buenas acciones, porque cada uno de nosotros se dedica a hacer malas acciones con el pensamiento y la voluntad. Puesto que esto es así, Salvador, dirige nuestros días según tu voluntad, sin esperar a nuestra conversión, porque es posible que ella nunca llegue a realizarse. Y aunque viniera, sería por poco tiempo, no persiste hasta el final. Es como la simiente caída entre las piedras, como la hierba sobre los tejados, que se seca antes de crecer (Mc 4,5; Sl 128,6). Derrama tus misericordias sobre nosotros y sobre los que exclaman: "Ábrenos".

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REFLEXIÓN
(Fernando Prado, cmf)
Jesús es el gran signo que sus contemporáneos no acaban de comprender, al igual que sucedió en su tiempo con Jonás o con Salomón. A aquellos hombres y mujeres de entonces les sucedía lo mismo que a aquellos a los que “El Principito” de Saint Exupery les advertía: “lo esencial es invisible a los ojos… sólo se ve con el corazón”.
Tal vez les sucediera que, deseosos de ver signos impactantes, palpables y evidentes, se les escapaba (se nos escapa) aquello que realmente sucede al mirar la realidad con otra profundidad. Esa es la “mundanidad espiritual”, la gran tentación de creer que Dios va a actuar como humanamente esperaríamos que lo hiciera. Sin embargo, Dios no actúa en el mundo de una manera evidente, apabullante, impactante. El Reino de Dios, nos lo dijo Jesús, crece solo, por su propia fuerza, lentamente, como el granito de mostaza, como la pequeña pizca de levadura que fermenta la masa. Comprender los signos no solo depende de quién los hace, sino de quien los ve.
  
Al creyente se le pide, precisamente, que sea “creyente”, que tenga fe y confianza. Esta actitud es la que marca la diferencia. El creyente sabe que Dios no puede dejar de ser fiel a sí mismo. Dios va haciendo su camino, incluso a pesar de nosotros. Él tiene sus tiempos. Él es el más interesado en llevar su plan adelante. Creer lo contrario es caer en la mundanidad espiritual, en la tentación de la desconfianza, de la autosuficiencia. No hacen falta grandes trompetas ni signos espectaculares.
Basta con escuchar, desde la profundidad, esa voz que nos dice, como a San Pablo: “te basta mi gracia”. Tú confía en la promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos”.

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ORACION
Señor, mira complacido a tu pueblo que desea entregarse a ti con una vida santa; y a los que dominan su cuerpo con la penitencia transfórmales interiormente mediante el fruto de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
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Enviado desde Evangelio del día:

martes, 16 de febrero de 2016

Santos del día 16 de febrero

Faustino, Onésimo, Honesto y Simeón obispos; Pánfilo, Valente, Paulo, Porfirio, Julián, Elías, Isaías, Samuel, Daniel, Jeremías, Seleuco y Teodulo mártires; Juliana virgen; Flaviano anacoreta.

ONÉSIMO
OnhsimoV (onésimos) es un adjetivo griego que significa util, caritativo, compasivo, servicial, dispuesto a socorrer. Es claramente un apelativo elevado a nombre y se ha prodigado poco a pesar de su bello significado. Es un nombre bíblico, del Nuevo Testamento, que aparece en la carta de san Pablo a Filemón.

San Onésimo se celebra el 16 de febrero, el 13 de mayo, el 6, el 14 y el 31 de julio. El más destacado es el que era esclavo de Filemón, cristiano distinguido de Colosas a quien San Pablo había convertido y bautizado. Se había escapado Onésimo de casa de su amo, a quien al parecer había robado y se dirigió a Roma, donde tuvo la suerte de dar con San Pablo, quien le acogió bondadoso y le convirtió a la fe de Cristo. La suerte del nuevo cristiano no podía ser indiferente para el apóstol, que le había "engendrado para Cristo entre cadenas". En efecto, en ese momento San Pablo estaba preso. Éste escribió a Filemón, dueño del esclavo, una bellísima carta en que con acento conmovedor pide el perdón y la libertad para aquel miserable esclavo y fugitivo a quien aguardaba la muerte o en el mejor de los casos una F de fugitivo marcada a fuego en la frente. Tan seguro estaba San Pablo de que Filemón le concedería lo que le pedía, que envió como portador de la carta al mismo Onésimo. Esta carta se considera escrita hacia finales del año 62.

Carta a Filemón. "Te ruego por caridad, siendo como soy, Pablo, ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; te ruego a favor de mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como si fuera mi propio corazón. Yo querría retenerle a mi lado, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el Evangelio, pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu buena acción no fuese como por obligación, sino por libre voluntad. Porque quizá para eso se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre, no ya como esclavo, sino como hermano amado, especialmente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te perjudicó, o te debe, ponlo a mi cuenta... Te he escrito confiado en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que te digo..."
Tradiciones posteriores recogidas por el martirologio romano, nos dicen que San Onésimo fue obispo de Éfeso después de Timoteo y que fue preso y conducido a Roma, y allí apedreado. Su cuerpo, enterrado en Roma, fue luego trasladado a Éfeso. Su fiesta se celebra el 16 de febero.


El nombre de Onésimo, a pesar de su infrecuencia, es de una calidad poco frecuente. A su significado muy positivo añade un ejemplo vivo del tránsito de la esclavitud a la libertad . ¡Felicidades!

Lecturas del 16/02/2016: Martes de la Primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 55,10-11.)

Así habla el Señor:
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo 
y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, 
sin haberla fecundado y hecho germinar, 
para que dé la semilla al sembrador 
y el pan al que come, 
así sucede con la palabra que sale de mi boca: 
ella no vuelve a mí estéril, 
sino que realiza todo lo que yo quiero 
y cumple la misión que yo le encomendé.

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SALMO
(Salmo 34(33) ,4-5.6-7.16-17.18-19.)

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.

Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.

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EVANGELIO
(Mateo 6,7-15)

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. 
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

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COMENTARIO
(Juan Taulero (c. 1300-1361), dominico en Estrasburgo)

Si alguien pudiera mirarlo de cerca, quedaría asustado al ver de qué manera el hombre busca, en toda cosa, su bien personal aun en detrimento de otros hombres, en las palabras, las obras, los dones, los servicios. Tiene siempre la vista puesta en su bien personal: gozo, utilidad, gloria, servicios a recibir, siempre ventajas para sí mismo. He aquí lo que buscamos y queremos conseguir de las criaturas, e incluso en el servicio de Dios. El hombre no ve más que las cosas terrestres, de la misma manera que la mujer encorvada de la que nos habla el evangelio, estaba totalmente inclinada hacia el suelo y no podía mirar hacia lo alto (Lc 13,11). Nuestro Señor dice que "no se puede servir a dos señores, a Dios y a las riquezas", y continúa "buscad primero", es decir ante todo y por encima de todo, "el Reino de Dios y su justicia" (Mt 6,24.33).
Vigilad, pues, vuestras profundidades, y no busquéis más que el Reino de Dios y su justicia –es decir no busquéis más que a Dios, que es el verdadero reino. Es este el reino que deseamos y pedimos todos los días en el Padrenuestro. El Padrenuestro es una oración muy subida y poderosa; no sabéis lo que pedís (Mc 10,38). Dios está en su propio reino, el reino de todas las criaturas dotadas de razón, y es el fin de sus movimientos e inspiraciones. El reino que pedimos es Dios, él mismo en toda su riqueza...
Cuando el hombre se mantiene en estas disposiciones, no buscando, no queriendo, no deseando nada más que a Dios, él mismo llega a ser el Reino de Dios y Dios reina en él. En su corazón reina magníficamente el rey eterno que le manda y gobierna; la sede de este reino está en lo más íntimo del fondo de su alma.

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REFLEXIÓN
"No se puede servir a dos señores, a Dios y a las riquezas"
Si alguien pudiera mirarled al Señor de cerca, quedaría asustado al ver de qué manera el hombre busca, en toda cosa, su bien personal aun en detrimento de otros hombres, en las palabras, las obras, los dones, los servicios.
No hacen falta muchas palabras. La oración, normalmente, brota del silencio, de un corazón pobre y necesitado que se pone ante Dios y en Él espera. La Madre Teresa de Calcuta nos dejó aquella frase tan sabia: “El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, el fruto del servicio es la paz”. Te invito a que este día la medites y a que, si te parece bien, te la aprendas de memoria para conservarla para siempre.

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ORACIÓN
Ya que en el evangelio hicimos la gran Oración que el Jesús nos enseñó, hablemos de la Oración para los Cristianos Hoy: Entra con Jesús en su oración al Padre. Agradécele que quiera introducirte a ti también en ese ámbito del deseo de Dios y su reino. Exprésale lo que en estos momentos te brota dentro y guarda para la jornada las peticiones del Padre nuestro, dejando que resuenen suavemente en tu corazón.
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lunes, 15 de febrero de 2016

Lectura del 15/02/2016: Lunes de la primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro del Levítico 19,1-2.11-18.)

El Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros. No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor. No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero. No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia. No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor. No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

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SALMO
(Salmo 19(18),8.9.10.15.)

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!

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EVANGELIO
(Mateo 25,31-46)

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

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COMENTARIO
(San Cesáreo de Arlés (470-543), monje y obispo)

Cristo, la misericordia celestial, viene cada día a la puerta de tu casa: no sólo espiritualmente a la puerta de tu alma, sino materialmente a la puerta de tu casa. Porque, cada vez que un pobre se acerca a tu casa, sin duda alguna se acerca Cristo en él, porque él dijo: "Cada vez que lo habéis hecho a uno de estos pequeños, me lo hacíais a mí." (Mt 25,40) No endurezcas el corazón, da un poco de dinero a Cristo del que espera heredar el reino. Da un trozo de pan a aquel de quien espera te dé la vida. Acoge al pobre en tu casa para que él te reciba en el paraíso.  Dale alguna limosna a quien te puede dar la vida eterna.
¡Qué audacia querer reinar en el cielo con aquel a quien tú negaste tu limosna en este mundo! Si lo recibe durante el viaje terreno, él te acogerá en la felicidad eterna. Si tú lo desprecias aquí en tu patria de la tierra, él retirará su mirada sobre ti en la gloria. Un salmo dice: "cuando te alzas, desprecias su imagen." (Sal 73,20) Si despreciamos en esta vida a aquellos que son imagen de Dios (Gn 1,26) hemos de temer ser rechazados en la eternidad. ¡Tened, pues, misericordia en esta vida!... Gracias a vuestra generosidad, escuchareis aquella palabra feliz: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino." (Mt 25,34)

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REFLEXIÓN


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ORACIÓN:
Conviértenos a ti, Dios Salvador nuestro; ilumínanos con la luz de tu palabra, para que la celebración de esta Cuaresma produzca en nosotros sus mejores frutos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

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domingo, 14 de febrero de 2016

Lectura del 14/02/2016: Primer domingo de Cuaresma

PRIMERA LECTURA (Deuteronomio 26,4-10.)
El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará ante el altar, y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor, tu Dios: "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieran una dura servidumbre. Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión, y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios. Él nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. 
Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste". Tú depositarás las primicias ante el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él.

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SALMO
(Salmo 91(90),1-2.10-11.12-13.14-15.)

Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».

No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.

En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra;
andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones.
"Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;

lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores.
------- SEGUNDA LECTURA
(Carta de San Pablo a los Romanos 10,8-13.)
¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir la palabra de la fe que nosotros predicamos. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. 
Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido. Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
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EVANGELIO
(Lucas 4,1-13)
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan". Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan".  Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá". Pero Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra". Pero Jesús le respondió: "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios". Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.
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COMENTARIO
(San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia)
"Entonces el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba"(Mt 4,1)... Todo lo que Jesús sufrió e hizo estaba destinado a nuestra instrucción. Ha querido ser llevado a este lugar para luchar con el demonio, para que nadie entre los bautizados se turbe si después del bautizo es sometido a grandes tentaciones. Antes bien, tiene que saber soportar la prueba como algo que está dentro de los designios de Dios. Para ello habéis recibido las armas: no para quedaros inactivos sino para combatir. 
Por esto, Dios no impide las tentaciones que os acechan. Primero para enseñaros que habéis adquirido más fortaleza. Luego, para que guardéis la modestia y no os enorgullezcáis de los grandes dones que habéis recibido, ya que las tentaciones tienen el poder de humillaros. A demás, sois tentados para que el espíritu del mal se convenza de que realmente habéis renunciado a sus insinuaciones. También sois tentados  para que adquiráis una solidez mayor que el acero. Finalmente, sois tentados para que os convenzáis de los tesoros que os han sido dados. Porque el demonio no os asaltaría si no viera que recibís un honor mayor.

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REFLEXIÓN

Tenemos tantas tentaciones en nuestros días y en esta sociedad tan acelerada, que muchas veces sentimos que nuestra vida, es un auténtico campo de batalla entre el amor y el egoísmo, la verdad y la mentira, la paz y el odio, la justicia y la injusticia, la dureza y la misericordia. Aunque quizás la tentación más grande, que nos invade, el confort, el conformismo con las situaciones injustas…, sea ese modo sutil que tenemos para evitar siempre y en el modo oportuno un compromiso a fondo y en absoluta sinceridad con la Palabra de Dios. Cuantos lamentos y justificaciones: somos mayores, se hace lo que se puede, no hay que exagerar, o ser radical; pero eso sí, bien cenados y bien comidos.

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ORACIÓN
Pidamos a nuestro Dios vivo
que sepamos volver nuestro corazón hacia él.
                        (Pausa)
Oh Dios, tú quieres estar cerca de nosotros;
tú nos llevas con tu Hijo Jesús
al desierto de los problemas y las tentaciones
para hablarnos al corazón
y atraernos de nuevo hacia ti con cariñosa confianza.
Abre nuestros ojos, nuestra mente y nuestro corazón
para que desechemos todo lo que nos lleva por el mal camino
para así buscarte a ti y conocer el plan que tienes
para nosotros y para el mundo.
Que tu Santo Espíritu nos otorgue 
la misma mente y las mismas actitudes de Jesús
para que busquemos tu voluntad en todo lo que hacemos
y te sirvamos  en nuestros hermanos y hermanas.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

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