miércoles, 17 de febrero de 2016

Lectura del 17/02/2016: Miércoles de la Primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Jonás 3,1-10.)

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: "Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré". Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. 
Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: "Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida". Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. 
Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos". Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

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SALMO
(Salmo 51(50),3-4.12-13.18-19.)

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, 
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.

Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

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EVANGELIO
(Lucas 11,29-32)

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

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COMENTARIO
(San Romano el Melódico (?-c. 560), compositor de himnos)

Abre, Señor, ábreme la puerta de tu misericordia antes de mi partida (Mt 25,11). Porque es preciso que me vaya, que venga a ti y me justifique de todo lo que digo de palabra, de todos mis actos y de todo lo que pienso en mi corazón. "Incluso el rumor de mis murmullos no dejan de escuchar tus oídos" (Sab 1,10). David exclama en su salmo: "Tú has creado mis entrañas; se escribían todas en tu libro" (Sl 138, 13.16). Leyendo en él los caracteres de mis malas acciones, grábalas sobre tu cruz, porque es en ella que me glorío (Gal 6,14) gritándote: "Ábreme"…

 Nuestro espíritu se ha endurecido hasta el punto que cuando hemos oído hablar de las calamidades de otros, no nos hemos corregido en absoluto (Lc 13,1s). "Todos se extravían, igualmente obstinados, no hay uno que obre bien, ni uno solo" (Sl 13, 2-3). Los ninivitas, en otro tiempo, se convirtieron al escuchar la palabra del profeta. Pero nosotros no hemos comprendido ni la llamada ni la amenaza. Ezequías con sus lágrimas consiguió hacer huir a los asirios provocando contra ellos la justicia de lo alto (2R 19). Ahora bien, los asirios… nos han llevado a la cautividad, y nosotros no hemos llorado ni gritado: "Ábrenos".

Altísimo Señor, juez de todos, no esperes a que nosotros cambiemos de conducta; tú no tienes necesidad de nuestras buenas acciones, porque cada uno de nosotros se dedica a hacer malas acciones con el pensamiento y la voluntad. Puesto que esto es así, Salvador, dirige nuestros días según tu voluntad, sin esperar a nuestra conversión, porque es posible que ella nunca llegue a realizarse. Y aunque viniera, sería por poco tiempo, no persiste hasta el final. Es como la simiente caída entre las piedras, como la hierba sobre los tejados, que se seca antes de crecer (Mc 4,5; Sl 128,6). Derrama tus misericordias sobre nosotros y sobre los que exclaman: "Ábrenos".

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REFLEXIÓN
(Fernando Prado, cmf)
Jesús es el gran signo que sus contemporáneos no acaban de comprender, al igual que sucedió en su tiempo con Jonás o con Salomón. A aquellos hombres y mujeres de entonces les sucedía lo mismo que a aquellos a los que “El Principito” de Saint Exupery les advertía: “lo esencial es invisible a los ojos… sólo se ve con el corazón”.
Tal vez les sucediera que, deseosos de ver signos impactantes, palpables y evidentes, se les escapaba (se nos escapa) aquello que realmente sucede al mirar la realidad con otra profundidad. Esa es la “mundanidad espiritual”, la gran tentación de creer que Dios va a actuar como humanamente esperaríamos que lo hiciera. Sin embargo, Dios no actúa en el mundo de una manera evidente, apabullante, impactante. El Reino de Dios, nos lo dijo Jesús, crece solo, por su propia fuerza, lentamente, como el granito de mostaza, como la pequeña pizca de levadura que fermenta la masa. Comprender los signos no solo depende de quién los hace, sino de quien los ve.
  
Al creyente se le pide, precisamente, que sea “creyente”, que tenga fe y confianza. Esta actitud es la que marca la diferencia. El creyente sabe que Dios no puede dejar de ser fiel a sí mismo. Dios va haciendo su camino, incluso a pesar de nosotros. Él tiene sus tiempos. Él es el más interesado en llevar su plan adelante. Creer lo contrario es caer en la mundanidad espiritual, en la tentación de la desconfianza, de la autosuficiencia. No hacen falta grandes trompetas ni signos espectaculares.
Basta con escuchar, desde la profundidad, esa voz que nos dice, como a San Pablo: “te basta mi gracia”. Tú confía en la promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos”.

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ORACION
Señor, mira complacido a tu pueblo que desea entregarse a ti con una vida santa; y a los que dominan su cuerpo con la penitencia transfórmales interiormente mediante el fruto de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
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martes, 16 de febrero de 2016

Santos del día 16 de febrero

Faustino, Onésimo, Honesto y Simeón obispos; Pánfilo, Valente, Paulo, Porfirio, Julián, Elías, Isaías, Samuel, Daniel, Jeremías, Seleuco y Teodulo mártires; Juliana virgen; Flaviano anacoreta.

ONÉSIMO
OnhsimoV (onésimos) es un adjetivo griego que significa util, caritativo, compasivo, servicial, dispuesto a socorrer. Es claramente un apelativo elevado a nombre y se ha prodigado poco a pesar de su bello significado. Es un nombre bíblico, del Nuevo Testamento, que aparece en la carta de san Pablo a Filemón.

San Onésimo se celebra el 16 de febrero, el 13 de mayo, el 6, el 14 y el 31 de julio. El más destacado es el que era esclavo de Filemón, cristiano distinguido de Colosas a quien San Pablo había convertido y bautizado. Se había escapado Onésimo de casa de su amo, a quien al parecer había robado y se dirigió a Roma, donde tuvo la suerte de dar con San Pablo, quien le acogió bondadoso y le convirtió a la fe de Cristo. La suerte del nuevo cristiano no podía ser indiferente para el apóstol, que le había "engendrado para Cristo entre cadenas". En efecto, en ese momento San Pablo estaba preso. Éste escribió a Filemón, dueño del esclavo, una bellísima carta en que con acento conmovedor pide el perdón y la libertad para aquel miserable esclavo y fugitivo a quien aguardaba la muerte o en el mejor de los casos una F de fugitivo marcada a fuego en la frente. Tan seguro estaba San Pablo de que Filemón le concedería lo que le pedía, que envió como portador de la carta al mismo Onésimo. Esta carta se considera escrita hacia finales del año 62.

Carta a Filemón. "Te ruego por caridad, siendo como soy, Pablo, ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; te ruego a favor de mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como si fuera mi propio corazón. Yo querría retenerle a mi lado, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el Evangelio, pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu buena acción no fuese como por obligación, sino por libre voluntad. Porque quizá para eso se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre, no ya como esclavo, sino como hermano amado, especialmente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te perjudicó, o te debe, ponlo a mi cuenta... Te he escrito confiado en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que te digo..."
Tradiciones posteriores recogidas por el martirologio romano, nos dicen que San Onésimo fue obispo de Éfeso después de Timoteo y que fue preso y conducido a Roma, y allí apedreado. Su cuerpo, enterrado en Roma, fue luego trasladado a Éfeso. Su fiesta se celebra el 16 de febero.


El nombre de Onésimo, a pesar de su infrecuencia, es de una calidad poco frecuente. A su significado muy positivo añade un ejemplo vivo del tránsito de la esclavitud a la libertad . ¡Felicidades!

Lecturas del 16/02/2016: Martes de la Primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro de Isaías 55,10-11.)

Así habla el Señor:
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo 
y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, 
sin haberla fecundado y hecho germinar, 
para que dé la semilla al sembrador 
y el pan al que come, 
así sucede con la palabra que sale de mi boca: 
ella no vuelve a mí estéril, 
sino que realiza todo lo que yo quiero 
y cumple la misión que yo le encomendé.

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SALMO
(Salmo 34(33) ,4-5.6-7.16-17.18-19.)

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: El me respondió
y me libró de todos mis temores.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

Los ojos del Señor miran al justo
y sus oídos escuchan su clamor;
pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.

Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.

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EVANGELIO
(Mateo 6,7-15)

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. 
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

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COMENTARIO
(Juan Taulero (c. 1300-1361), dominico en Estrasburgo)

Si alguien pudiera mirarlo de cerca, quedaría asustado al ver de qué manera el hombre busca, en toda cosa, su bien personal aun en detrimento de otros hombres, en las palabras, las obras, los dones, los servicios. Tiene siempre la vista puesta en su bien personal: gozo, utilidad, gloria, servicios a recibir, siempre ventajas para sí mismo. He aquí lo que buscamos y queremos conseguir de las criaturas, e incluso en el servicio de Dios. El hombre no ve más que las cosas terrestres, de la misma manera que la mujer encorvada de la que nos habla el evangelio, estaba totalmente inclinada hacia el suelo y no podía mirar hacia lo alto (Lc 13,11). Nuestro Señor dice que "no se puede servir a dos señores, a Dios y a las riquezas", y continúa "buscad primero", es decir ante todo y por encima de todo, "el Reino de Dios y su justicia" (Mt 6,24.33).
Vigilad, pues, vuestras profundidades, y no busquéis más que el Reino de Dios y su justicia –es decir no busquéis más que a Dios, que es el verdadero reino. Es este el reino que deseamos y pedimos todos los días en el Padrenuestro. El Padrenuestro es una oración muy subida y poderosa; no sabéis lo que pedís (Mc 10,38). Dios está en su propio reino, el reino de todas las criaturas dotadas de razón, y es el fin de sus movimientos e inspiraciones. El reino que pedimos es Dios, él mismo en toda su riqueza...
Cuando el hombre se mantiene en estas disposiciones, no buscando, no queriendo, no deseando nada más que a Dios, él mismo llega a ser el Reino de Dios y Dios reina en él. En su corazón reina magníficamente el rey eterno que le manda y gobierna; la sede de este reino está en lo más íntimo del fondo de su alma.

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REFLEXIÓN
"No se puede servir a dos señores, a Dios y a las riquezas"
Si alguien pudiera mirarled al Señor de cerca, quedaría asustado al ver de qué manera el hombre busca, en toda cosa, su bien personal aun en detrimento de otros hombres, en las palabras, las obras, los dones, los servicios.
No hacen falta muchas palabras. La oración, normalmente, brota del silencio, de un corazón pobre y necesitado que se pone ante Dios y en Él espera. La Madre Teresa de Calcuta nos dejó aquella frase tan sabia: “El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, el fruto del servicio es la paz”. Te invito a que este día la medites y a que, si te parece bien, te la aprendas de memoria para conservarla para siempre.

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ORACIÓN
Ya que en el evangelio hicimos la gran Oración que el Jesús nos enseñó, hablemos de la Oración para los Cristianos Hoy: Entra con Jesús en su oración al Padre. Agradécele que quiera introducirte a ti también en ese ámbito del deseo de Dios y su reino. Exprésale lo que en estos momentos te brota dentro y guarda para la jornada las peticiones del Padre nuestro, dejando que resuenen suavemente en tu corazón.
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lunes, 15 de febrero de 2016

Lectura del 15/02/2016: Lunes de la primera semana de Cuaresma

PRIMERA LECTURA
(Libro del Levítico 19,1-2.11-18.)

El Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros. No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor. No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero. No insultarás a un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia. No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor. No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

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SALMO
(Salmo 19(18),8.9.10.15.)

La ley del Señor es perfecta,
reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.

Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.

La palabra del Señor es pura,
permanece para siempre;
los juicios del Señor son la verdad,
enteramente justos.

¡Ojalá sean de tu agrado
las palabras de mi boca,
y lleguen hasta ti mis pensamientos,
Señor, mi Roca y mi redentor!

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EVANGELIO
(Mateo 25,31-46)

Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'. Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'. Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'. Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".

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COMENTARIO
(San Cesáreo de Arlés (470-543), monje y obispo)

Cristo, la misericordia celestial, viene cada día a la puerta de tu casa: no sólo espiritualmente a la puerta de tu alma, sino materialmente a la puerta de tu casa. Porque, cada vez que un pobre se acerca a tu casa, sin duda alguna se acerca Cristo en él, porque él dijo: "Cada vez que lo habéis hecho a uno de estos pequeños, me lo hacíais a mí." (Mt 25,40) No endurezcas el corazón, da un poco de dinero a Cristo del que espera heredar el reino. Da un trozo de pan a aquel de quien espera te dé la vida. Acoge al pobre en tu casa para que él te reciba en el paraíso.  Dale alguna limosna a quien te puede dar la vida eterna.
¡Qué audacia querer reinar en el cielo con aquel a quien tú negaste tu limosna en este mundo! Si lo recibe durante el viaje terreno, él te acogerá en la felicidad eterna. Si tú lo desprecias aquí en tu patria de la tierra, él retirará su mirada sobre ti en la gloria. Un salmo dice: "cuando te alzas, desprecias su imagen." (Sal 73,20) Si despreciamos en esta vida a aquellos que son imagen de Dios (Gn 1,26) hemos de temer ser rechazados en la eternidad. ¡Tened, pues, misericordia en esta vida!... Gracias a vuestra generosidad, escuchareis aquella palabra feliz: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino." (Mt 25,34)

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REFLEXIÓN


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ORACIÓN:
Conviértenos a ti, Dios Salvador nuestro; ilumínanos con la luz de tu palabra, para que la celebración de esta Cuaresma produzca en nosotros sus mejores frutos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

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domingo, 14 de febrero de 2016

Lectura del 14/02/2016: Primer domingo de Cuaresma

PRIMERA LECTURA (Deuteronomio 26,4-10.)
El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará ante el altar, y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor, tu Dios: "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieran una dura servidumbre. Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión, y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios. Él nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. 
Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste". Tú depositarás las primicias ante el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él.

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SALMO
(Salmo 91(90),1-2.10-11.12-13.14-15.)

Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío».

No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.

En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra;
andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones.
"Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;

lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores.
------- SEGUNDA LECTURA
(Carta de San Pablo a los Romanos 10,8-13.)
¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir la palabra de la fe que nosotros predicamos. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. 
Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido. Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
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EVANGELIO
(Lucas 4,1-13)
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan". Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan".  Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá". Pero Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra". Pero Jesús le respondió: "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios". Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno.
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COMENTARIO
(San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia)
"Entonces el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba"(Mt 4,1)... Todo lo que Jesús sufrió e hizo estaba destinado a nuestra instrucción. Ha querido ser llevado a este lugar para luchar con el demonio, para que nadie entre los bautizados se turbe si después del bautizo es sometido a grandes tentaciones. Antes bien, tiene que saber soportar la prueba como algo que está dentro de los designios de Dios. Para ello habéis recibido las armas: no para quedaros inactivos sino para combatir. 
Por esto, Dios no impide las tentaciones que os acechan. Primero para enseñaros que habéis adquirido más fortaleza. Luego, para que guardéis la modestia y no os enorgullezcáis de los grandes dones que habéis recibido, ya que las tentaciones tienen el poder de humillaros. A demás, sois tentados para que el espíritu del mal se convenza de que realmente habéis renunciado a sus insinuaciones. También sois tentados  para que adquiráis una solidez mayor que el acero. Finalmente, sois tentados para que os convenzáis de los tesoros que os han sido dados. Porque el demonio no os asaltaría si no viera que recibís un honor mayor.

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REFLEXIÓN

Tenemos tantas tentaciones en nuestros días y en esta sociedad tan acelerada, que muchas veces sentimos que nuestra vida, es un auténtico campo de batalla entre el amor y el egoísmo, la verdad y la mentira, la paz y el odio, la justicia y la injusticia, la dureza y la misericordia. Aunque quizás la tentación más grande, que nos invade, el confort, el conformismo con las situaciones injustas…, sea ese modo sutil que tenemos para evitar siempre y en el modo oportuno un compromiso a fondo y en absoluta sinceridad con la Palabra de Dios. Cuantos lamentos y justificaciones: somos mayores, se hace lo que se puede, no hay que exagerar, o ser radical; pero eso sí, bien cenados y bien comidos.

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ORACIÓN
Pidamos a nuestro Dios vivo
que sepamos volver nuestro corazón hacia él.
                        (Pausa)
Oh Dios, tú quieres estar cerca de nosotros;
tú nos llevas con tu Hijo Jesús
al desierto de los problemas y las tentaciones
para hablarnos al corazón
y atraernos de nuevo hacia ti con cariñosa confianza.
Abre nuestros ojos, nuestra mente y nuestro corazón
para que desechemos todo lo que nos lleva por el mal camino
para así buscarte a ti y conocer el plan que tienes
para nosotros y para el mundo.
Que tu Santo Espíritu nos otorgue 
la misma mente y las mismas actitudes de Jesús
para que busquemos tu voluntad en todo lo que hacemos
y te sirvamos  en nuestros hermanos y hermanas.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

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sábado, 13 de febrero de 2016

Santoral Febrero 13, San Esteban de Rieti, Abad

San Esteban de Rieti, Abad - Febrero 13

No se encuentran estampas del Santo
Martirologio Romano: En Rieti, en la región de Sabina, conmemoración de san Esteban, abad, varón de eximia paciencia, acerca del cual escribió san Gregorio I Magno, papa. c. 590.
Abad benedictino del monasterio de Rieti. San Gregorio Magno lo describe como "ordinario en el hablar pero culto en la vida".
Hombre de una gran paciencia, no poseía bienes de este mundo, ni tampoco deseaba tenerlos, contentándose pacientemente con lo que la Providencia dispusiera para él, un año había cosechado grano para alimentarse él y sus discípulos en el monasterio todo el año, pero un hombre malvado les incendió el granero, los discípulos esperaban una reacción de parte del santo, sin embargo Esteban no estaba preocupado por lo que él había perdido de bienes, sino por cuánto había perdido de alma su agresor.
Existe un misterio sobre su muerte se cuenta que fue extraordinaria rodeada de ángeles.

Lecturas del 13/02/2016: Sábado después de Ceniza


PRIMERA LECTURA (Libro de Isaías 58,9b-14.)
Así habla el Señor: Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en 

la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan. Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán "Reparador de brechas", "Restaurador de moradas en ruinas". Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado "Delicioso" y al día santo del Señor "Honorable"; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente, entonces te deleitarás en el Señor; yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Señor.

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SALMO
(Salmo 86(85),1-2.3-4.5-6.)

Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
porque soy pobre y miserable;
protégeme, porque soy uno de tus fieles,
salva a tu servidor que en ti confía.

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
porque te invoco todo el día;
reconforta el ánimo de tu servidor,
porque a ti, Señor, elevo mi alma.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica!

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EVANGELIO
(Lucas 5,27-32)

Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. 
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?". 
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".

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COMENTARIO
(San Cirilo de Jerusalén (313-350), obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia)

Sois ya discípulos de la nueva Alianza y partícipes de los misterios de Cristo, ahora por vocación, pero dentro de poco también como un don: haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ez 18,31) para que se alegren los moradores del cielo. Pues si, como dice el evangelio, «habrá alegría por un solo pecador que se convierte» (Lc 15,7), ¿cuánto más no moverá a la alegría a los habitantes del cielo la salvación de tantas almas?
 Habiendo entrado por un camino ancho y hermoso, recorred cautelosamente la senda de la piedad. Pues el unigénito Hijo de Dios está plenamente dispuesto para vuestra redención y señala: «Venid todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11,28). Los que lleváis el pernicioso vestido de vuestras ofensas y estáis oprimidos por las cadenas de vuestros pecados, escuchad la voz del profeta que dice: «Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos las maldades de vuestra alma»( Is 1,16), de modo que os aclame el coro de los ángeles: «Dichoso el que es perdonado de su culpa, y le queda cubierto su pecado»( Sal. 31,1). Los que habéis encendido hace poco por primera vez las lámparas de la fe, sostenedlas en las manos sin que se apaguen, para que aquel que en otro tiempo abrió por la fe el paraíso al ladrón en este santísimo monte del Gólgota (Lc 23,43) os conceda también a vosotros cantar el cántico nupcial.
Si alguno es ahora esclavo del pecado, prepárese mediante la fe para la regeneración liberadora de la adopción filial. Y abandonada la funesta servidumbre de los pecados, una vez dedicado al dulce servicio del Señor, será juzgado digno de disfrutar la herencia del reino celestial. Desvestíos por medio de la confesión del hombre viejo, que se corrompe por las concupiscencias del error, para revestiros del hombre nuevo, que se renueva por el conocimiento de aquel que le creó. Recibid por la fe las arras del Espíritu (2Co 5,5) para que podáis ser recibidos en las moradas eternas. Acercaos (a recibir) el sello espiritual para que podáis ser reconocidos favorablemente por vuestro dueño.

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REFLEXIÒN
…Se levantó y lo siguió. Sólo un corazón disponible es capaz de levantarse. Levantarse implica dejar todo lo que estás haciendo, dar prioridad a quien te llama, renunciar. No se puede permanecer sentado en el mostrador de los impuestos y seguir a Jesús al mismo tiempo. El seguimiento implica cambio de dirección.
La voz de Dios por medio del profeta, nos dice que cuando hay genuino amor a Dios reflejado en el bienestar de los demás se abren canales de bendición en la vida del cristiano. La sanidad, la paz, la protección el regocijo, la luz de Dios reflejada en nuestra vida. En otras palabras damos y recibimos.

Este gesto de Jesús, en el evangelio de comer con publicanos y pecadores, nos muestra el Amor de Dios como Padre, no como Dios castigador, sino como Dios de Amor y misericordia, que llama a todos los que están dispersos, para hacerlos participes de su Reino de justicia y paz.
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ORACIÓN
“Gracias Señor por esta palabra, que nos anima a seguirte, sin importar nuestro pasado. Danos una vida nueva y renovada en tus enseñanzas. Permite Señor que la paz llegue a todos los pueblos de la tierra” 


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